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Eulana vive en estado vegetativo

23 noviembre 2008

Después de su accidente de coche, hace 16 años, Eulana Englano sufrió una anoxia cerebral a consecuencia de la cual quedó en situación de estado vegetativo persistente. No necesita ninguna máquina para respirar. Únicamente precisa para seguir viviendo los cuidados habituales de una persona postrada en cama que no puede valerse por sí misma. Por supuesto, dentro de esos cuidados entran la nutrición y la hidratación habituales. ¿Se le puede negar esa asistencia?

El Tribunal de Apelación de Milán, ciudad donde reside, a instancias del padre de Eulana, afirmó que sí. Se le podían negar estos cuidados básicos, que ni siquiera pueden ser denominados como tratamientos médicos. Se daba así cobertura legal para dejar morir a esta mujer de inanición. Ahora su padre está buscando el momento y el lugar para ejecutar esta sentencia…..de muerte.

Este hecho ha interpelado a toda la sociedad italiana y comienza a ser también un revulsivo moral para toda Europa. ¿De veras que es lícito dejar morir deshidratados lentamente a los enfermos en estado de coma vegetativo?. Sólo en Italia hay decenas de miles de personas en esta situación, atendidas en hospitales de enfermos crónicos o en sus domicilios por sus propios familiares. La sentencia emitida por este tribunal deja desprotegidas estas vidas humanas creando un precedente difícil de ajustar a Derecho ya que es la decisión del cuidador la única que parece justificar que los pacientes en coma sigan viviendo o sean abocados a la muerte (una muerte lenta, por cierto). Leer el resto

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El sueño de la sedación

19 octubre 2008

La sedación es un tema de moda pero ¿por qué una actuación médica, ya introducida en la práctica habitual, está llamando continuamente el interés de la opinión pública desde hace ya, algunos años?. Otros temas, descubrimientos científicos incluidos, van y vienen y, en pocas semanas se deja de hablar de ellos. Con la sedación pasa algo distinto.

Quizás, en el fondo, el interés que suscita esta palabra esté relacionada con los interrogantes que plantea la muerte y nuestro modo de afrontarla. Se ha dicho que el gran fracaso de la medicina está en que, en cifras globales, la mortalidad sigue siendo del cien por cien. Es verdad, pero también lo es que los tiempos cambian y así como antes era lo más frecuente morir en casa, acompañado de la familia y consciente de lo que estaba pasando alrededor, de un tiempo a esta parte parece que lo más frecuente está siendo morir en un hospital, en una habitación compartida con personas totalmente desconocidas y rodeado del silencio sobre la propia enfermedad, no sea que el paciente se entere de que se va a morir.

La sedación, vista desde fuera, parece añadir a este cuadro la pérdida de la propia consciencia ya que, en sí, la novedad que aportan estos fármacos es la de desconectar al paciente del sufrimiento que lo rodea, de modo reversible, induciendo un profundo sueño para aliviarle de síntomas no controlables de otra manera. ¿Estamos, por tanto, ante otro factor más de despersonalización del proceso de morir?. La respuesta no puede ser tan simplista como alguno podría esperar. De hecho, el contexto apropiado de la sedación, el idóneo, no son los servicios de urgencias, sino las unidades de Cuidados Paliativos y, por extensión, también el propio domicilio del paciente cuando es posible un aporte asistencial apropiado. Este tipo de cuidados integrales, por tanto, va mucho más allá de inducir una somnolencia en los momentos finales de la vida. Intenta ayudar a controlar aspectos relacionados con el dolor físico, espiritual y emocional de cada persona, involucrando también a la familia no sólo en la fase de la agonía sino a lo largo de un proceso de tiempo más amplio. Leer el resto

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