El “padre” de aquellos que son considerados desechos de la humanidad, ha visitado Madrid
11 abril 2010
El Padre Aldo Trento dirige una casa de acogida en Asunción (Paraguay) en la que atiende a personas que no tienen recursos, que sufren enfermedades terminales y que han sido víctimas de abusos. Este fin de semana está en Madrid, donde clausurará la séptima edición del encuentromadrid 2010, “si los hombres no construyen, ¿cómo vivirán?”. ¿Qué tipo de personas son las que acoge en su casa de San Ricardo Pampuri?
En primer lugar, a personas pobres, sin ningún recurso económico, de cualquier edad, sexo y en condiciones terminales. No importa de dónde llegan ni quién los trae. Necesitamos sólo saber qué enfermedad tienen para poderlos curar mejor, ninguna otra pregunta o condición.
¿Qué le permite valorar la vida de estas personas, en unas condiciones que podrían hacer pensar en que sería mejor no vivir?
Lo que permite valorar la vida de estas personas es sólo el hecho de que son queridos por Dios. Él es el que me da la vida a mí y a todos. No es una medida nuestra la que hace que la vida sea vida. Para mí es un honor hacer compañía a estas personas, a Él mismo que se me hace presente en la realidad de mis enfermos.
¿Cómo soporta el sufrimiento que supone ver morir a tantos de los enfermos que cuida?
El sufrimiento, el límite, la muerte mantiene viva la pregunta y me hace pedir, como un mendigo, su misericordia. Una herida, como la del costado de Cristo Resucitado, permitió a Santo Tomás reconocer -”Mi Señor y mi Dios”-, con gran sorpresa. Cristo hace que lo que para el mundo es un problema para nosotros sea un recurso.
El Gobierno de Paraguay ha reconocido públicamente el valor de la obra que usted sostiene.
Los gobernantes reconocen la novedad de esta posición frente a estas personas y reconocen también la gratuidad de la obra, que tiene como único objetivo reconocer a Cristo en el rostro de estos pordioseros.
Yolanda Menéndez


En el vídeo que proponemos esta semana, vemos al maestro trabajando en un bosque. Dice que los pájaros cantan mejor al amanecer y al anochecer, porque se quedan fascinados por los colores.
Hace poco tiempo recordaba con un amigo la conversación que mantuvimos este año con una adoradora de la Pachamama. Nos encontrábamos en las alturas de Machupichu que cantara Neruda, y la fichamos como guía. Al final del recorrido de siete horas (un plus de cuatro más allá de lo que ajustamos), la invitamos a comer. Yo bendije al Señor por los alimentos que íbamos a comer y ella bendijo a la Madre Tierra por los frutos de su generosidad. A los postres, le dije a nuestra invitada a la mesa que no comprendía esa manera tan personal de dirigirse a la Naturaleza, que de por sí no tiene el seso de saber lo que entrega y a quién lo hace.
De fondo suena el trío de Bill Evans. Cuando el gran pianista murió el 15 de septiembre de 1980, de una insuficiencia hepática a consecuencia de su adicción a las drogas, tenía cincuenta y un años y llevaba mas de veinte entre la elite de su instrumento. El “poeta del piano” como lo definió el escritor, Gene Less, mantuvo incólume su estilo lírico y su sensibilidad hasta sus últimos días.


Qué maravilla, con gente así el mundo sería diferente, cuánto amor, cómo puede haber gente q aún no crea en Dios cuando este hombre es un pedacito de Él, sentirte abrazado por alguien así calma el dolor, alivia la pena y el abandono, y recibes a Dios en tu lecho de muerte con una sonrisa, un abrazo Padre Aldo Trento que aunque nunca leas esas palabras son para mí un pequeño homenaje a una persona como Ud.