Katie Holmes está hasta las narices de vivir en la comuna de Tom Cruise
21 febrero 2010
El matrimonio entre Katie Holmes y Tom Cruise está en peligro por las exigencias del actor. La actriz está harta de tener que soportar todo el tiempo a la familia de su marido y le ha dado un ultimátum.
Katie Holmes quiere estar en su casa como una familia normal, es decir, ella, el actor, la hija de los dos y los dos hijos adoptados por Tom Cruise y Nicole Kidman, pero muy pocas veces están los cinco solos en casa, ya que después de divorciarse de Kidman el actor invitó a sus familiares a vivir con él.
“Cuando se separó de Nicole, Tom le dijo a su madre que se fuera a vivir con él. Pero su hermana era quien daba clases a sus hijos, así que ella y sus sobrinos también se mudaron a la casa del actor. Cuando se casó con Katie, lo más normal era que la situación cambiará, pero no fue así, y ella se ha cansado como es lógico”, asegura una fuente cercana a la pareja.
Harta de la situación, Holmes le ha dicho a Cruise que tiene que elegir entre ella y su familia, y que si no se van ellos de casa no tendrá más remedio que irse ella. La actriz se lleva bien con la familia de Cruise, pero cree que lo normal es que la casa sea para ellos y sus hijos. “Los familiares pueden venir siempre que quieran, pero no estar todos viviendo aquí”, señaló Holmes según la fuente.


En el vídeo que proponemos esta semana, vemos al maestro trabajando en un bosque. Dice que los pájaros cantan mejor al amanecer y al anochecer, porque se quedan fascinados por los colores.
Hace poco tiempo recordaba con un amigo la conversación que mantuvimos este año con una adoradora de la Pachamama. Nos encontrábamos en las alturas de Machupichu que cantara Neruda, y la fichamos como guía. Al final del recorrido de siete horas (un plus de cuatro más allá de lo que ajustamos), la invitamos a comer. Yo bendije al Señor por los alimentos que íbamos a comer y ella bendijo a la Madre Tierra por los frutos de su generosidad. A los postres, le dije a nuestra invitada a la mesa que no comprendía esa manera tan personal de dirigirse a la Naturaleza, que de por sí no tiene el seso de saber lo que entrega y a quién lo hace.
De fondo suena el trío de Bill Evans. Cuando el gran pianista murió el 15 de septiembre de 1980, de una insuficiencia hepática a consecuencia de su adicción a las drogas, tenía cincuenta y un años y llevaba mas de veinte entre la elite de su instrumento. El “poeta del piano” como lo definió el escritor, Gene Less, mantuvo incólume su estilo lírico y su sensibilidad hasta sus últimos días.


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