“Es la misma palabra”, Xavier Barneys
7 febrero 2010
Es la misma palabra, y sin embargo
lleva amores distintos cada una,
traza igual, equilátera y moruna
pero seis son las frutas que te encargo
a morder con tus seis bocas, acuna
con tu voz la primera, un beso largo
haciendo luz en tu recuerdo amargo,
y ve sin prisa a demorar tu hambruna
que está muy encerrado en ese verbo
cuanto sin orden encontraste en mí,
cada pie, la risa, mi vientre acerbo.
No olvides las seis manos que te di
llevan tiritera y susto de gerbo
ciego que ve una rosa blanca en ti.


En el vídeo que proponemos esta semana, vemos al maestro trabajando en un bosque. Dice que los pájaros cantan mejor al amanecer y al anochecer, porque se quedan fascinados por los colores.
Hace poco tiempo recordaba con un amigo la conversación que mantuvimos este año con una adoradora de la Pachamama. Nos encontrábamos en las alturas de Machupichu que cantara Neruda, y la fichamos como guía. Al final del recorrido de siete horas (un plus de cuatro más allá de lo que ajustamos), la invitamos a comer. Yo bendije al Señor por los alimentos que íbamos a comer y ella bendijo a la Madre Tierra por los frutos de su generosidad. A los postres, le dije a nuestra invitada a la mesa que no comprendía esa manera tan personal de dirigirse a la Naturaleza, que de por sí no tiene el seso de saber lo que entrega y a quién lo hace.
De fondo suena el trío de Bill Evans. Cuando el gran pianista murió el 15 de septiembre de 1980, de una insuficiencia hepática a consecuencia de su adicción a las drogas, tenía cincuenta y un años y llevaba mas de veinte entre la elite de su instrumento. El “poeta del piano” como lo definió el escritor, Gene Less, mantuvo incólume su estilo lírico y su sensibilidad hasta sus últimos días.


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