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Me va a pillar el toro y a mí qué

7 diciembre 2008

Una noticia de esta semana dice así: El Ministerio de Industria, Turismo y Comercio ha puesto en marcha la nueva campaña de comunicación para que la TDT sea el regalo tecnológico de estas Navidades. Con esta iniciativa pretende aumentar la introducción de la TDT en los hogares españoles, así como fomentar el conocimiento de sus ventajas y utilidades. La campaña cuenta con un presupuesto de 6.000.000 de EUROS, que se invertirán en comunicación de prensa, radio, televisión e internet… además de en la web http://www.quenotepilleeltoro.es” para que, como dice el Ministerio, No te pille el toro.

Inevitablemente a mi me va a pillar, porque lo que es por ahora, no siento ni las más mínima intención o interés en adquirir uno de estos aparatejos… Jolines que ya estoy más que harta de limpiar el polvo de la tele, el dvd, el home cinema, el vhs, el enchufe multifunción y la última adquisición… la tele por cable. ¡Que ya no me caben en la estantería! ni ellos ni la maraña de cables que quedan ocultos tras el mueble. Un día aquello va a salir ardiendo, menos mal que en mi caso y en mi casa no le da casi ni tiempo a coger temperatura, no como mi vecino Ramón, que tiene la televisión todo el día encendida, incluso cuando se va de vacaciones ¿ustedes lo entienden? Leer el resto

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Treintaitonta

19 octubre 2008

Ay, que ya no me gusta la tele… ¿Qué síntoma es ese? ¿Qué me pasa doctor? Tengo claros indicios de que hay algo distinto en mí. Si llegada la noche, pretendo por un casual visitar el salón de mi casa mando en mano, un sueño atroz me atraviesa como un fugaz rayo nada más cruzar la puerta y no llego ni a sentarme en el sillón. Enciendo la tele, cambio de la 1 a la 8, y sin asomo ninguno de interés, allí, de pié con mi mando y la mantita colgando del brazo… apago y me voy a dormir, sin cargo de conciencia ni nada.
Lo curioso es que al llegar a mi cuarto, la luz de la mesilla ilumina el libro de turno, el último préstamo de la biblioteca, (que con los sueldos como están, no ando yo para El corte inglés ni para la Fnac), que tenuemente iluminado, como si de un fotograma de película se tratara, me suplica: Léeme, léeme. Y yo, como una esclava de sus líneas, sometida y entregada, me pierdo en sus frases y sus hechos… ¿Estaré enferma doctor?. Leer el resto

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