El Circo del Sol Varekai
21 diciembre 2008
Dicen que hay crisis y esque no me extraña. Los precios han ido subiendo poco a poco y lo que hoy parecía un precio de locura mañana se convertía en lo normal si esque querías leer tal o cual libro, comer esto o lo otro, o viajar aquí o allá. Sin embargo, el teatro y las artes escénicas siempre han estado en crisis, o eso han dicho durante todo el siglo XX y lo que llevamos del XXI. Pero para poder ir a ver el espectáculo del Circo del Sol casi no hay entradas y no son baratas. Parece que la crisis no afecta demasiado a lo que la gente considera importante y poder penetrar en un mundo diferente, donde la medida es la belleza en estado puro, no tiene precio. Leer el resto
La mujer vestida de Sol
7 diciembre 2008
Una gran señal apareció en el cielo: una mujer vestida del sol, la luna bajo sus pies, y sobre su cabeza una corona de doce estrellas…”
Ap 12, 1
Así vemos a la Virgen María muchas veces representada en el arte, es la Inmaculada Concepción, una mujer joven, casi una niña, vestida con túnica blanca y manto azul, el cabello suelto, sin velo, señal de que aún no estaba casada, la rodean multitud de símbolos que hacen alusión a sus virtudes y Ella, airosa, pisa la serpiente que, manzana en boca, representa el Pecado Original. Merece la pena pararse en esta imagen y contemplar como ha quedado plasmado en una particular iconografía uno de los dogmas más importantes de la Fe Católica.
Ya los primeros padres de la Iglesia consideraban a María como la nueva Eva que había venido a traer la salvación al mundo y así se la representa desde tiempos muy tempranos, con una manzana en la mano o pisando la serpiente. Éste será el origen de una larga reflexión eclesial sobre la santidad de María y la plenitud de dones que la harían digna de recibir al hijo de Dios en su seno. Proceso que culminaría el 8 de diciembre de 1854 con la proclamación del dogma de la Inmaculada Concepción por el Papa Pío IX.
Muy singular a éste respecto ha sido la devoción y la defensa que el pueblo español ha hecho desde hace siglos de la Inmaculada Concepción de la Virgen. Se conservan testimonios, consagraciones y otros documentos en su favor ya desde el siglo XV. Oraciones, jaculatorias y fiestas populares se celebraban por toda la geografía Ibérica en honor de la Purísima, mucho antes de la proclamación del dogma. Incluso la corona española fue ferviente abanderada de la Inmaculada Concepción de la Virgen María, bien conocidas son a este respecto las actuaciones de monarcas como Felipe III que en su túmulo funerario se le llega a representar, en escena imaginaria, ante el papa Paulo V abogando por la declaración del dogma. Esta defensa nos haría más tarde merecedores del privilegio de poder celebrar en las fiestas de la Virgen María vestidos los sacerdotes con casulla azul.
Sin embargo, aunque con anterioridad habremos ido viendo algunos rasgos propios de la iconografía de la Inmaculada en otras representaciones marianas, no es hasta 1649 cuando queda definida su iconografía y lo hace Francisco Pacheco en su tratado Arte de la Pintura, donde nos dice que debe ser una mujer muy joven, de entre doce y trece años con túnica blanca y manto azul según las visiones de Santa Beatriz de Silva, santa de origen portugués que, al amparo de la Reina Católica funda la primera congregación para la defensa y difusión del Misterio de la Inmaculada Concepción. Menciona también el sol en forma de óvalo ocre o dorado, la luna a los pies y la corona de doce estrellas que hacen referencia al pasaje del Apocalipsis.
A estos rasgos definidos por Pacheco se añade la tradicional representación de las letanías lauretanas, tomadas del libro del Cantar de los Cantares y entendidas, en esta ocasión, en referencia a la Virgen María, Hortus Conclusus, huerto cerrado, hace alusión a la su virginidad, Stela Maris la estrella que guía a los navegantes, Porta Celi, porque por su “sí” se abrieron de nuevo las puertas del cielo Speculum sine Macula en alusión a su pureza, Civitas dei, Turris David… muchas de estas letanías se siguen rezando hoy en el Santo Rosario. Así mismo suelen aparecer tres especies de árboles el olivo símbolo de bendición, el ciprés símbolo de vida eterna y el cedro símbolo de fortaleza. Estos símbolos pueden aparecer o bien suspendidos a su alrededor o integrados en el paisaje.
Merece la pena mencionar, para ilustrar la trascendencia que la iconografía de la Inmaculada ha tenido hasta nuestros días, lo ocurrido hacia 1955 cuando un joven pintor llamado Arsène Heitz, conmovido por una visita que recientemente había realizado a la capilla de la Medalla Milagrosa en Paris, decide presentarse al concurso para la bandera del recién nacido Consejo de Europa, con dos elementos, ahora ya de sobra conocidos, el manto azul y la corona de 12 estrellas, hoy, la bandera de la Unión Europea. La Medalla Milagrosa, que sería acuñada en 1830 según una de las visiones que tuvo Santa Catalina Labouré, muestra entre otros símbolos y la imagen de la Virgen, un fondo azul, la corona de 12 estrellas y una inscripción que dice ¡oh maría sin pecado concebida, rogad por nosotros, que recurrimos a vos!.
Isabel Fernández Abad
¿Belleza en el arte?
30 noviembre 2008
No es sinónimo de bello lo artístico. ¿Cómo seguir un canon si el ideal de belleza es confuso? ¿Quién juzga lo bello? No siempre deleitan las muestras artísticas de muchos seudo artistas.
Arte es la virtud, disposición o habilidad para hacer alguna cosa, aunque hoy tiemblan las definiciones porque no coinciden siempre con lo que vemos.
Sólo es obra de arte en la medida en que, originada en el espíritu, pertenece también al terreno del espíritu, ha recibido el bautismo de lo espiritual y sólo representa aquello formado en armonía con el espíritu.
La belleza era la verdad, la filosofía, así lo afirmaba Platón. Aunque anhelamos lo bello, nuestros sentidos no quedan satisfechos, ya que lo mundano es limitado, no refleja la belleza en plenitud.
Y Aristóteles? la naturaleza es la causa de la hermosura porque procede de ella y ésta la supera. El hombre de un modo intuitivo puede llegar a la mímesis de la naturaleza, por lo tanto está dotado para imaginar y esculpir algo naturalmente hermoso.
El artista, da vida a lo inerte, es el mediador entre el mundo terrenal y espiritual, aunque no siempre es así, a veces parece más el ejecutor de lo horrible y no media entre nada, sólo entre el vacío y el capricho.
Unos encuentran belleza en la proporción y en la armonía, otros en la verdad del más allá, otros en lo incomprensible.
San Agustín afirma como bello aquello que emana de lo divino, será el reflejo de Dios en el mundo. Por eso, si en las obras sacras, en las imágenes, se elimina lo divino, queda el objeto como idolatrado, sin vida.
Todo lo espiritual es mejor que cualquier criatura natural. Ningún ser natural representa ideales divinos como es capaz de hacerlo el arte.
¿Y belleza? Es la propiedad de las cosas que nos hace amarlas, infundiendo en nosotros deleite espiritual, así la define el Diccionario de la Real Academia de la Lengua.
Locura de sentidos, trasmisión de culturas, imaginación, destreza, habilidad, armonía, magia, sentido, genialidad, encanto…si podemos conectar con la intención del artista, habremos sabido al menos, leer su mensaje, pero no querría olvidar el significado real de arte y belleza tal y cómo son definidas, ya que acostumbrados al horror, a lo feo, y a lo insensible…deleite espiritual, belleza o hermosura, son conceptos que me gusta saborear; acarician los sentidos.
Julieta López
“El trabajo arqueológico de la zarzuela”
16 noviembre 2008
A Ramón Barce, compositor español al que la música y todos debemos mucho.
El aceite de ricino
ya no es malo de tomar,
Se administra en pildoritas
y el efecto es siempre igual
Dice D. Hilarión a D. Sebastián, sentado a la puerta de su botica en un día caluroso del verano en Madrid; y D. Sebastián responde:
Hoy las ciencias adelantan que es una barbaridad

La popularidad de la obra no ha decrecido en estos mas de 100 años, sino que se ha mantenido. Naturalmente que ya no es un paradigma de lo madrileño (salvo arqueológicamente) ni de una actualidad social o psicológica; pero, a cambio, ha adquirido la gravedad y la estabilidad de las obras maestras. El sainete lírico como forma original y autóctona de la zarzuela, que se libera así de los influjos de la opera cómica francesa e italiana, encuentra en La verbena de la Paloma una cima absoluta”.
Esta obra como la mayoría de las 25.000 zarzuelas (no es una errata) que se escribieron en esa época, no estaba editada y fue necesario un lento y cuidadoso trabajo de reconstrucción a cargo de Barce para que esta obra prodigiosa quedase en las condiciones adecuadas para ser interpretada hoy que las ciencias han adelantado “que es una barbaridad”:
Tomás Bretón hizo la música de “La verbena de la Paloma” en diecinueve días poseído de incontenible fiebre creadora y como el mismo autor decía: “escribía en los cafés, en las tascas y hasta en los bancos de la calle”. Aunque parezca mentira, el momento en el que eran estrenadas las zarzuelas el éxito era tan clamoroso que los autores tenían que dejar muchos fragmentos sin acabar, confiando en que los músicos españoles serían capaces “de improvisar” sobre la partitura. Cuando en este siglo las zarzuelas empezaron a ser apreciadas en otros países los músicos extranjeros se las veían y se las deseaban para poder tocar la obra, por eso, se pidió a los músicos actuales que reconstruyeran y reeditaran las partituras. Ramón Barce nos cuenta como la labor fue casi “arqueológica” pero como ha merecido la pena que se haya hecho este esfuerzo para que hoy podamos seguir disfrutando de la zarzuela, una joya de nuestra música y nuestra cultura.
Estas músicas alegres y pegadizas sonaban junto a mi cuna, (cuando decidí aparecer en el planeta Tierra hace muchísimo menos de 115 años), en los organillos callejeros los días bochornosos y próximos a la celebración de la Patrona de Madrid en el entorno de su Iglesia, mezcladas con el olor a churros, gallinejas , entresijos … y el refrescante sabor de la limonada distribuida en muchos casos gratuitamente en los patios de vecindad engalanados del precioso barrio lleno de chulapas y majos bailando el chotis en un ladrillo.
Paloma Merino
Haced hablar a las piedras
2 noviembre 2008
Generaciones y generaciones de personas han construido nuestras iglesias…
Ahora las piedras callan…
Una cálida acogida y una explicación profunda hacen de nuevo gritar a las piedras un mensaje de cultura y fe
Desde los albores del Cristianismo y durante siglos, la Iglesia ha utilizado la imagen para comunicar. Así, a lo largo de la historia, se han construido magníficos templos que se han ido llenando de obras de arte, convirtiéndose de este modo en el gran tesoro espiritual y cultural de la humanidad.
Turistas y curiosos se acercan a diario a estos lugares. Allí, si tienen suerte, encuentran un pequeño folleto o incluso a veces una visita guiada en las que se les habla con afán de fechas, autores y técnicas. Sin embargo, la mayor parte de las veces queda oculto el verdadero mensaje que se desprende de aquellas obras. Leer el resto
La mujer en el arte, de musas a pintoras
26 octubre 2008
Las musas eran ellas. La corriente estética definía qué modelos inmortalizar. Campesinas, princesas, lavanderas, nobles… Valían Sus rostros nítidos y blanquecinos con cuellos espigados; otras veces triunfarían las voluptuosas curvas, los cabellos juguetones que amarraban las cinturas o las miradas intensas y profundas de unos ojos indiscretos.
Ellas fueron inspiradoras de artistas a través de los siglos. Su papel en el arte estaba definido; su protagonismo era indiscutible: como ideal de belleza o como iconos de vicios y virtudes.
El papel ejecutor de la mujer en el arte se vislumbrará en el Renacimiento, no encontraremos antes señas de la auténtica artífice de la belleza.
Sofonisba Anguissola, será la primera pintora renacentista de la época manierista. Era la pintora designada en la corte de Rey Felipe II de España. Al no permitirlas estudiar anatomía ni dibujar al natural, sus cuadros representaban a las personas de su alrededor y también de ella misma, creando pinturas raras y bonitas, según definiría el historiador Giorgio Vassari. Leer el resto


En el vídeo que proponemos esta semana, vemos al maestro trabajando en un bosque. Dice que los pájaros cantan mejor al amanecer y al anochecer, porque se quedan fascinados por los colores.
Hace poco tiempo recordaba con un amigo la conversación que mantuvimos este año con una adoradora de la Pachamama. Nos encontrábamos en las alturas de Machupichu que cantara Neruda, y la fichamos como guía. Al final del recorrido de siete horas (un plus de cuatro más allá de lo que ajustamos), la invitamos a comer. Yo bendije al Señor por los alimentos que íbamos a comer y ella bendijo a la Madre Tierra por los frutos de su generosidad. A los postres, le dije a nuestra invitada a la mesa que no comprendía esa manera tan personal de dirigirse a la Naturaleza, que de por sí no tiene el seso de saber lo que entrega y a quién lo hace.
De fondo suena el trío de Bill Evans. Cuando el gran pianista murió el 15 de septiembre de 1980, de una insuficiencia hepática a consecuencia de su adicción a las drogas, tenía cincuenta y un años y llevaba mas de veinte entre la elite de su instrumento. El “poeta del piano” como lo definió el escritor, Gene Less, mantuvo incólume su estilo lírico y su sensibilidad hasta sus últimos días.

