Bob Dylan en “I’m not there”
15 febrero 2010
Intentar hacer un biopic sobre Bob Dylan es prácticamente imposible. Huidizo, mal humorado, esquivo con la prensa, tímido hasta límites insospechados. El cantante ha otorgado apenas una decena de entrevistas a lo largo de toda su extensa carrera. ¿Quién conoce al verdadero Bob Dylan?
Probablemente ni él mismo… A veces somos unos auténticos desconocidos para nosotros mismos. Lo que si es seguro es que se trata de un genio artista de los grandes. Cantante, compositor, poeta, pintor, en definitiva un buscador que ha vivido al límite toda su vida.
Nadie conoce verdaderamente al mito y eso le hace todavía aún más mito. Cualquier información que busquéis en Internet de él, podéis estar seguros de que tiene un sesgo, y no seré yo quien aporte un nuevo sesgo a su figura.
Sólo diré que las personas que, como él, tiene tanta capacidad de crear, son lo más parecido a Dios aquí en la tierra, y poseer ese poder creacional puede convertirte en alguien tan desgraciado como infinito.
Llevar a imágenes esta personalidad se convierte pues en un rompecabezas con difícil final. El director Todd Hymes lo ha intentado de una manera original aunque no completa.
Realiza una semblanza del autor, a través de seis personajes que no son él, pero sí son una parte de su vida. Un poeta trasgresor, un cantante mujeriego, una antigua estrella convertida al cristianismo, un ladrón que ha sobrevivido a mil aventuras, un joven andrógino estrella de rock multi- maniático (espectacular Cate blanchet-kate de mayor quiero ser como tu…) y un niño vagabundo que se recorre el mundo de tren en tren….
Dylan está y no está en ellos. Para los muy amantes y conocedores del cantante, esta película puede ser una auténtica joya, pues realmente hay muchos guiños a su vida y pensamientos. Para los que no somos tan eruditos del tema, la cinta resulta a ratos tediosa e incompresible. Pero la actuación inconmensurable de Cate Blanchet y la perenne presencia de la música del autor, la hacen más que apetecible para muchos paladares.
Es el misterio del hombre que se abruma ante la grandeza de la vida, y quiere encontrar una respuesta aunque ésta se encuentro “Blwoin in the wind”
«Es verdad. Pero la respuesta no está en el viento que dispersa todo en el torbellino de la nada, sino en el viento que es soplo y voz del Espíritu, voz que llama y dice “ven”. [...] ¿Cuántos caminos tiene que recorrer un hombre para poderse reconocer como hombre? Os respondo: ¡Uno! Sólo hay un camino para el hombre y éste es Cristo, que ha dicho “Yo soy el camino”. Él es el camino de la verdad, el camino de la vida». Juan Pablo II Bolonia 1997
Eva Latonda


En el vídeo que proponemos esta semana, vemos al maestro trabajando en un bosque. Dice que los pájaros cantan mejor al amanecer y al anochecer, porque se quedan fascinados por los colores.
Hace poco tiempo recordaba con un amigo la conversación que mantuvimos este año con una adoradora de la Pachamama. Nos encontrábamos en las alturas de Machupichu que cantara Neruda, y la fichamos como guía. Al final del recorrido de siete horas (un plus de cuatro más allá de lo que ajustamos), la invitamos a comer. Yo bendije al Señor por los alimentos que íbamos a comer y ella bendijo a la Madre Tierra por los frutos de su generosidad. A los postres, le dije a nuestra invitada a la mesa que no comprendía esa manera tan personal de dirigirse a la Naturaleza, que de por sí no tiene el seso de saber lo que entrega y a quién lo hace.
De fondo suena el trío de Bill Evans. Cuando el gran pianista murió el 15 de septiembre de 1980, de una insuficiencia hepática a consecuencia de su adicción a las drogas, tenía cincuenta y un años y llevaba mas de veinte entre la elite de su instrumento. El “poeta del piano” como lo definió el escritor, Gene Less, mantuvo incólume su estilo lírico y su sensibilidad hasta sus últimos días.


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