Famosos y confiados, objetivo preferido en sus robos
7 Febrero 2010
“¿Quién deja la puerta de entrada abierta y un montón de dinero tirado por ahí?”. Uno de los cinco jóvenes que durante los dos últimos años se han estado colando en las lujosas mansiones de las celebrities de Hollywood para robar habla claro sobre una de sus víctimas: Paris Hilton, a la que eligieron porque pensaban que es “estúpida”.
(El Guijarro Blanco) Uno de los ladrones explica así cómo consiguieron entrar fácilmente en la casa de sus famosas víctimas. La peor parada es Paris Hilton, quien dejaba su llave de casa debajo del felpudo. Por esta misma razón entraron al menos dos veces en su mansión, pero la heredera del imperio Hilton sólo se enteró cuando vió que le faltaba un millón y medio de dólares que había dejado tranquilamente en un lugar muy visible de su fastuosa casa.
Nick Prugo ha explicado cómo, junto a otros cuatro amigos, pasó dos años -entre 2008 y 2009- colándose en casa de famosos estadounidenses. Entre sus víctimas se encuentran Orlando Bloom, Lindsay Lohan o Megan Fox. Su motivación no era otra que robarles sus pertenencias para luego lucirlas ellos, imitando a sus estrellas de cine favoritas.
Una de esas víctimas fue Paris Hilton, a la que los cinco jóvenes eligieron como víctima porque pensaban que es “idiota”. Según informaciones del diario británico The Sun, los jóvenes se colaron en casa de la ‘celebrity’ utilizando la llave de entrada que había dejado bajo el felpudo de su casa.
Sin embargo, Paris Hilton no se dio cuenta de que le habían robado hasta dos meses después, cuando, en una nueva incursión en casa de la ’socialité’ se llevaron más de 1,5 millones de dólares en joyas y dinero. “¿Quién deja la puerta de entrada abierta y un montón de dinero tirado por ahí? Estúpido”, señala el joven.
En uno de sus últimos robos antes de ser detenidos, los jóvenes se colaron en casa del actor Orlando Bloom, de donde se llevaron más de medio millón de dólares en relojes, maletas de Louis Vuitton y obras de arte.


Hoy se da la sustitución del abuelo por la televisión. Antes, el abuelo contaba las historias del jabalí y ahora los nietos quieren irse al fútbol. Los jóvenes no se adaptan al campo, se escapan a la ciudad.
Yo al novelista Julian Barnes le tengo mucho respeto porque pasa de los sesenta y tiene una manera de escribir cautivadora. Los neófitos de la literatura piensan que escribir bien es cuestión de orden y limpieza, juntar frases, darles brillito y hacer que suenen a novedad.
La primera frase de Barnes: “no creo en Dios, pero le echo de menos” es reveladora de lo que vendrá, una obstinación percutiva por no dejar en ningún momento de hablar de Él.
En cuanto a la obstinación por la muerte, el escritor huye de ella a través de perífrasis vitales. Cuenta la anécdota del compositor
De fondo suena el piano de McCoy Tyner, que no sólo es un extraordinario pianista, y extraordinario representante del estilo modal, sino que por la delicadeza de su toque, por la búsqueda de una sonoridad siempre brillante y el carácter ornamental de sus improvisaciones, es uno de los grandes músicos de jazz moderno. El rol que desempeñó en el seno del cuarteto de Coltrane, le ha marcado, sin duda, de forma irreversible, y siempre para bien: el pianista del sosiego, la suavidad, la serenidad y la certeza; lo contrario de los furores inquietos de su líder.


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