Corre el río y el reloj «testovárico»
24 enero 2010
La naturaleza, cuanto más salvaje mejor. Da lecciones. Jamás perdona. Me emboba cuando despierta. La prepotencia humanoide se hace pequeñita. El lecho de un río evoca su letargo. ¡Ay cuando se despereza! Días antes flota en el aire. Romanos y turistas no pagan entrada para el espectáculo de la crecida del Tíber. Caudaloso, terroso y veloz bajo los puentes. Entre hoy y mañana, los niveles máximos. Ayer volvía del Vaticano, avanzada la tarde: militares, bomberos, protección civil y guardia «costiera» ya vigilaban la bestia apostados en Lungotevere. Hace trece meses, en igual situación, no pregunté previsiones. Me bastó encontrar a dos uniformados rezando ante san Roque mientras las aguas subían.
Un estallido peor que el del río tememos los que moramos a su vera: «le fogne, le fogne…». Pesadilla de aguas residuales, pútridas, fango y fuga ratonil. Porque si crece el río, las cloacas se desbordan, a lo mejor; explotan, a lo peor. Por pijo que sea el barrio. Metros cúbicos en aumento que revelan pobrezas inauditas, más o menos escondidas. Caen las primeras hojas del almanaque y abrir la prensa es destapar la alcantarilla. Una ensalada de paradojas. «En riesgo de pobreza 78 millones de europeos» fue el gran titular de «Avvenire» el 3 de enero. A su lado: «Y los italianos se lanzan a las “rebajas”». Leer el resto
Silencio estático
29 diciembre 2009
Quema en mi mano el pergamino púrpura. Fogoso, denuncia un puesto privilegiado en la noche de la natividad del Señor, cerca del altar de la confesión de Pedro. Amable invitación que correspondo ocupando pronto mi lugar en la basílica vaticana. «Pillar sitio» no es la clave de la antelación, sino el momento de oración que precede a la celebración eucarística que presidirá el Papa. Una vigilia de preparación tejida de las profecías que anunciaron al Mesías prometido, plegarias que invocaron su venida, silencio cósmico que envolvió su nacimiento.
Bien lo explica la oficina pontificia de celebraciones litúrgicas, que nos introduce en los albores de la Iglesia de Roma, desde que los cristianos celebran el misterio de la Navidad en el corazón de la noche, recordando el silencio que todo rodeaba cuando descendió la Palabra divina y la luz brilló ante los pastores, que, despiertos, acogieron el gozoso anuncio del nacimiento del Salvador.
Toda la creación en espera, en «silencio estático»: es la última parte de esta mini-vigilia, justo antes del canto de la Kalenda. Y oímos de las antiguas narraciones del nacimiento de Cristo que «en el mayor silencio, en aquel momento, se detuvieron, temblorosas, todas las cosas»; que «el mismo polo cesó el ágil movimiento de su curso» y que «la medida de las horas casi había pasado». «Schola» y fieles cantan, con pausa, este silencio: cuando «la noche estaba a mitad de su curso, tu Palabra omnipotente, oh Señor, vino desde tu trono real». Inmediatamente el cantor anuncia el nacimiento del Salvador y al instante el Papa, concelebrantes y ministros se encaminan al altar. Leer el resto
«Menefreghismo»
14 diciembre 2009
Diría que es genético: los italianos (no digamos los romanos) viven con cierta sana y envidiable despreocupación. Pero disparada al extremo, muta en un purulento péndulo: el «menefreghismo». Me temo que no exclusivo de este amado país. En versión leve, aquí el fenómeno explica en gran medida el caos urbano, el endiablado tráfico, las construcciones abusivas, los codazos invasores, las obras que se eternizan, los socavones que nadie tapa y la porquería callejera que no conoce escoba. Naderías comparadas con la aplicación de este «a mí que me importa» a las miserias humanas.
Con todo el derecho –y el deber-, en una fiesta «al cento per cento» romana, Benedicto XVI ha dado el ¡alto! al «menefreghismo». Es el obispo de esta ciudad. Habla a todos y de todos sus habitantes, porque todos le importan. A él sí. Mensaje de calado universal por el punto geográfico de lanzamiento y por el momento: la solemnidad de la Inmaculada. Madre que «repite también a los hombres de nuestro tiempo: no tengáis miedo, Jesús ha vencido el mal; lo ha vencido de raíz, liberándonos de su dominio». En su discurso el Papa se hace altavoz de esta «bella noticia»; sabe que la necesitamos más que la boca el pan. Leer el resto
Terapia para las posesiones
30 noviembre 2009
Me da respeto estrechar la mano del Papa, no por personalismo ni veneración insana. Es que creo que me duele más que a él su convaleciente fractura. Una distancia que, hace pocos días, Benedicto XVI salvó estrechando más bien la mía. Encuentro brevísimo, privado; segundos en que los que le hago alguna confidencia (más contenta que unas pascuas, como dice un buen amigo) y atiende como padre humildísimo mi petición. Sus manos no sueltan la mía. Como se dice entre vaticanistas, este pontificado tiene la eficacia minimalista de los gestos. «Poche parole e sentite!», pero preñadas de respuestas, igual que fluyen en su homilía de inicio de Adviento. Por la mirada del Papa, no me parece que tenga un alma atormentada, pero sí probada; mucho. Y serena; mucho. Más razones para que su proclamación de la auténtica esperanza tenga esa autoridad eficaz del testimonio de fe.
A la hora de la brisa, primeras vísperas del primer domingo de Adviento. Basílica vaticana llena. Oración sosegada. Canto. Y verdades como puños. Que falta hacen. Punto de partida, un tiempo litúrgico «de la presencia y de la espera». «Dios está aquí, no se ha retirado del mundo, no nos ha dejado solos» -proclama Benedicto XVI-; «viene a visitarnos de múltiples formas»; «entra en mi vida y quiere dirigirse a mí». Leer el resto
La buena educación
16 noviembre 2009
Brescia me ha hecho disfrutar como una enana. Y trabajar como una ídem. Nada como un garbeo por hervideros culturales y espirituales, que así es la tierra de Montini. Con un guía de excepción, Ratzinger, y sus diez horas de viaje apostólico intra-italiano. Maratón de homenaje a su queridísimo Pablo VI y de relanzamiento de un pontificado imperecedero.
En cada etapa de la visita pastoral del domingo pasado a Brescia y Concesio, Benedicto XVI desgrana la esencia del titán Giovanni Battista Montini; mensaje tras mensaje, más numerosos e intensos que la torrencial lluvia en Lombardía. Nos detenemos al menos en un momento, cuando el Papa inaugura la nueva sede del Instituto Pablo VI y entrega la sexta edición de su premio internacional, un auténtico «Nobel católico», a la celebérrima colección francesa «Sources Chrétiennes» -al rescate de la patrística-, fundada en 1942 entre otros por Henri De Lubac y Jean Danièlou. Ahí se desata la fiesta cultural y educativa. Un deleite.
Para empezar su director, Bernard Meunier, subraya que la publicación camina siempre con el apoyo jesuita, pero hace años que se sirve de un equipo de investigadores que «reciben su misión de un Estado laico». Además no pocos universitarios, clérigos y laicos, miembros de confesiones diversas, cristianos y no cristianos colaboran activamente con la colección en diversos países de América y Europa. Una reunión de fuerzas distintas que muestra cómo «un Estado laico y una institución religiosa pueden comprenderse, y mejor, colaborar –subraya Meunier- en la objetividad de un trabajo universitario y en el respeto de reglas comunes, donde el rigor científico y la búsqueda de la verdad constituyen un tesoro y una exigencia compartidos en el espíritu de esta “legítima y sana laicidad”». Leer el resto
«Prohibido envejecer»
2 noviembre 2009
Más contrastes en menor espacio y tiempo, difícil. En el país de la eterna juventud, hay guerra declarada a los años. A la escuadra de combate se acaba de sumar una céntrica farmacia de cierto Borgo romano. Su rito matutino incluye la exhibición de un enorme cartel; el rostro protagonista, bello, reconstituido, interroga con la mirada… y más con la cremita que anuncia. Su eslogan, un sopapo: «Prohibido envejecer». Misma hora, idéntico lugar: pasa un batallón de brujos malvados, ancianas hechiceras, monstruitos y otras especies. Disfraces «pre-halloween» de una talludita milicia 100% antiarrugas que en cambio se cala máscaras apergaminadas si la moda lo ordena. El «prohibido» se reparte entre la belleza imposible y el esperpento.
Ha llegado la hora de reivindicar el derecho a envejecer. Debidamente. La cuestión no es qué nos ocurre, sino cómo. ¡Qué atractivo es un rostro maduro bien esculpido! O sea: sin amargura ni altivez; de mirada amable, profunda; con la veteranía de la supervivencia; descontaminado de lo superfluo; hecho de suave solidez; del paso por pruebas y dolor. De cierta conquista de paz. Un privilegio que dan los años… y la rectitud. El interior termina aflorando. Y este tipo de belleza es como la miel. Irresistible. Héroes de ayer y de hoy. De carne y hueso.
En el Borgo, en el mismo momento, oímos el «radiogiornale» de la emisora pontificia con la beatificación de Zoltán Meszlényi. Al cierre de edición, «L’Osservatore Romano» hace lo propio. Crónica a fondo que nos ayuda a desvelar un rostro bello. Húngaro, sacerdote, obispo auxiliar de Esztergom, perseguido durante el régimen comunista, deportado al campo de Kistarcsa, «mártir cristiano: hombre que ora, perdona y ama». Murió el 4 de marzo de 1951. Tenía 59 años. El arzobispo Angelo Amato –prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos- proclama beato a monseñor Meszlényi en la basílica de Esztergom el 31 de octubre. Preside la eucaristía el cardenal Péter Erdő, arzobispo de Esztergom-Budapest; presentes, el cardenal László Paskai; el nuncio apostólico Juliusz Janusz; el presidente del Parlamento, de la Corte constitucional y de la Corte suprema. Leer el resto
Ni “gripe A” ni historias
4 octubre 2009
Los espontáneos saltan al ruedo. ¿Iba a ser Roma la excepción? Ocurrió en Corso Vittorio Emmanuele II, céntrica y monumental arteria sacro-profana cuyo estruendo me invita a correr cada vez que la pateo. Como el otro día, cuando que se me arrimó un desconocido romano, al mismo paso: «Cuánto echo de menos el sonido del mar, del aire… Todo este ruido de tráfico no me deja pensar. ¿Para qué queríamos tantos coches?». Me hablaba subiendo el volumen. Los decibelios casi le impiden el desahogo. Su «arrivederci!» lo engulleron miles de caballos. ¡Cómo rugen los motores!
El ruido es pavoroso. Unos lo provocan; otros lo consienten. El peor, el del corazón: acorcha los sentidos, tapona los oídos. Despide cortinas de humo que nublan la vista. Caldo de cultivo de patologías sin fin. Patologías del alma. Extremadamente contagiosas. Y mientras cunde el pánico por la gripe A –que merece todo mi respeto, ni más ni menos que cualquier virus-, la voz de un anciano alerta de otros. Voz que se abre paso entre los ruidos. Ruidos que no deberían apagarla. Benedicto XVI en la basílica vaticana da inicio al Sínodo de los Obispos, cumbre eclesial sobre África. Y subraya algunos aspectos que interpelan el duro trabajo que espera a los padres sinodales. Nos centramos en uno, por lo menos: «el primado de Dios, Creador y Señor».
«El reconocimiento del señorío absoluto de Dios es ciertamente uno de los rasgos destacados y unificadores de la cultura africana», elogia el Papa. Bien sabe que sobre este aspecto «África es depositaria de un tesoro inestimable para el mundo entero». Se trata de «su profundo sentido de Dios, que he podido percibir directamente –da fe Benedicto XVI- con los obispos africanos en visita “ad limina” y más todavía en el reciente viaje apostólico a Camerún y Angola». Un viaje, por cierto, del que admite guardar un recuerdo «grato y conmovedor». Nada turba a este pastor, cuyos mensajes intentó acallar el ruido mediático mientras peregrinaba por tierra africana. Inolvidables días en los que además el Papa comenzó «idealmente» el Sínodo al entregar el “Instrumentum laboris” a los prelados del continente. Formalmente, la Asamblea Sinodal se ha abierto hoy. Leer el resto
Amo la carta de Santiago
20 septiembre 2009
Lo esperaba ardientemente. Lo confieso. El tórrido verano romano –uno más- encendió el ansia de brisa. ¡Y llegó de qué forma! Cierto: la expectativa era también editorial. Y es que, por frecuentes que sean, las perlas de Benedicto XVI no tienen nada de rutinarias. Tutt’altro!
A finales de agosto, el Ratzinger Schülerkreis se estrechaba en Castelgandolfo con quien fue su maestro. Tradicional seminario estival de los ex alumnos de Joseph Ratzinger, un hábito que se remonta a los años setenta. Cada año sobre un tema, esta vez la misión ad gentes, su justificación y su forma actual, y el diálogo eclesial con los hombres y religiones de diferentes religiones y culturas. Punto de partida de un encuentro a puerta cerrada que se abre de par en par en el momento conclusivo, con la participación de los ex alumnos en la misa que presidió el Papa. Instante que aguardábamos: su homilía a braccio. Reflexiones espontáneas del corazón que, transcritas y traducidas con precisión por la Secretaría de Estado, tuvimos en nuestras manos a los quince días. La espera merece la pena.
Nacen en las religiones los ritos de purificación, interior y exterior, porque, cuando dirige su mirada a Dios, el hombre reconoce que está «contaminado». Es uno de los temas fundamentales de la historia religiosa de la humanidad, dice el Papa. Y apunta, del Evangelio del día, los ritos de purificación enraizados en la tradición veterotestamentaria que se gestionan «de forma unilateral» y no sirven para que el hombre se abra a Dios, porque se han convertido en «elementos de un sistema autónomo de cumplimiento» ya propios «de especialista». Por eso, el hombre que se mueve en este sistema «se siente esclavizado o cae en la soberbia de poderse justificar por sí mismo». Leer el resto
Desfibriladores
13 julio 2009
Síntesis magistral para abrir boca: 28.500 palabras clavadas en 400. Más de uno, boquiabierto y buen entendedor, después del aperitivo del Papa en el Ángelus de hoy, ya devora su Encíclica social.
Vamos por partes. 4 de julio: el Papa escribe al G8 y adelanta no pocas claves de “Caritas in veritate”. 7 de julio: presentación y publicación de la Encíclica “sobre el desarrollo humano integral en la verdad y en la caridad”; se levanta oficialmente el embargo. 8 de julio: Benedicto XVI resume su Encíclica social en la catequesis de la audiencia general. 10 de julio: audiencia privada del Santo Padre a Obama. 12 de julio, víspera de la partida del Papa al Valle de Aosta: “Hay en el mundo desigualdades sociales e injusticias estructurales que ya son intolerables, que exigen, además de las debidas intervenciones inmediatas, una estrategia coordinada para buscar soluciones globales duraderas”. Reconoce el Santo Padre los méritos del G8, pero vuelve a abrirle la agenda con ese recordatorio en primera página. A renglón seguido, la esencia de su Encíclica. Leer el resto
El tajo a la hidra
28 junio 2009
Se multiplican los “summit”: por cada golpe que nos da la crisis, el mundo desfavorecido recibe dos. Por lo menos. Igual que dos expresiones se repiten en esta hecatombe: “sin precedentes” e “imprevisible” en su evolución. Panorama dantesco no sin luz en el horizonte. Porque soluciones las hay. ¿Y valentía?
Basta una edición, la del 14 de junio, del diario de la Santa Sede para recapitular problemas y perspectivas. En Johannesburgo ha concluido el XIX “summit” del Forum económico mundial dedicado a África, continente que pide reformas radicales de la finanza internacional. Ochocientos delegados de cincuenta países: coinciden en que para contrarrestar en África las consecuencias de la crisis económica internacional, originada por los países ricos, se necesitan estrategias sostenibles desde un punto de vista social y ambiental. Tutelar estabilidad y progreso: tarea dificilísima que debe afrontar el continente en tiempo de crisis económica. Leer el resto


En el vídeo que proponemos esta semana, vemos al maestro trabajando en un bosque. Dice que los pájaros cantan mejor al amanecer y al anochecer, porque se quedan fascinados por los colores.
Hace poco tiempo recordaba con un amigo la conversación que mantuvimos este año con una adoradora de la Pachamama. Nos encontrábamos en las alturas de Machupichu que cantara Neruda, y la fichamos como guía. Al final del recorrido de siete horas (un plus de cuatro más allá de lo que ajustamos), la invitamos a comer. Yo bendije al Señor por los alimentos que íbamos a comer y ella bendijo a la Madre Tierra por los frutos de su generosidad. A los postres, le dije a nuestra invitada a la mesa que no comprendía esa manera tan personal de dirigirse a la Naturaleza, que de por sí no tiene el seso de saber lo que entrega y a quién lo hace.
De fondo suena el trío de Bill Evans. Cuando el gran pianista murió el 15 de septiembre de 1980, de una insuficiencia hepática a consecuencia de su adicción a las drogas, tenía cincuenta y un años y llevaba mas de veinte entre la elite de su instrumento. El “poeta del piano” como lo definió el escritor, Gene Less, mantuvo incólume su estilo lírico y su sensibilidad hasta sus últimos días.

