Se consigue retrasar la actividad sexual en adolescentes gracias a la educación
7 Febrero 2010
Las clases de educación sexual que se concentran en promover la abstinencia, consiguen convencer a los jóvenes a retrasar el inicio de su actividad sexual, según un estudio publicado la pasada semana en Estados Unidos.
El estudio, realizado por científicos de la Universidad de Pensilvania (EE.UU.) con un total de 622 estudiantes de entre sexto y séptimo grado, revela que sólo un tercio de los alumnos de doce y trece años que asistieron a sesiones que inculcaban la abstinencia empezaron a practicar sexo en los dos años siguientes. En cambio, casi la mitad de los estudiantes que atendieron a otro tipo de clases sobre educación sexual, incluidas aquellas en las que se informaba de métodos anticonceptivos, iniciaron su actividad sexual en ese período.
El estudio, el primero en evaluar este método y publicado en la revista científica “Archives of Pediatric & Adolescent Medicine”, sale a la luz en medio del debate en EE.UU. sobre cómo reducir los embarazos de adolescentes y las enfermedades de transmisión sexual. Los programas que aconsejan sobre la abstinencia son relativamente nuevos y obtuvieron el apoyo del Gobierno anterior de George W. Bush (2001-2009), pero han perdido más de 150 millones de dólares en fondos con la actual Administración de Barack Obama.
Tras conocer los resultados, representantes del Departamento de Salud y Servicios Sociales afirmaron que programas como el evaluado en el estudio podrían obtener las subvenciones del Gobierno federal, según informa el diario The Washington Post. Los críticos a este tipo de programas de promoción de la abstinencia han puesto en duda la interpretación del estudio porque, según indican, las sesiones animaban a los niños, sin un tono moralista, a retrasar su actividad sexual hasta que estuvieran preparados y no hasta el matrimonio.


En el vídeo que proponemos esta semana, vemos al maestro trabajando en un bosque. Dice que los pájaros cantan mejor al amanecer y al anochecer, porque se quedan fascinados por los colores.
Los zurbaranes de Sevilla han conseguido dejar el tiempo desabotonado, en suspenso. Los chinos dicen que ven la hora en los ojos de los gatos. Baudelaire escribió que cuando se inclinaba sobre aquella mujer que le inspiraba sus mejores versos, y la miraba fijamente a los ojos, veía con claridad la hora, “constantemente la misma, una hora vasta, solemne, grande como el espacio, sin división de minutos y segundos”, y es que cuando uno está con quien ama, al tiempo no le salen grumos. La mirada del espectador de Zurbarán tiene mucho de un estatismo que no desaloja de la realidad, sino que hace descubrir a Dios en los mundos y submundos cotidianos.
Claro, un museo que te recibe con tres patios abiertos (el del aljibe es de ensueño) y con sus silenciosos claustros, sólo interrumpidos por el gorgoteo del agua, insinúa que te espera un recorrido de honda experiencia religiosa.
De fondo suena el trío de Bill Evans. Cuando el gran pianista murió el 15 de septiembre de 1980, de una insuficiencia hepática a consecuencia de su adicción a las drogas, tenía cincuenta y un años y llevaba mas de veinte entre la elite de su instrumento. El “poeta del piano” como lo definió el escritor, Gene Less, mantuvo incólume su estilo lírico y su sensibilidad hasta sus últimos días.


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