Los datos científicos para diagnosticar el maltrato a la mujer
18 abril 2010
Desde el año 2000, el Centro Reina Sofía para el estudio de la Violencia ha venido realizando una investigación minuciosa y estricta sobre muertes violentas de mujeres a escala internacional.
Sabiendo de antemano que cualquier caso de violencia contra la mujer es una tragedia, la percepción que tenemos en España es que cada vez es mayor el númervíctimas y que las cifras son escandalosas. España del 2000-2006 ha ocupado uno de los lugares más bajos en el ranking internacional sobre la violencia contra la mujer. Anualmente en España, la pareja o expareja ha matado a tres mujeres por cada millón; en Europa a cuatro; y en América a ocho.
También los datos ponen en cuestión el mito de que el sur europeo, más caliente, es violento y el alma norteña es fría. La cifra de España es mucho menor que la de Finlandia (10) o la de Noruega (5). Y eso que la educación en los países escandinavos es modélica por su no-sexismo. La hipótesis de que los feminicidios se explican únicamente a partir de la asunción de estereotipos rígidos de masculinidad y feminidad a través de una educación sexista no parece quedar corroborada por los datos.
Está claro que el comportamiento violento es fruto de una mala educación, pero, ¿qué es la mala educación? Hay dos modelos que potencian el hipercontrol de los hijos.
En el modelo autoritario, en retroceso, se imponen despóticamente las decisiones: unos mandan y los demás miembros de la familia se someten.
En el modelo hiperprotector, en eumento, los padres viven la vida de los hijos, eliminando de su camino cualquier dificultad, cualquier problema que pueda frustrarlos, conrolándolos en lo más mínimo, pero amablemente.
Ambos modelos llevan a los hijos a no aprender que hay responsabilidades propias que todo ser humano ha de asumir.
Esta característica cognitiva suele ir acompañada de una forma peculiar de pensamiento: el mundo siempre se divide en dos bandos, en uno está él, y en el otro el culpable de cuanto negativo le pasa. Este estilo cognitivo suele ir acompañado de reacciones de ira, e incluso de violencia ante la mínima frustración de las expectativas.
Y la última característica del estudio es que tanto las mujeres que han muerto de forma violenta a manos de sus parejas o exparejas, son sobre todo jóvenes. Si el sexismo fuera el responsable único de este grave problema, no se entendería este hecho, porque es una conjetura ampliamente extendida la de quelas generaciones más jóvenes han sido educadas de manera menos machista que las generaciones anteriores.


En el vídeo que proponemos esta semana, vemos al maestro trabajando en un bosque. Dice que los pájaros cantan mejor al amanecer y al anochecer, porque se quedan fascinados por los colores.
Hace poco tiempo recordaba con un amigo la conversación que mantuvimos este año con una adoradora de la Pachamama. Nos encontrábamos en las alturas de Machupichu que cantara Neruda, y la fichamos como guía. Al final del recorrido de siete horas (un plus de cuatro más allá de lo que ajustamos), la invitamos a comer. Yo bendije al Señor por los alimentos que íbamos a comer y ella bendijo a la Madre Tierra por los frutos de su generosidad. A los postres, le dije a nuestra invitada a la mesa que no comprendía esa manera tan personal de dirigirse a la Naturaleza, que de por sí no tiene el seso de saber lo que entrega y a quién lo hace.
De fondo suena el trío de Bill Evans. Cuando el gran pianista murió el 15 de septiembre de 1980, de una insuficiencia hepática a consecuencia de su adicción a las drogas, tenía cincuenta y un años y llevaba mas de veinte entre la elite de su instrumento. El “poeta del piano” como lo definió el escritor, Gene Less, mantuvo incólume su estilo lírico y su sensibilidad hasta sus últimos días.


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