Los nominados a los Oscar se dan cita en el tradicional almuerzo de la Academia
1 marzo 2010
Un año más, la ciudad de Los Ángeles ha acogido el tradicional almuerzo que la Academia de Ciencias y Artes Cinematográficas ofrece a los nominados a los Oscar. Una cita en la que todos los candidatos a la preciada estatuilla comparten confidencias y posan para los medios por primera vez tras el anuncio de las candidaturas.
Penélope Cruz, nominada como Mejor Actriz de Reparto por Nine, no ha podido asistir este año a la cita ya que el pasado domingo asistió a la gala de los Goya y no le daba tiempo a volar a Los Ángeles. Y es que, tal y como ella misma explicó sobre la alfombra verde, prefirió acudir a los premios del cine español “porque merecía la pena”.
A pesar de la comentada ausencia de la actriz española, la mayor parte de los nominados a los Oscar asistieron a la comida de la Academia, que este año se caracterizó por ser el debut de muchos de los invitados, pues también ha sido la primera vez que optan a la estatuilla dorada. Es el caso, por ejemplo de Gabourey Sidibe, nominada como Mejor Actriz principal por Precious, o de Sandra Bullock, nominada en la misma categoría por The blind side y quien disfrutó junto al resto de comensales, entre los que se encontraba de nuevo su contrincante en la misma categoría y también amiga Meryl Streep.
Una ocasión única en la que todos los candidatos, un total de 121, se reunieron en el Hotel Beverly Hilton de Beverly Hills (el mismo donde tiene lugar la entrega de los Globo de Oro) para compartir mesa y mantel. Todos ellos degustaron un menú compuesto por ensalada de pera, pechuga de pollo marinado, papa rellena de caviar, variantes de pollo, atún y camarón ahumado, y como postre tarta de manzana y helado de vainilla. Hace casi treinta años que la Academia de Hollywood organiza este almuerzo para que los nominados se relajen antes de los nervios que preceden a la gran gala del cine. Pero por primera vez la página web de los Oscar retransmitió en directo el acontecimiento, que de nuevo estuvo rodeado por una gran expectación de público y medios de comunicación.
“Yo venía a reunirme con amigos y me veo en una alfombra roja. Es de locos”, comentó al respeco Jeff Bridges, nominado como Mejor Actor principal por Crazy Heart. Bridges posó junto a sus compañeros de cateogoría frente al Oscar: George Clooney, Jeremy Renner, Morgan Freeman y Colin Firth, quien confesó: “Como soy primerizo no sabía qué esperar”.
El carácter informal que suele rodear el evento marcó los atuendos elegidos por los invitados. Ellos fueron todos de traje y la mayoría sin corbata, mientras que entre ellas triunfó el vestido corto pero con tacones. Sandra Bullock, con un elegante traje sastre color gris perla, comentó al respecto: “Es un Vivianne Westwood que me hace sentir como soy. O una versión más arreglada de mí misma”. En cuanto al vestido que lucirá en la gala de los Oscar, el próximo 7 de marzo, dijo con su habitual sentido del humor que aún no lo tenía decidido: “¡Como si se trata de una bolda de basura con piedras preciosas! Sé que alguien me hará sentir fantástica.” Sus compañeras Carey Mulligan, Gabourey Sidibe, Maggie Gyllenhaal y Vera Farmiga coincidieron con ella al afirmar que aún no tienen el vestido para ir a los Oscar.
“Estoy convencido que no voy a ganar”, dijo Woody Harrelson, nominado como Mejor Actor de Reparto por The Messenger. Su contrincante y gran favorito en dicha categoría por su papel en Malditos bastardos, Christoph Waltz, hizo las delicias de los periodistas al hacer gala de su sentido del humor y contestando a sus preguntas en inglés y en alemán. “No se trata de ganar, no es una competición. Estamos en esto juntos”, apuntó Waltz.
Pero el almuerzo también tuvo momentos para el esparcimiento y las bromas, como la que le hizo Quentin Tarantino a su compañero James Cameron: “James, ¿tendrías la amabilidad de dirigir a este grupo salvaje?” le gritó el director de Malditos bastardos al realizador de Avatar. Ambos también posaron con los otros tres aspirantes a la estatuilla al Mejor Director: Jason Reitman (Up in the Air), Lee Daniels (Precious) y Kathryn Bigelow (En tierra hostil). Como anécdota curiosa, apuntar que Cameron y Bigelow fueron pareja en el pasado y los dos se colocaron el uno junto al otro en la foto de nominados.
Las mesas estaban formadas por nominados de distintas categorías. Por ejemplo, la mesa 35 estaba presidida por el cineasta Curtis Hanson, y junto a él se sentaron Meryl Streep, Geoffrey Fletcher (nominado al Mejor Guión Adaptado), Mindy Hall (candidata al Mejor Maquillaje) y Roger Williams (se postula al Mejor Cortometraje Documental). Esa fue la manera de la Academia de Hollywood de desear buena suerte a todos los candidatos, incluso a los más supersticiosos, ya que no hubo mesa número 13.
Al término del almuerzo, los nominados recibieron el certificado de su respectiva postulación, por el presidente de la Academia de Ciencias y Artes Cinematográficas, Tom Sherak, y posaron para la fotografía grupal del recuerdo.


En el vídeo que proponemos esta semana, vemos al maestro trabajando en un bosque. Dice que los pájaros cantan mejor al amanecer y al anochecer, porque se quedan fascinados por los colores.
Hace poco tiempo recordaba con un amigo la conversación que mantuvimos este año con una adoradora de la Pachamama. Nos encontrábamos en las alturas de Machupichu que cantara Neruda, y la fichamos como guía. Al final del recorrido de siete horas (un plus de cuatro más allá de lo que ajustamos), la invitamos a comer. Yo bendije al Señor por los alimentos que íbamos a comer y ella bendijo a la Madre Tierra por los frutos de su generosidad. A los postres, le dije a nuestra invitada a la mesa que no comprendía esa manera tan personal de dirigirse a la Naturaleza, que de por sí no tiene el seso de saber lo que entrega y a quién lo hace.
De fondo suena el trío de Bill Evans. Cuando el gran pianista murió el 15 de septiembre de 1980, de una insuficiencia hepática a consecuencia de su adicción a las drogas, tenía cincuenta y un años y llevaba mas de veinte entre la elite de su instrumento. El “poeta del piano” como lo definió el escritor, Gene Less, mantuvo incólume su estilo lírico y su sensibilidad hasta sus últimos días.


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