Sandra Bullock sólo se divorcia por el bien de su carrera
2 mayo 2010
Su divorcio es prácticamente inminente, pero lo cierto es que Sandra Bullock se hubiera quedado al lado de su marido si sus escarceos amorosos no se hubieran hecho públicos. Fuentes cercanas a la actriz afirman que, por miedo a echar a perder su carrera por culpa de rumores perjudiciales, Bullock ha preferido decir adiós a su marido.
Hay momentos en la vida en los que tienes que decidirte por una cosa o por la otra. Aunque no le haya resultado fácil a Sandra Bullock, la actriz ha preferido quedarse con su carrera antes que con su marido.
De no haberse hecho públicas las numerosas aventuras sexuales de su marido, lo cierto es que Sandra hubiera aguantado al lado de Jesse James pese a sus infidelidades.
Eso afirman fuentes cercanas a la actriz en declaraciones recogidas por la revista ‘Us Weekly’: “Sandra se hubiera quedado con Jesse si sus escarceos no hubieran salido a la luz. Habrían hecho lo posible por solucionar sus problemas”.
Sin embargo, la cosa no fue así, y una después de otra, las supuestas amantes de Jesse fueron saltando a la palestra una detrás de otra. Por ello, Sandra ha decidido tomar cartas en el asunto tomando una decisión que no perjudique a su carrera: divorciarse de Jesse James. A principios de semana ya se la pudo ver paseando sin el anillo de casada.


En el vídeo que proponemos esta semana, vemos al maestro trabajando en un bosque. Dice que los pájaros cantan mejor al amanecer y al anochecer, porque se quedan fascinados por los colores.
Hace poco tiempo recordaba con un amigo la conversación que mantuvimos este año con una adoradora de la Pachamama. Nos encontrábamos en las alturas de Machupichu que cantara Neruda, y la fichamos como guía. Al final del recorrido de siete horas (un plus de cuatro más allá de lo que ajustamos), la invitamos a comer. Yo bendije al Señor por los alimentos que íbamos a comer y ella bendijo a la Madre Tierra por los frutos de su generosidad. A los postres, le dije a nuestra invitada a la mesa que no comprendía esa manera tan personal de dirigirse a la Naturaleza, que de por sí no tiene el seso de saber lo que entrega y a quién lo hace.
De fondo suena el trío de Bill Evans. Cuando el gran pianista murió el 15 de septiembre de 1980, de una insuficiencia hepática a consecuencia de su adicción a las drogas, tenía cincuenta y un años y llevaba mas de veinte entre la elite de su instrumento. El “poeta del piano” como lo definió el escritor, Gene Less, mantuvo incólume su estilo lírico y su sensibilidad hasta sus últimos días.


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