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El Circo del Sol Varekai

21 diciembre 2008

Dicen que hay crisis y esque no me extraña. Los precios han ido subiendo poco a poco y lo que hoy parecía un precio de locura mañana se convertía en lo normal si esque querías leer tal o cual libro, comer esto o lo otro, o viajar aquí o allá. Sin embargo, el teatro y las artes escénicas siempre han estado en crisis, o eso han dicho durante todo el siglo XX y lo que llevamos del XXI. Pero para poder ir a ver el espectáculo del Circo del Sol casi no hay entradas y no son baratas. Parece que la crisis no afecta demasiado a lo que la gente considera importante y poder penetrar en un mundo diferente, donde la medida es la belleza en estado puro, no tiene precio. Leer el resto

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“El trabajo arqueológico de la zarzuela”

16 noviembre 2008

A Ramón Barce, compositor español al que la música y todos debemos mucho.

El aceite de ricino
ya no es malo de tomar,
Se administra en pildoritas
y el efecto es siempre igual

 

Dice D. Hilarión a D. Sebastián, sentado a la puerta de su botica en un día caluroso del verano en Madrid; y D. Sebastián responde:

Hoy las ciencias adelantan que es una barbaridad

La popularidad de la obra no ha decrecido en estos mas de 100 años, sino que se ha mantenido. Naturalmente que ya no es un paradigma de lo madrileño (salvo arqueológicamente) ni de una actualidad social o psicológica; pero, a cambio, ha adquirido la gravedad  y la estabilidad de las obras maestras. El sainete lírico como forma original y autóctona de la zarzuela, que se libera así de los influjos de la  opera cómica francesa e italiana, encuentra en La verbena de la Paloma una cima absoluta”.

Esta obra como la mayoría de las 25.000  zarzuelas (no es una errata) que se escribieron en esa época, no estaba editada y fue necesario un lento y cuidadoso trabajo de reconstrucción a cargo de Barce para que esta obra prodigiosa quedase en las condiciones adecuadas para ser interpretada hoy que las ciencias han adelantado “que es una barbaridad”:

Tomás Bretón hizo la música de “La verbena de la Paloma” en diecinueve días poseído de incontenible fiebre creadora y como el mismo autor decía:  “escribía en los cafés, en las tascas y  hasta en los bancos de la calle”. Aunque parezca mentira, el momento en el que eran estrenadas las zarzuelas el éxito era tan clamoroso que los autores tenían que dejar muchos fragmentos sin acabar, confiando en que los músicos españoles serían capaces “de improvisar” sobre la partitura. Cuando en este siglo las zarzuelas empezaron a ser apreciadas en otros países los músicos extranjeros se las veían y se las deseaban para poder tocar la obra, por eso, se pidió a los músicos actuales que reconstruyeran y reeditaran las partituras. Ramón Barce nos cuenta como la labor fue casi “arqueológica” pero como ha merecido la pena que se haya hecho este esfuerzo para que hoy podamos seguir disfrutando de la zarzuela, una joya de nuestra música y nuestra cultura.

Estas músicas alegres y pegadizas sonaban junto a mi cuna, (cuando decidí aparecer en el planeta Tierra hace muchísimo menos de 115 años), en los organillos callejeros los días bochornosos y próximos a la celebración de la Patrona de Madrid  en el entorno de su Iglesia, mezcladas con el olor a churros, gallinejas , entresijos … y el refrescante sabor de la limonada distribuida en muchos casos gratuitamente en los patios de vecindad engalanados del precioso barrio lleno de chulapas y majos bailando el chotis en un ladrillo.

Paloma Merino

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