
El guijarro de la semana
Fecha: febrero 28, 2010
Hay una distinción nítida entre dos estados emocionales de la existencia humana: estar desesperanzado y estar desesperado. Mientras en la desesperanza uno piensa que su situación puede seguir así indefinidamente -de ahí su melancolía inherente-, la desesperación, en cambio, comporta que uno percibe que su estado no puede en rigor seguir soportándose y que hay que hacer algo, fuera esto lo que fuera; de ahí su connatural exasperación. Por decirlo de otra manera, en la desesperanza se instala el individuo mientras que en la desesperación la misma persona se revuelve para escapar de ella. No es poca a lo que se ve la diferencia entre ambos conceptos, ni sus implicaciones sociales y políticas.










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