Terror en Bombay
30 noviembre 2008
Bombay, la capital financiera de la India, se convirtió el pasado miércoles 26 de noviembre en el escenario improvisado de una película del mejor cine de terror. No digo esto con él ánimo de frivolizar nada, sino con la única intención de resaltar que el terrorismo tiene como única finalidad y objetivo la creación de un clima de suspense mediante el que mantener a los ciudadanos en estado de tensión y alerta en espera del desenlace final. El terrorista busca con sus atentados ir más allá de la muerte y la destrucción inmediata; porque lo que en realidad persigue el terrorista es socializar el miedo mediante la generalización indiscriminada de un clima de terror. Y para esto, nada mejor que aplicar la vieja doctrina anarquista de la propaganda por el hecho o propaganda por el acto. Lo que significa, tal y como escribió el fundador del anarcocomunismo, el príncipe Piotr Kropotkin (1842-1921), que: “un acto puede, en unos pocos días, hacer más propaganda que miles de panfletos”. Leer el resto
En defensa de la muerte natural
26 octubre 2008
Las sociedades del bienestar se han especializado en la práctica satisfacción de todas las demandas ciudadanas. Hay una, sin embargo, que no aciertan a saciar: la demanda de sentido. Así lo certifican pensadores como el sociólogo D. Bell, en su libro Las contradicciones culturales del capitalismo, el psiquiatra V. Frankl en su ya clásica obra El hombre en busca de sentido, o el filósofo J. Habermas en su ensayo Problemas de legitimación en el capitalismo tardío.
En nuestros días esta crisis de sentido o vacío existencial se ha convertido ya en una verdadera enfermedad social. Una de las manifestaciones más agresivas de esta neurosis colectiva es la solicitud por escapar del sufrimiento y, más concretamente, del sufrimiento físico. La vida doliente se convierte para un número importante de nuestros conciudadanos en cizaña que debe ser arrancada, aún a costa de destruir el trigo que con ella crece.
Para responder a esta tesis, emocionalmente asumida por un número nada desdeñable de hombre y mujeres, no sirven los discursos moralizantes. Hacen falta propuestas de sentido, razonadas y razonables. Un grupo de Profesores universitarios españoles lo ha intentado al tomar la iniciativa y promulgar un Manifiesto en defensa de la muerte natural. Su tesis ha sido lanzada con irresistible fuerza de invitación ¿algún discrepante se atreve a recoger el guante?.
Mª Teresa Compte Grau. Profesora de la UPSAM-Fundación Pablo VI


En el vídeo que proponemos esta semana, vemos al maestro trabajando en un bosque. Dice que los pájaros cantan mejor al amanecer y al anochecer, porque se quedan fascinados por los colores.
Hace poco tiempo recordaba con un amigo la conversación que mantuvimos este año con una adoradora de la Pachamama. Nos encontrábamos en las alturas de Machupichu que cantara Neruda, y la fichamos como guía. Al final del recorrido de siete horas (un plus de cuatro más allá de lo que ajustamos), la invitamos a comer. Yo bendije al Señor por los alimentos que íbamos a comer y ella bendijo a la Madre Tierra por los frutos de su generosidad. A los postres, le dije a nuestra invitada a la mesa que no comprendía esa manera tan personal de dirigirse a la Naturaleza, que de por sí no tiene el seso de saber lo que entrega y a quién lo hace.
De fondo suena el trío de Bill Evans. Cuando el gran pianista murió el 15 de septiembre de 1980, de una insuficiencia hepática a consecuencia de su adicción a las drogas, tenía cincuenta y un años y llevaba mas de veinte entre la elite de su instrumento. El “poeta del piano” como lo definió el escritor, Gene Less, mantuvo incólume su estilo lírico y su sensibilidad hasta sus últimos días.

