El director ejecutivo de Greenpeace aporta las pruebas definitivas que demuestran el cambio climático
18 abril 2010
Diario de Navarra le entrevistó aprovechando que recogía en Tudela el premio Felipe Lafuente, que otorga anualmente Ecologistas en Acción. Pese a que el nombre de Juan López de Uralde puede resultar poco conocido, su imagen protagonizó los telediarios durante días las Navidades pasadas, al ser detenido cuando trataba de irrumpir con una pancarta en la cena de gala de la Cumbre de Copenhague.
El Diario de Navarra aprovechó su paso por Tudela para publicar la pasada semana una entrevista en la que se le preguntó su opinión acerca de quienes niegan el cambio climático. El director ejecutivo de Greenpeace España respondió asegurando que “hay intereses fomentados desde sectores que no quieren que haya medidas para frenar emisiones. El cambio climático no es una teoría, son los hechos que ya están ocurriendo y hay datos reales. Los glaciares en los Pirineos españoles se han reducido un 85%, hay cambios en las migraciones animales, el nivel del mar sube 3 milímetros al año en Málaga…”
No obstante lo anterior, existen personas para quienes estos datos no resultan concluyentes y contrastan con otros datos. Es el caso de don Antón Uriarte que, respecto a los glaciares, muestra cómo efectivamente vienen retrocediendo hace años, pero tantos que hay que remontarse a una época anterior a las emisiones de CO2. En realidad, los datos revelan que los glaciares vienen retrocediendo desde que terminó la denominada Pequeña Edad de Hielo, hace casi dos siglos.
Algo parecido sucede con la subida del nivel del mar que no es que haya subido tres milímetros en Málaga, sino que ha subido más de cien metros. Pero tampoco esta vez desde que empezamos a emitir gases a la atmósfera, sino desde hace 20.000 años, cuando terminó la última glaciación.
Sin duda han de existir intereses económicos que pueden mover a quienes niegan el cambio climático, pero no se puede dudar tampoco de los intereses económicos de quienes lo afirman, cuando la ONU cifra en 422.000 millones de euros anuales el “negocio” de la lucha contra el cambio climático. Todo lo cual nos lleva a seguir interensándonos por el asunto y a seguir reflexionando.


En el vídeo que proponemos esta semana, vemos al maestro trabajando en un bosque. Dice que los pájaros cantan mejor al amanecer y al anochecer, porque se quedan fascinados por los colores.
Hace poco tiempo recordaba con un amigo la conversación que mantuvimos este año con una adoradora de la Pachamama. Nos encontrábamos en las alturas de Machupichu que cantara Neruda, y la fichamos como guía. Al final del recorrido de siete horas (un plus de cuatro más allá de lo que ajustamos), la invitamos a comer. Yo bendije al Señor por los alimentos que íbamos a comer y ella bendijo a la Madre Tierra por los frutos de su generosidad. A los postres, le dije a nuestra invitada a la mesa que no comprendía esa manera tan personal de dirigirse a la Naturaleza, que de por sí no tiene el seso de saber lo que entrega y a quién lo hace.
De fondo suena el trío de Bill Evans. Cuando el gran pianista murió el 15 de septiembre de 1980, de una insuficiencia hepática a consecuencia de su adicción a las drogas, tenía cincuenta y un años y llevaba mas de veinte entre la elite de su instrumento. El “poeta del piano” como lo definió el escritor, Gene Less, mantuvo incólume su estilo lírico y su sensibilidad hasta sus últimos días.


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