Werner Herzog: “Los efectos especiales son un gran logro de la ingenuidad humana”
14 febrero 2010
El cineasta, que preside el jurado de la 60 edición del Festival de Berlín, criticó la falta de buenas historias en el cine contemporáneo y apuntó contra el uso de la tecnología digital.
El cineasta alemán y presidente del jurado de la Berlinale, Werner Herzog, aseguró que la industria cinematográfica adolece de un “déficit de historias” y al mismo tiempo de un “exceso de efectos digitales”.
Durante la presentación oficial del jurado del festival berlinés, que incluye a la actriz estadounidense Renée Zellweger y al productor español José María Morales, Herzog apuntó, no obstante, que los efectos especiales “son un gran logro de la ingenuidad humana”. “Seré el último en desechar los efectos digitales. Pero no soy un hombre de cine digital sino de celuloide”, apuntó.
Herzog, autor de filmes como “Lebenszeichen” (1968) y “Fitzcarraldo” (1982), aseguró que todas las películas a competición -20 del total de 26 de la sección oficial- parten con “la misma medida de simpatía” por parte del jurado.
“Ninguno de nosotros puede precisar qué conforma una buena película”, explicó el realizador, quien apuntó que las grandes historias se caracterizan por “tener una porción de verdad escondida”.
Morales explicó por su parte que ser jurado de la Berlinale es el “fin de un sueño” que inició el año pasado con la presentación de la cinta hispano-peruana “La teta asustada” de Claudia Llosa, que se alzó con el Oso de Oro.
Señaló que “juzgar no es fácil” y destacó la gran responsabilidad que ello conlleva puesto que las películas “cuestan mucho tiempo y mucho esfuerzo”.
Morales ha producido más de 50 películas, entre ellas algunos trabajos de Arturo Ripstein, Lucrecia Martel y Daniel Burman y de otros cineastas como el francogriego Costa Gavras y el serbio Goran Paskaljevic
Herzog aludió a su vez al triunfo de “La teta asustada”, que dijo que es un “logro extraordinario” tanto para Llosa como para el cine peruano y demostró que los cineastas jóvenes tienen también posibilidades en el festival.
Zellweger, que el año pasado presentó en la sección oficial “My one and only” de Richard Loncraine, destacó que formar parte del jurado de la Berlinale le permite “volver a las raíces” y recordar “qué te hace amar el cine”. “Y desde un punto de vista egoísta, cualquier excusa es buena para volver a Berlín”, subrayó.
Para la actriz, lo fundamental en una cinta es que sea “sincera”, que le permita “desaparecer en ella” y que sea capaz de “emocionar e inspirar” más allá de una temática o de un género concreto
También forman parte del jurado de la Berlinale, que hoy arranca con la película china “Tuan Yuan”, de Wang Quan’an, la directora italiana Francesca Comencini, autora de “Lo Spazio bianco” y “Pianoforte”, y a la intérprete china Yu Nan, protagonista de “Tuya de hun shi” (“La boda de Tuya”), que obtuvo el Oso de Oro en 2008.
El escritor somalí Nuruddin Farah y la actriz alemana Cornelia Froboess completan el jurado del festival que entregará sus Osos el día 20.


En el vídeo que proponemos esta semana, vemos al maestro trabajando en un bosque. Dice que los pájaros cantan mejor al amanecer y al anochecer, porque se quedan fascinados por los colores.
Hace poco tiempo recordaba con un amigo la conversación que mantuvimos este año con una adoradora de la Pachamama. Nos encontrábamos en las alturas de Machupichu que cantara Neruda, y la fichamos como guía. Al final del recorrido de siete horas (un plus de cuatro más allá de lo que ajustamos), la invitamos a comer. Yo bendije al Señor por los alimentos que íbamos a comer y ella bendijo a la Madre Tierra por los frutos de su generosidad. A los postres, le dije a nuestra invitada a la mesa que no comprendía esa manera tan personal de dirigirse a la Naturaleza, que de por sí no tiene el seso de saber lo que entrega y a quién lo hace.
De fondo suena el trío de Bill Evans. Cuando el gran pianista murió el 15 de septiembre de 1980, de una insuficiencia hepática a consecuencia de su adicción a las drogas, tenía cincuenta y un años y llevaba mas de veinte entre la elite de su instrumento. El “poeta del piano” como lo definió el escritor, Gene Less, mantuvo incólume su estilo lírico y su sensibilidad hasta sus últimos días.


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