Sobrevive en Alemania el prematuro varón más pequeño, con 275 gramos
7 marzo 2010
Un bebé que nació el pasado mes de junio en Alemania con sólo 275 gramos de peso se ha convertido en el neonato varón más pequeño del mundo que ha logrado sobrevivir. Así lo confirmó la pasada semana la Universidad Médica de Gotinga (UMG).
La experiencia médica parte de la base de que con menos de 350 gramos de peso los neonatos prematuros fallecen al poco de nacer.
Sin embargo, este bebé, un niño que vio la luz el 25 de junio del año pasado, vino al mundo en la vigésimo quinta semana de gestación en la clínica universitaria de Gotinga, según explicó el portavoz de la UMG, Stefan Weller.
Se trata del cuarto bebé del mundo en sobrevivir al parto con un peso tan bajo, el primero de sexo masculino por detrás de tres niñas.
Las posibilidades de supervivencia de los bebés prematuros son un 25 por ciento más altas en las niñas, apuntó la UMG.
Tras seis meses en la unidad de cuidados intensivos de la clínica, el niño fue dado de alta el pasado mes de diciembre con 3,7 kilogramos de peso, señaló en el comunicado el doctor Stephan Seeliger.
La madre del bebé acudió en junio a la clínica universitaria por complicaciones en el embarazo.
Los facultativos intentaron retrasar el parto pero finalmente fue necesario extraer al neonato mediante una cesárea. «Por suerte, no se produjeron complicaciones severas como derrames cerebrales», apuntó Seelinger. Para favorecer su desarrollo, el niño está siendo sometido a estimulación precoz.


En el vídeo que proponemos esta semana, vemos al maestro trabajando en un bosque. Dice que los pájaros cantan mejor al amanecer y al anochecer, porque se quedan fascinados por los colores.
Hace poco tiempo recordaba con un amigo la conversación que mantuvimos este año con una adoradora de la Pachamama. Nos encontrábamos en las alturas de Machupichu que cantara Neruda, y la fichamos como guía. Al final del recorrido de siete horas (un plus de cuatro más allá de lo que ajustamos), la invitamos a comer. Yo bendije al Señor por los alimentos que íbamos a comer y ella bendijo a la Madre Tierra por los frutos de su generosidad. A los postres, le dije a nuestra invitada a la mesa que no comprendía esa manera tan personal de dirigirse a la Naturaleza, que de por sí no tiene el seso de saber lo que entrega y a quién lo hace.
De fondo suena el trío de Bill Evans. Cuando el gran pianista murió el 15 de septiembre de 1980, de una insuficiencia hepática a consecuencia de su adicción a las drogas, tenía cincuenta y un años y llevaba mas de veinte entre la elite de su instrumento. El “poeta del piano” como lo definió el escritor, Gene Less, mantuvo incólume su estilo lírico y su sensibilidad hasta sus últimos días.


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