Conmemoración de la II República, aniversario de una república “democrática” que nadie votó
18 abril 2010
Un hecho que sin duda no será hoy recordado por los nostálgicos del régimen que precedió a la Guerra Civil es que nunca fue votado. Los españoles nunca eligieron dotarse a sí mismos de un régimen republicano. Nunca se les preguntó si querían un régimen monárquico o republicano. La Constitución republicana tampoco fue jamás sometida a referendum.
No sólo es que a los españoles jamás se les preguntara si querían un régimen republicano, es que además tras implantarse la república se prohibió ser monárquico. El artículo 1.6 de la Ley de Defensa de la República, de octubre de 1931, estableció que “son acto de agresión a la República”, pasando a estar prohibidos, actos como la mera “apología del régimen monárquico o de las personas en que se pretenda vincular su representación y el uso de emblemas, insignias o distintivos alusivos a uno u otras”.
El régimen de 1931, por consiguiente, efectivamente era republicano, pero escasamente democrático.
El artículo 42 de la Constitución republicana, jamás sometida a referendum, señalaba que los derechos y garantías consignados en los artículos 29, 31, 34, 38 y 39 “podrán ser suspendidos total o parcialmente, en todo el territorio nacional o en parte de él, por decreto del Gobierno, cuando así lo exija la seguridad del Estado, en casos de notoria o inminente gravedad”. Los derechos que la autoridad republicana se reservaba dejar en suspenso –por decreto del gobierno- eran, por tanto, el de no poder ser detenido ni preso sino por causa de delito, el de libre circulación, el de libertad de expresión, el de reunión y el de asociación.
El artículo de 26 de esa misma Constitución facultaba al estado para disolver a discreción las Ordenes religiosas que, por sus actividades, “constituyan un peligro para la seguridad del Estado”, además de para prohibir a los miembros de Ordenes religiosas “ejercer la industria el comercio o la enseñanza”.
Se trató, por tanto, de un régimen basado en una Constitución centrada en limitar los derechos y libertades de los ciudadanos, en vez de –como es práctica habitual en los estados democráticos- en limitar los poderes y las atribuciones del estado.
Con todas sus limitaciones, la Constitución de 1978 fue sometida a referendum y el régimen actual, por permitir, permite incluso cambiar de régimen y ser republicano.


En el vídeo que proponemos esta semana, vemos al maestro trabajando en un bosque. Dice que los pájaros cantan mejor al amanecer y al anochecer, porque se quedan fascinados por los colores.
Hace poco tiempo recordaba con un amigo la conversación que mantuvimos este año con una adoradora de la Pachamama. Nos encontrábamos en las alturas de Machupichu que cantara Neruda, y la fichamos como guía. Al final del recorrido de siete horas (un plus de cuatro más allá de lo que ajustamos), la invitamos a comer. Yo bendije al Señor por los alimentos que íbamos a comer y ella bendijo a la Madre Tierra por los frutos de su generosidad. A los postres, le dije a nuestra invitada a la mesa que no comprendía esa manera tan personal de dirigirse a la Naturaleza, que de por sí no tiene el seso de saber lo que entrega y a quién lo hace.
De fondo suena el trío de Bill Evans. Cuando el gran pianista murió el 15 de septiembre de 1980, de una insuficiencia hepática a consecuencia de su adicción a las drogas, tenía cincuenta y un años y llevaba mas de veinte entre la elite de su instrumento. El “poeta del piano” como lo definió el escritor, Gene Less, mantuvo incólume su estilo lírico y su sensibilidad hasta sus últimos días.


Commentarios
¿Tiene algun comentario?