Scarlett Johansson estuvo a punto de morir aplastada por un caballo
28 febrero 2010
Aunque ya han pasado más de dos años desde su estreno, Scarlett Johansson aún sigue recordando el accidentado rodaje de Las hermanas Bolena, y no es para menos. La actriz estuvo a punto de morir aplastada por un caballo en una de las escenas.
Más allá del director, el productor y los actores de Las hermanas Bolena, quien verdaderamente consiguió que la película llegara a buen fin fue el guardaespaldas búlgaro que estaba a cargo de Scarlett Johansson.
Según informa Contact Music, la actriz ha declarado que tendrá siempre un hueco en su corazón para ese hombre, pues sus reflejos evitaron que un caballo cayera encima de ella y la aplastara, salvándola de una muerte segura.
“Estaba cabalgando sentada de lado con un vestido que pesaba 180 kilos, y mi guardaespaldas estaba por allí, como siempre… De repente el caballo se encabritó y cayó, rodando hacia un lado. Pensé que me aplastaría pero mi guardaespaldas surgió de la nada, me cogió y me sacó de allí”, ha explicado Scarlett.
Pese a que no sabemos si el salvador de la actriz sigue contratado para protegerla, está claro que la protagonista de Match Point quedó muy impresionada por su eficiencia a la hora de cumplir con su trabajo. “Supe que un día me salvaría la vida, y así fue”, afirma la actriz.


En el vídeo que proponemos esta semana, vemos al maestro trabajando en un bosque. Dice que los pájaros cantan mejor al amanecer y al anochecer, porque se quedan fascinados por los colores.
Hace poco tiempo recordaba con un amigo la conversación que mantuvimos este año con una adoradora de la Pachamama. Nos encontrábamos en las alturas de Machupichu que cantara Neruda, y la fichamos como guía. Al final del recorrido de siete horas (un plus de cuatro más allá de lo que ajustamos), la invitamos a comer. Yo bendije al Señor por los alimentos que íbamos a comer y ella bendijo a la Madre Tierra por los frutos de su generosidad. A los postres, le dije a nuestra invitada a la mesa que no comprendía esa manera tan personal de dirigirse a la Naturaleza, que de por sí no tiene el seso de saber lo que entrega y a quién lo hace.
De fondo suena el trío de Bill Evans. Cuando el gran pianista murió el 15 de septiembre de 1980, de una insuficiencia hepática a consecuencia de su adicción a las drogas, tenía cincuenta y un años y llevaba mas de veinte entre la elite de su instrumento. El “poeta del piano” como lo definió el escritor, Gene Less, mantuvo incólume su estilo lírico y su sensibilidad hasta sus últimos días.


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