Pacheco: “Como Cervantes, los escritores pertenecen a una orden que se agudiza en la era electrónica”
25 abril 2010
José Emilio Pacheco destacó en su discurso con motivo de la entrega del Premio Cervantes 2009, que le hubiera gustado que este galardón hubiera recaído en el autor del Quijote, cuyo éxito “en nada remedió su penuria”. Y dijo que, como ocurrió con Cervantes y sus coetáneos, hoy “casi todos los escritores pertenecen a una orden mendicante” cuya situación “tiende a agudizarse en la era electrónica”.
“Se sabe que el inmenso éxito de su libro en poco o nada remedió su penuria y cuánto nos duele verlo o ver a su rival Lope de Vega humillándose ante los duques, condes y marqueses. La situación sólo ha cambiado de nombres. Casi todos los escritores somos, a querer o no, miembros de una orden mendicante. No es culpa de nuestra vileza esencial sino de un acontecimiento ya bimilenario que tiende a agudizarse en la era electrónica”, enfatizó.
Pacheco, quien comenzó sus palabras recordando cómo de niño, en 1947 asistió “asombrado” a una primera representación del Quijote en el Palacio de Bellas Artes de la Ciudad de México, dijo que aquella mañana descubrió la ficción y entró en lo que Carlos Fuentes define como “el territorio de La Mancha”. “Ya nunca voy a abandonarlo”, señaló.
“Para mí, el Quijote no es cosa de risa”, dijo, señalando que le parecía “muy triste todo cuanto le sucede” en la novela. “Nadie puede sacarme de esa visión doliente”, matizó el escritor mexicano, a quien le “duele que las obras eternas no lo sean tanto porque el idioma cambia todos los días y con él se alteran los sentimientos de las palabras”.
De vuelta “al plano de la realidad”, Pacheco, quien confesó que tras conocer de voz de la ministra de Cultura, Ángeles González-Sinde, que había sido galardonado con el Premio Cervantes se hundió “en una irrealidad quijotesca de la que aún” no ha despertado, subrayó que le hubiera gustado que este premio recayera en el propio Cervantes.
“Cómo hubiera aliviado sus últimos años de penurias”, afirmó, agregando que desde la Roma de Augusto (cuando quedó establecido el mercado del libro) a todos los trabajadores de la cadena del libro, desde copistas a editores y libreros “se les asignó un pago o un medio de obtener ganancias”. Sin embargo, “el único excluido fue el autor, sin el cual nada de los demás existiría”, precisó.
INTERNET: “HORRORES” Y “MARAVILLAS”
“Cervantes resultó la víctima ejemplar de este orden injusto. No hay en la literatura española una vida más llena de humillaciones y fracasos. Se dirá que, gracias a esto, hizo su obra maestra”, prosiguió el autor, quien ve en Internet un arma de doble filo: “es, al mismo tiempo, la cámara de los horrores y el retablo de las Maravillas”.
Para Pacheco, “El Quijote es muchas cosas pero es también la venganza contra todo lo que Cervantes sufrió hasta el último día de sus existencia”. “Primero tuvo su derrota de la Armada Invencible y, después, extracronológicamente, su gran victoria de Lepanto: El Quijote es la más alta ocasión que han visto los siglos de la lengua española”, recalcó.
Para concluir, el Premio Cervantes 2009, quien en su discurso hizo referencia a otros escritores como Federico García Lorca y sus ‘Bodas de sangre’, o a Mateo Alemán y el ‘Guzmán de Alfarache’, se refirió a temas de actualidad de este “cruel 2010″, como los terremotos, la nube de ceniza o “la miseria creciente y la inusitada violencia que devasta a países como México”.
“Todo cambia día a día, todo se corrompe, todo se destruye. Sin embargo en medio de la catástrofe, al centro del horror que nos cerca por todas partes, siguen en pie, y hoy como nunca son capaces de darnos respuestas, el misterio y la gloria del Quijote”, finalizó.


En el vídeo que proponemos esta semana, vemos al maestro trabajando en un bosque. Dice que los pájaros cantan mejor al amanecer y al anochecer, porque se quedan fascinados por los colores.
Hace poco tiempo recordaba con un amigo la conversación que mantuvimos este año con una adoradora de la Pachamama. Nos encontrábamos en las alturas de Machupichu que cantara Neruda, y la fichamos como guía. Al final del recorrido de siete horas (un plus de cuatro más allá de lo que ajustamos), la invitamos a comer. Yo bendije al Señor por los alimentos que íbamos a comer y ella bendijo a la Madre Tierra por los frutos de su generosidad. A los postres, le dije a nuestra invitada a la mesa que no comprendía esa manera tan personal de dirigirse a la Naturaleza, que de por sí no tiene el seso de saber lo que entrega y a quién lo hace.
De fondo suena el trío de Bill Evans. Cuando el gran pianista murió el 15 de septiembre de 1980, de una insuficiencia hepática a consecuencia de su adicción a las drogas, tenía cincuenta y un años y llevaba mas de veinte entre la elite de su instrumento. El “poeta del piano” como lo definió el escritor, Gene Less, mantuvo incólume su estilo lírico y su sensibilidad hasta sus últimos días.


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