De espaldas
19 julio 2009
Algunas veces las cosas me pillan de espaldas. Cris pidió un Nestea, siempre lo hace, y yo me debatía entre el café solo y una botella de agua bien fría, al final las dos cosas. Valladolid a las cuatro de la tarde está castigada por el sol impenitente de Castilla la Vieja, y la sombra cotiza en bolsa. Todo echa el cierre cuando dan las dos, y para los forasteros que no tenemos lugar para la siesta la sombra es el último refugio. Pues eso, que a mi espalda y a plena solana, una tienda “Uno de 50”. Y como además del Nestea, a Cris la fascinan los logos, los diseños y las tipografías, se dio cuenta de que la tienda era igual que la de la calle Ayala en Madrid, y probablemente idéntica a cualquier otra de las que salpican la piel de toro. Leer el resto
La palabra que nos define
26 mayo 2009
Ayer hablaba con una grafista de televisión sobre una máquina que, hace apenas nueve años, era el no va más del mundo del diseño. Pero sólo hablaba yo, porque ella, bastante más joven, no había oído su nombre en la vida. Parece ser que dicha máquina no es más que un viejo trasto que ha pasado a las vitrinas del museo Cash Comverter a precio de mercadillo marroquí, y ya no se utiliza ni en las escuelas de profesionales de Togo. Es como cómo si mi abuelo estuviera cantando las maravillas de las radios de galena, ante un auditorio con la mente puesta en un MP4.
Es magnifico contar con adelantos, el problema es que cuando se adelantan tanto, llegan a ir a la cabeza de nosotros. La mayoría de ellos han dejado de ser compañeros de viaje, para transformarse en deseos inalcanzables que nos impiden disfrutar del camino. Cuando llegan a nuestras manos ya son de una generación superada, y vuelta a empezar. Si sólo nos fijamos en el objetivo dejamos de mirar por la ventanilla, dejamos de viajar y nos limitamos a dejarnos transportar como si fuéramos naranjas de Valencia. Leer el resto
No Retornable y Pack: Las palabras que lo cambiaron todo
11 mayo 2009
Aún recuerdo cuando mi madre me enviaba a hacer los recados. Al principio era tan sólo al otro lado de la calle, a alguna tienda donde ella pudiera verme desde el balcón. Una docena de huevos, algún litro de leche y una botella de vino para mi padre, en fin, más o menos los encargos no variaban demasiado. Pero lo que nunca cambiaba es que siempre debía bajar a la tienda con los “cascos”, es decir con las botellas vacías para devolverlas. Leer el resto
Churchill fumaba y además tenía nombre de cigarrillos
26 abril 2009
Las Autoridades Sanitarias Advierten: FUMAR PERJUDICA SERIAMENTE LA SALUD. Bien, estamos de acuerdo. Me confieso fumador, y estoy a favor de ese tipo de campañas. Incluso, encuentro lógico que a los fumadores se nos aparte de los que no tienen porqué soportar el humo del tabaco.
Todas las campañas antitabaco tienen una razón de ser, apoyada por la lógica y el sentido común, fumar mata. Cosas que hoy nos llaman la atención, como ver a una mujer embarazada desayunando en la barra de una cafetería echándose un pitillo, o un médico pasando consulta con el cigarrillo entre los labios, prácticamente han desaparecido. Pero no nos engañemos, hasta hace bien poco, eso era normal. Leer el resto
¡Viva la Revolución! Ché
8 febrero 2009
Me cuentan que en La Habana se armó el taco cuando Benicio Del Toro presentó la última película de Soderbergh, “Ché”.
Terrorista o libertador, salvador o criminal, cada uno baila la música según la orquesta que la interpreta. Y en la Cuba del camarada Castro la música la tararea él, así que todos a aplaudir, con gusto o sin gusto pero con hambre, sobre todo hambre. Mientras, en Miami, la comunidad de exiliados cubanos protestaron ante las puertas del cine que la estrenó, porque la “Revolución” se las hizo pasar canutas a golpe de culata y cárcel hasta que se largaron con lo puesto.
Cuando en Estados Unidos se puede protestar por lo que uno considera insultante, en la Cuba del Comandante nadie se atreve a levantar la voz contra el tipo que aparece en los billetes “monopoli” que se manejan en la Isla. Esa es la diferencia. La única libertad de la que se goza en La Habana es la de mirar de reojo para aplaudir lo que aplaude el dictador.
Hace años, en un concierto privado que ofrecía Compay Segundo en el Hotel Nacional de Cuba, en La Habana, me tropecé con el alcalde de la capital, su cortejo de lamebotas, y sus enjoyadas esposas. En una mesa cercana, un turista alemán engullía la cena mientras le tocaba la pantorrilla a una niña mulata que no debía tener más de doce años. ¡Viva la Revolución! En los jardines del hotel, en un bunker de hormigón armado, que aún se conserva frente al Malecón, se exhibía una exposición conmemorativa de la Crisis de los Misiles ¡Viva la Revolución! Y a la salida, una mujer me pedía el gel de baño de la habitación para poder lavar a su hija ¡Viva la Revolución! Aplaudí a Compay, porque era un genio. La niña que sobaba el alemán aplaudió porque esa noche cenaba, y el alcalde aplaudió porque así dejaba ver el Rolex de su muñeca. En el estreno de “Ché”, a mi me da que se aplaude para que no te pongan una cruz en la lista. ¡Viva la Revolución! Leer el resto
Educación virtual
7 diciembre 2008
Si pasáramos por delante del escaparate de “CONFECCIONES MERCHE”, y viéramos un enorme cartel que dijera: “Somos los primeros en traerle lo HÚTIMO”, o diéramos una vuelta por el mercado, y nos tropezáramos con “PESCADOS EL CAPITÁN” y el precio de los VOQUERONES estuviera bien, los carteles nos provocarían una sonrisa, una leve sensación de lástima e incluso de vergüenza ajena.
Hace unos días estuve en la Universidad Pública de una capital andaluza, y no me topé ni con Merche ni con el Capitán, pero sí con un cartel de los que marcan la diferencia; “10 universidades en un SÓLO clic”. Con una tilde que pone los pelos de punta.
Los VOQUERONES DEL CAPITAN son excusables, pero un cartel impreso en papel del caro, a todo color y firmado por diez Universidades, diez, de Andalucía, provoca indignación… y miedo. ¿En manos de quién están los estudiantes de este país? Preocupa la dejadez. Nadie revisa lo que se publica con el sello de Universidades tan “prestigiosas” o, lo que es peor, lo revisa…
Los pasillos de la Universidad, además, estaban plagados de trípticos promocionando el invento del “clic”. Una iniciativa apoyada por la Consejería de Innovación, Ciencia y Empresa de la Junta de Andalucía, que no duda en resaltar su logo por encima del de los demás ¡Toma innovación! Ante la duda, tilde. Leer el resto
¿En qué quedamos?
2 noviembre 2008
Por fin, desde occidente, con palabras llenas de civilización y progreso, conseguimos que en Calcuta y Bombay, que ahora se llama Mumbay (para volver a viejos nacionalismos de dioses y monstruos), los pobres indios no echaran el bofe pedaleando por las apretadas calles llenas de tráfico feroz como de parque de atracciones.
Desde aquí, desde esta sabiduría que todo lo ve y todo lo sabe, acabamos con los rickshaws. Lo celebramos como un éxito y aplaudimos que por fin algo tan inhumano, como apuntaron el gobierno indio y unas cuantas oeneges, desapareciera. Claro que a los tipos que tenían en el viejo cacharro su forma de vida, a lo mejor no les hizo gracia cuando las rúpias dejaron de entrar en casa. Porque la reconversión pasó por tener que pedir un crédito que les ha endeudado de por vida, pero bueno, qué sabrán ellos, ahora tienen una especie de vespino con capucha en lugar de una bici esclavista. Así es mejor y punto.
Se acabó el trato negrero y nosotros a disfrutar de una cañita en la Plaza de Santa Ana y a comprarle al indio de turno, que se pasea con gafas fosforito entre las mesas de las terrazas, una rosa con lucecitas por un euro.
Lo que me recuerda una historia que contaba mi abuelo, y que presenció en Cuba, mucho antes de que el Comandante Castro o Compañero Fidel hiciera de la isla el lugar próspero y cargado de libertades que ahora es. Estaban enterrando en fosas comunes a clientes de epidemia, cuando uno de los “muertos” gritó desde el fondo del hoyo:
- ¡Sacadme, que yo estoy vivo!
- ¡Anda y cállate!, ¿vas a saber tú más que el doctor?- Contestaron desde arriba, dando otra palada de tierra.
Pues eso, qué sabrán los indios de lo que les conviene…
Pero el caso es que de vacaciones por Europa me encuentro que en Lituania, que ya iza la bandera azul con estrellas amarillas, me ofrecen dar una vuelta por las calles de la capital en un “Taxi ecológico” ¡Es decir, un rickshaw! Eso sí, con capota aerodinámica y publicidad en los costados, cambio de marchas para las cuestas y flamante estructura de aleación ligera. ¡Toma, toma, toma! Moderno, limpio y respetuoso con el medio ambiente. Y lo mismo en Riga y en Tallin. El Báltico plagado de estudiantes que se ganan unos euros porteando a turistas que pasean por la Nueva Europa con la conciencia limpia. Y me cuentan que la moda está invadiendo el resto del continente. Aquí los vuelvo a ver paseando por la Cocha de San Sebastián con el cartel de “El niño del pijama de rayas” pegado en la trasera. Un acierto de marketing. Y lo mismo en Barcelona, al borde del Mediterráneo.
Al indio de Calcuta, que todos lo días tiene que llenar el depósito para dar de comer al carburador, aún le quedan unos largos años por delante para pagarle al banco su libertad como esclavo. No quiero ni pensar la que le va a caer encima cuando desde occidente le caiga el multón por ser el responsable del cambio climático ¡Qué marrón!
Los salvadores del mundo vuelven a apostar al rojo y negro en la misma jugada para dejar nuestras conciencias como los chorros del oro. Mañana cambiamos, total quién se va a dar cuenta. ¿En qué quedamos? En nada, como siempre. Si sopla al norte, pues al norte.


En el vídeo que proponemos esta semana, vemos al maestro trabajando en un bosque. Dice que los pájaros cantan mejor al amanecer y al anochecer, porque se quedan fascinados por los colores.
Hace poco tiempo recordaba con un amigo la conversación que mantuvimos este año con una adoradora de la Pachamama. Nos encontrábamos en las alturas de Machupichu que cantara Neruda, y la fichamos como guía. Al final del recorrido de siete horas (un plus de cuatro más allá de lo que ajustamos), la invitamos a comer. Yo bendije al Señor por los alimentos que íbamos a comer y ella bendijo a la Madre Tierra por los frutos de su generosidad. A los postres, le dije a nuestra invitada a la mesa que no comprendía esa manera tan personal de dirigirse a la Naturaleza, que de por sí no tiene el seso de saber lo que entrega y a quién lo hace.
De fondo suena el trío de Bill Evans. Cuando el gran pianista murió el 15 de septiembre de 1980, de una insuficiencia hepática a consecuencia de su adicción a las drogas, tenía cincuenta y un años y llevaba mas de veinte entre la elite de su instrumento. El “poeta del piano” como lo definió el escritor, Gene Less, mantuvo incólume su estilo lírico y su sensibilidad hasta sus últimos días.

