La sanidad pública española se acerca al colapso
14 Marzo 2010
Las autonomías deben casi 6.000 millones en material sanitario, y retrasan los pagos a los proveedores hasta 500 días por falta de presupuesto. Los datos hablan por sí mismos y ponen de manifiesto la inconsistencia de una política basada en gastar el doble de lo que se ingresa para mantener el “gasto social” y el “estado del bienestar”. La obcecación de Zapatero por mantener todo el gasto muestra los primeros síntomas de ir haciendo imposible los pagos en lo más necesario.
Según el diario El País, la sanidad pública española tiene pendientes de pago 3.000 millones de euros en material y 2.700 millones en fármacos. La imposibilidad de hacer frente a estos gastos está dilatando de forma alarmante el tiempo en que la administración paga a sus proveedores, que en muchas regiones se acerca a los dos años.
En Cantabria los pagos se retrasan 593 días de media, aunque la Ley de Contratos del Sector Público señala desde el 2004 un plazo de 60 días de pago. Castilla y León abona sus deudas con 454 días de retraso, Andalucía con 367 días, Aragón con 315, Castilla-La Mancha con 323 y Valencia con 317. A finales del año pasado, sólo los gallegos y los navarros (46 días) cumplíamos con el plazo. A fecha de hoy, ni una sóla comunidad autónoma cumple ya con el plazo.
La imposibilidad de afrontar estos pagos no sólo pone en cuestión la viabilidad de la propia sanidad, sino sobre todo el de las empresas proveedoras del sistema sanitario. La secretaria general de la Federación Española de Proveedores de Tecnología Sanitaria, Margarita Alfonsel, asegura que “algunas se han visto abocadas al cierre”, mientras que “otras pequeñas o medianas empresas han sido absorbidas por multinacionales”.
Para poder sostener la sanidad será necesario obtener los recursos dejando de sufragar otros gastos. Es decir, habrá que desarrollar la política de austeridad y recorte de gastos que, por su impopularidad, Rodríguez Zapatero se mepeña en seguir evitando.


En el vídeo que proponemos esta semana, vemos al maestro trabajando en un bosque. Dice que los pájaros cantan mejor al amanecer y al anochecer, porque se quedan fascinados por los colores.
Los zurbaranes de Sevilla han conseguido dejar el tiempo desabotonado, en suspenso. Los chinos dicen que ven la hora en los ojos de los gatos. Baudelaire escribió que cuando se inclinaba sobre aquella mujer que le inspiraba sus mejores versos, y la miraba fijamente a los ojos, veía con claridad la hora, “constantemente la misma, una hora vasta, solemne, grande como el espacio, sin división de minutos y segundos”, y es que cuando uno está con quien ama, al tiempo no le salen grumos. La mirada del espectador de Zurbarán tiene mucho de un estatismo que no desaloja de la realidad, sino que hace descubrir a Dios en los mundos y submundos cotidianos.
Claro, un museo que te recibe con tres patios abiertos (el del aljibe es de ensueño) y con sus silenciosos claustros, sólo interrumpidos por el gorgoteo del agua, insinúa que te espera un recorrido de honda experiencia religiosa.
De fondo suena el trío de Bill Evans. Cuando el gran pianista murió el 15 de septiembre de 1980, de una insuficiencia hepática a consecuencia de su adicción a las drogas, tenía cincuenta y un años y llevaba mas de veinte entre la elite de su instrumento. El “poeta del piano” como lo definió el escritor, Gene Less, mantuvo incólume su estilo lírico y su sensibilidad hasta sus últimos días.


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