Salen a la venta nuevas fotos del mito erótico del cine clásico
7 Febrero 2010
Casi medio siglo después de la muerte de Marilyn Monroe, nuevas fotografías de la que fuera una auténtico mito erótico del cine clásico han salido a la luz. En las imágenes, que han pasado 45 años escondidas en un archivo privado, se ve a la actriz con aspecto relajado en un apartamento de Nueva York.
(El Guijarro Blanco) El fotógrafo Len Steckler tomó las imágenes en blanco y negro de Monroe cuando la actriz llegó inesperadamente a su apartamento en diciembre de 1961 para visitar a su amigo, el poeta Carl Sandburg.
Steckler las va a poner a la venta como una serie de edición limitada llamada Marilyn Monroe: The Visit. Las imágenes a la venta -cuatro individuales y dos trípticos- muestran a Monroe con unas gafas de sol negras puntiagudas y un vestido de manga corta mientras habla y ríe con Sandburg. También se ofrecen 250 impresiones de cada pieza.
“Fue algo fortuito que estuvieran estos dos iconos en su momento y yo allí con mi cámara”, dijo Steckler a Reuters, diciendo que él pasó desapercibido mientras fotografiaba a Marilyn Monroe, entonces de 35 años, y Carl Sandburg, de 83 años, mientras hablaban y se sujetaban las manos.
Steckler, un ex fotógrafo de moda que tiene “unos 80″ años y vive en Los Ángeles, dijo sobre la tarde de la visita de Monroe que Sandburg había mencionado de manera casual que pronto tendrían “una visita”.
“Horas después fui a abrir la puerta y ahí estaba cara a cara con Marilyn Monroe, y era más atractiva que en la pantalla”, declaró. “Ella dijo ’siento llegar tarde. Estaba en la peluquería, para que mi pelo fuera a juego con el de Carl”, agregó.
El pelo de Monroe de hecho se parece al de Sandburg en las fotografías, casi blanco, dijo Steckler, y añadió que después de que hiciera las fotos, todos bebieron whisky Jack Daniels. “Como sabemos, a Marilyn le encantaban los hombres mayores, le encantaban los intelectuales y Carl era muy paternal con ella”, dijo Steckler.
La actriz falleció en agosto de 1962, y Sandburg, que ganó premios Pulitzer por su poesía y por una biografía de Abraham Lincoln, murió siete años después. Steckler dijo que decidió vender las fotos después de que su hijo descubriera los negativos y él pensó que “la actual generación” necesitaba verlas.
“Me había olvidado de ellas”, declaró. Las piezas parten de un precio que va de 1.999 a 3.999 dólares y nunca han sido publicadas para uso público. Están a la venta en www.thevisitseries.com y por teléfono con el distribuidor de artículos para coleccionistas Eagle National Mint, que ofrece un certificado de autenticidad para cada impresión.


Hoy se da la sustitución del abuelo por la televisión. Antes, el abuelo contaba las historias del jabalí y ahora los nietos quieren irse al fútbol. Los jóvenes no se adaptan al campo, se escapan a la ciudad.
Yo al novelista Julian Barnes le tengo mucho respeto porque pasa de los sesenta y tiene una manera de escribir cautivadora. Los neófitos de la literatura piensan que escribir bien es cuestión de orden y limpieza, juntar frases, darles brillito y hacer que suenen a novedad.
La primera frase de Barnes: “no creo en Dios, pero le echo de menos” es reveladora de lo que vendrá, una obstinación percutiva por no dejar en ningún momento de hablar de Él.
En cuanto a la obstinación por la muerte, el escritor huye de ella a través de perífrasis vitales. Cuenta la anécdota del compositor
De fondo suena el piano de McCoy Tyner, que no sólo es un extraordinario pianista, y extraordinario representante del estilo modal, sino que por la delicadeza de su toque, por la búsqueda de una sonoridad siempre brillante y el carácter ornamental de sus improvisaciones, es uno de los grandes músicos de jazz moderno. El rol que desempeñó en el seno del cuarteto de Coltrane, le ha marcado, sin duda, de forma irreversible, y siempre para bien: el pianista del sosiego, la suavidad, la serenidad y la certeza; lo contrario de los furores inquietos de su líder.

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