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A Avatar le pusieron en su sitio

8 marzo 2010

bigelowSí, los miembros de la Academia de los Oscar hicieron bien en colocar a Avatar en el lugar del que nunca tenía que haber salido, en el escaparate del deslumbre de efectos especiales. Pero nada de un reconocimiento a mejor película o director, menos mal.

Esto de desear el mal al prójimo debe estar feo, pero lo justifico por tanta algarada mediática que ha recibido la película del pastón. Tengo un hartazgo que no disimulo con Cameron y su mística panteísta del árbol.

Mircea Eliade en su “Tratado de la historia de las religiones” habla sobre la función religiosa del árbol en distintas culturas antiguas y hace una clasificación de sus diversas características. La teóloga y crítica de cine Licia Pereira, hablaba recientemente de que Avatar asume alguna de esas funciones del árbol como habitación de la divinidad, en el caso Eywa; como receptáculo de las almas de los antepasados, demostrando el lazo místico entre él y los Na’vi; como presencia significativa en ceremonias de iniciación, que se manifiesta cuando Jake ingresa al pueblo Na’vi y como regenerador y dador de vida.

peJames Cameron se fue a cenar apesadumbrado, tristón y con poquito en las alforjas.

La gala fue tan sobria este año que hay poco que contar, un par de números extraordinarios y las ocurrencias improvisadas de Steve Martin, mucho mejores que las guionizadas. De la pareja Martin-Baldwin esperaba más química y cotillón de ingenio, pero no. Se acercan a Walter Matthau y Jack Lemon pero aún les queda trecho.

Penelope gusta mucho en Hollywood y volvió deslumbrar. El Oscar al mejor actor secundario se lo dieron a Cristoph Waltz, el nazi de Malditos bastardos, quizá el reconocimiento más merecido de la noche, un tipo que sigue dando miedo como Anthony Hopkins, que no sé cómo la gente ha olvidado que Hannibal Lecter sigue vivo y recorre impunemente las calle de Nueva York.

avatarEs una pena que la película de Tarantino se haya quedado con un solo galardón. El final antológico de la cinta, con un cambio de guión en la historia de Hitler, es un disparate que hubiera exigido reconocimiento.

El honorífico se lo dieron a Lauren Bacall, qué mayor está, le costó trabajo levantarse de la butaca. Al mitómano le asusta que esta mujer tenga que morirse, pero la muerte es una de esas cosas que hacen del hombre un filósofo, y su hecho es indisociable de su reflexión.

Una noche de poco brillo para un año canino de películas notables.

Agustín Guzmán del Buey

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