Punto final a 100 años de La Gran Vía
22 Marzo 2010
Cien años cien. La Gran Vía cumple un siglo y el ayuntamiento lo celebra con un logotipo del edificio Carrión. Detrás, nada. Sólo un catalogo de buenas intenciones, oropel, fanfarrias y chirigotas que pasearán cuando acaben las lluvias, si es que acaban alguna vez y no tenemos que embarcarnos con Noé. Y a otra cosa.
La falta de proyectos para reciclar un símbolo del glamour, la cultura y el entretenimiento de un Madrid, que estuvo a punto de estar a la altura del resto de las capitales europeas, ha convertido a La Gran Vía en el cobijo de horteras y en el escaparate de las grandes cadenas. Todo es ramplón, todo. Una exaltación de vulgaridad, un paseo por cualquier centro comercial de las afueras, donde la identidad propia se esfumó a cambio del mercadeo al servicio de compradores aburridos. Qué pena. Qué cutre. Leer el resto
Te quedaste solo, Willy
7 Marzo 2010
Y mira que el español es rico en adjetivos, y aún así se me queda corto para decirte lo que me parecen tus palabras. Sucio. Con eso lo digo todo. Después de que te dejaran solo hasta los del NO A LA GUERRA, vienes pidiendo tu derecho a la libertad de expresión y pensamiento.
Bien, la misma libertad disfruto desde estas líneas para decirte que lo tuyo es de vergüenza y vergonzante. Lamentable, vil y rastrero. ¿A quién sirves Willy? No puede ser a otro más que a ti, porque has llenado las portadas de los periódicos escupiendo sandeces, como jamás lo harás con tu trabajo. Dedícate a lo tuyo, si es que lo tuyo es ser actor, y deja de insultar a precio de mercadillo. Ésa es la mejor publicidad que te puedes hacer, tu trabajo.
En Cuba, Willy, no habrías podido ni abrir la boca, porque esa libertad que reclamas no existe. Los Castro Brothers se la arrebataron al pueblo cubano hace más de cincuenta años. Y las cosas no van a mejor con Junior. Siguen igual o peor. Allí, Willy, no habrías disfrutado de la oportunidad de ir a estudiar a Estados Unidos porque tu familia tenía los dólares para poder hacerlo ¿Fue allí donde cambiaste a Guillermo por Willy? Qué yanki, qué hortera. Leer el resto
Esta ronda ¿Quién la paga?
7 Febrero 2010
Con el año nuevo llegó el regalo de una Televisión Pública sin anuncios. TVE emite las películas sin cortes, las series sin cortes, y los informativos sin cortes. Bien, que gusto. Ahora nos podemos sentar en el sillón de casa para ver a Igartiburu del tirón, qué ilusión. Apoquinamos los impuestos para que el Estado mantenga un Servicio Público con el que deleitarnos las tardes de domingo, y mantenernos informados durante todo el día con el Canal 24 horas, qué maravilla.
2009 se cerró con Televisión Española como líder de audiencia. El campeón se retira en la cumbre de su carrera. No más combates, no más asaltos por el cinturón. Se acabó. Ya no tiene luchar por hacerse con la audiencia. Se va en lo mejor, cómo los grandes. Porque ahora, la suculenta tarta de la publicidad se reparten otros, las privadas. Ellos sí que tienen el derecho –y la obligación con sus accionistas- de emitir lo que crean conveniente, (siempre dentro de la legalidad) para que la marca de moda decida ocupar veinte segundos en uno de los cortes del programa más visto.
Ahora todo tiene que cambiar para el púgil retirado. Ya no valen programas de medio pelo. Ahora, o se transforma en un servicio de calidad, con contenidos culturales, informativos, infantiles, deportivos, e incluso políticos de alto nivel, y sin fanfarrias, o cerramos el chiringuito definitivamente. Con el comienzo de la Democracia, se echó el cierre a los diarios públicos como “Pueblo” con el argumento de que el Estado no debía mantener un rotativo a costa del bolsillo de todos. Bien, pues la televisión pública, lo mismo si no actúa como un autentico ente al servicio de todos. Su coste lo pagamos de nuestros impuestos. Leer el resto
La Navidad sin Natividad
20 Diciembre 2009
Bueno, ya están aquí. Las Navidades siempre llegan. Todo se envuelve con un aroma distinto, colorido, luminoso. Oropel al por mayor para comprar al detal. En eso se han convertido unas fiestas que ya quedan lejos de la bondad de Clarence, el ángel que salva a Jimmy Stewart en ¡Qué bello es vivir! Así estamos, no nos engañemos. Pero podemos ir a peor.
Los crucifijos se van a ir de las aulas por decreto, y después serán los belenes, y la cabalgata, y la estrella que corona los abetos, y bueno, quién sabe, todo esto puede ser patrocinado por buenas marcas de colonia o ropa para no dejar desangeladas una fechas tan lucrativas. Una lucha sin sentido que mantienen los que no ven, o no quieren ver, algo que forma parte de nuestra cultura, de nuestra historia, de nuestra forma de entender el mundo. Unas señas de identidad que nos han hecho ser lo que somos. Leer el resto
Nueva Ley del aborto, un despropósito disfrazado de progresismo
6 Diciembre 2009
No suelo escribir sobre política. Para exponer ideas en ese terreno prefiero las distancias cortas, el cara a cara, el debate ante una buena taza de café. Pero como dijo uno de los grandes intelectuales que dio la izquierda en el siglo XX, George Orwell: “Hay momentos de tal degeneración en los que se hace preciso defender lo obvio”.
Y lo obvio es que estamos viviendo un momento en el que las leyes que se están promulgando desde el gobierno, se parecen más al argumento de una ópera bufa que al trabajo serio y responsable que se debe esperar de unos gobernantes.
Si Felipe González convirtió España en su cortijo particular, José Luis Rodríguez Zapatero lo ha ocupado con un gigantesco parque de atracciones. Barracas de feria para niños, llenas de luces deslumbrantes y colores vacíos que sólo pretenden vender algodón de azúcar. Que no alimenta, pero entretiene. La tinta de calamar nos está saliendo cara, muy cara. Leer el resto
La barrera invisible
23 Noviembre 2009
En algún sitio leí, que en los años treinta, un senador de los Estados Unidos propuso que se cerrara la Oficina de Patentes. Lo consideraba un gasto innecesario porque ya se había inventado todo. Con la que estaba por llegar, pobre infeliz. Si nos viera ahora, tan contentitos con nuestros iPod. Un visionario, sí señor. ¡Ahí le diste!
Desde entonces, los inventos han crecido de forma exponencial. Y cuando aún no han desactivado el detector antichorizos del aparatito, ya ha salido un nuevo modelo que deja anticuado al tuyo antes de que salgas por la puerta. Así es. No vale darle vueltas buscando lo último, lo último siempre sale al mercado dentro de un rato. Leer el resto
Vuelva usted mañana y ponga una reclamación
8 Noviembre 2009
Larra acabó por levantare la tapa de los sesos porque era un romántico. Un romántico sin tuberculosis, y eso era como para sumirse en depresión. La necesidad de un sentido trágico de la vida. James Dean del XIX. El bulevar de los sueños rotos. Terminó de una vez por todas con el “vuelva usted mañana”. Se acabó. Punto y final a un país que parecía no crecer, mientras que el resto de Europa vivía al frenético ritmo de una revolución industrial, que aquí no se asomaba ni para preguntar qué tal va eso. Vía estrecha, no queríamos invasores, ya nos zumbábamos nosotros mismos, toda una metáfora. Aquí, mañana. Hoy, estamos ocupados.
Y seguimos igual. Larra, Larra. No vino la revolución, pero llegaron las marcas, los súper, las grandes empresas para vendernos lo que no sabemos construir, porque nunca lo aprendimos. Tan anchos, tan orgullosos, tan nosotros.
Ahora somos más modernos. “Ponga una reclamación”. Un segundo plato al “Vuelva usted mañana”.
Entras en IKEA, ves, mides, calculas, bajas al almacén, te cobras, cargas el coche, descargas el coche, y tarde de domingo montando muebles. Te faltan piezas, la cama se queda coja. Hoy duermes en el suelo. Diseño al alcance de todos. Llamas al nueve cero dos, tú apoquinas. Vuelva usted mañana a por la pieza. Nadie te dice lo siento. Leer el resto
Venecia se ahoga
25 Octubre 2009
Y vienen y van, y entran y salen, y suben y bajan. Los turistas asaltan Venecia en busca de una foto o de un recuerdo de cristal. Una máscara para colgar en el salón -y quedarse tan anchos-. Un trofeo, un diploma. Unos acordes de la orquesta del Florian, camareros de blanco papal con hombreras doradas de general, y Venecia parece estar enferma. Y se muere, parece nacida para estar muerta. Inmortal sólo en la cámara de los japoneses.
Se hunde, sin remedio, se hunde. Diecisiete millones de viajeros la pisotean al año sin piedad, y eso no hay cuerpo que lo aguante ni mil años que lo resistan. Acabará ahogándose de belleza, como la reina del carnaval, que se casa con el malote del instituto con la esperanza de que el malote cambie. Pero los malotes no cambian. Mal negocio este matrimonio entre tesoros y piratas.
Patrimonio de una Humanidad que acabará por mandarla al carajo. Venecia necesita entrar en quirófano, y apuntalar unos huesos que ya no aguantan de tanto trote cochinero, de monstruos de doce plantas que recorren este Mare Nostrum, que ahora es sólo de Pullmantur. No puede ser que atraquen a cien metros de San Marcos y que San Marcos flote. Uno de los dos tiene que irse a pique, y Venecia tiene las de perder. El bisturí es secar la Laguna y pasar diez años en dique seco hasta terminar el by-pass. No queda otra. Pero los comerciantes se niegan por miedo a que los turistas y sus carteras abandonen al paciente y no vengan ni en horas de visita. Pan para hoy, hambre para mañana. No imaginan a la Serenísima sin agua, sin góndolas y sin el sonido de la Visa. Leer el resto
Aunque la mona se vista de firma
12 Octubre 2009
Parece que las últimas encuestas lo dejan claro, la crisis no ha afectado a los hábitos de consumo de los adolescentes. Aunque tengan menos dinero en el bolsillo, siguen comprando ropa de marca. El cocodrilo, el caballo rampante o la CH parece que son señas de identidad irrenunciables. Con la que está cayendo. Y no sólo ellos, la trampa nos coge a todos, huérfanos si no nos ampara un logo que señale lo que queremos parecer que somos.
Nosotros lo sabemos, las firmas lo saben, y los falsificadores también. Un paseo por las aceras de Gran Vía o Preciados dejan al alcance de la mano lo que en los escaparates es sólo una ilusión a la que pocos pueden acceder. Y picamos, picamos como peces en un barril. Desde Nápoles llegan bolsos cosidos a golpe de pistola, según se cuenta en las magistrales líneas de Gomorra, y desde el Índico, pañuelos de Hermes tejidos por esclavos que mueren con los pulmones encharcados en tinta para telas. Todo vale si queremos parecer la mujer del César. En Bali se falsifican hasta las tiendas, fachadas incluidas, orgullosos de ser los mejores falsificadores del mundo, mientras que un viaje a Nueva York no está completo sin un paseo por Chinatown en busca de un Rolex de a treinta dólares. Esconderse tras una marca da seguridad, imprime carácter. Aunque la cosa se desmonte en cuatro días, la mayoría prefiere una camisa que pica como el esparto siempre que en la pechera lleve bordada una marca que hable de quien la lleva. Leer el resto
Presuntos culpables
29 Septiembre 2009
Los instintos más primitivos se despiertan y no puedes controlarlos. Tu compañero de trabajo siempre aparca en la puerta. Siempre tiene entradas gratis para el fútbol porque su primo sirve cañas en el palco de San Miguel. Siempre va a los estrenos porque su mujer tiene una amiga en el departamento de marketing de nosequé distribuidora. Y además este fin de semana ha estado en Londres porque consiguió dos billetes por un euro en Internet.
Y como tú, llegas al trabajo en metro, y ni tienes primos ni tu mujer tiene amigas en departamentos de marketing, te lanzas a buscar billetes de avión en Internet. Dos horas y nada. Dos días y nada. Y empiezas a sudar y mosquearte con los links de ofertas. Leer el resto


En el vídeo que proponemos esta semana, vemos al maestro trabajando en un bosque. Dice que los pájaros cantan mejor al amanecer y al anochecer, porque se quedan fascinados por los colores.
De fondo suena el trío de Bill Evans. Cuando el gran pianista murió el 15 de septiembre de 1980, de una insuficiencia hepática a consecuencia de su adicción a las drogas, tenía cincuenta y un años y llevaba mas de veinte entre la elite de su instrumento. El “poeta del piano” como lo definió el escritor, Gene Less, mantuvo incólume su estilo lírico y su sensibilidad hasta sus últimos días.

