Fernando Marías, ganador del Primavera de Novela con “Todo el amor y casi toda la muerte”
28 febrero 2010
El XIV Premio Primavera de Novela, que convoca la editorial Espasa, tiene este año nombre y adjetivos de mujer, porque mujeres son las principales protagonistas tanto de la novela ganadora, como de la finalista, que se han dado a conocer hoy, tras el fallo del jurado que, presidido por Ana María Matute, ha estado compuesto por Antonio Soler, Angel Basanta, Ramón Pernas, Ana Rosa Semprún y Miryam Galaz.
El ganador ha sido Fernando Marías con «Todo el amor y casi toda la muerte». La dotación económica del galardón es de 200.000 euros. El título finalista, dotado con 30.000 euros, ha sido «La fragilidad de las panteras», de María Tena.
Fernando Marías, que con anterioridad ha obtenido premios como el Nacional de Literatura Infantil y Juvenil en 2006 con «Cielo Abajo», y el Nadal de 2001 por «El niño de los coroneles», comentaba así su obra: «Es una historia que viví en persona durante unas vacaciones en un lugar exótico. Me sucedió algo que me traumatizó. Me encontré encerrado en el hotel con mi compañera y con otras dos mujeres que realmente eran fantasmas y, aunque no lo crean, mantuve relaciones sexuales con esos fantasmas. Mi novela es la historia de tres mujeres y tres historias de amor extremas, y es también la historia de un hombre perdido que se busca, porque a cierta edad los hombre siempre estamos perdidos y siempre deberíamos buscarnos».
María Tena, autora de otras dos novelas, «Todavía tú» y «Tenemos que vernos» (finalista del Premio Herralde de 2002) también ha encontrado en un peculiar universo femenino el hilo argumental de su obra: «Nací entre libros y sigo rodeada de ellos, tanto que creo que acabarán por echarme de casa. Mi vocación es tardía pero visceral, y puedo decirles que mi novela, también protagonizada por tres mujeres, es una novela de aventuras, en tanto en cuanto vivir y apasionarse también son aventuras».


En el vídeo que proponemos esta semana, vemos al maestro trabajando en un bosque. Dice que los pájaros cantan mejor al amanecer y al anochecer, porque se quedan fascinados por los colores.
Hace poco tiempo recordaba con un amigo la conversación que mantuvimos este año con una adoradora de la Pachamama. Nos encontrábamos en las alturas de Machupichu que cantara Neruda, y la fichamos como guía. Al final del recorrido de siete horas (un plus de cuatro más allá de lo que ajustamos), la invitamos a comer. Yo bendije al Señor por los alimentos que íbamos a comer y ella bendijo a la Madre Tierra por los frutos de su generosidad. A los postres, le dije a nuestra invitada a la mesa que no comprendía esa manera tan personal de dirigirse a la Naturaleza, que de por sí no tiene el seso de saber lo que entrega y a quién lo hace.
De fondo suena el trío de Bill Evans. Cuando el gran pianista murió el 15 de septiembre de 1980, de una insuficiencia hepática a consecuencia de su adicción a las drogas, tenía cincuenta y un años y llevaba mas de veinte entre la elite de su instrumento. El “poeta del piano” como lo definió el escritor, Gene Less, mantuvo incólume su estilo lírico y su sensibilidad hasta sus últimos días.


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