Bono rechaza a los más de un millón de firmantes a favor de la vida
7 Febrero 2010
José Bono, presidente del Congreso de los Diputados, no ha querido recibir a una comisión de representantes que querían presentar, en la Sede del pueblo español, las más de un millón de firmas recogidas en nuestro país que están a favor de la vida y en contra de la nueva Ley de aborto libre que quiere imponer a toda costa el Gobierno de Rodríguez Zapatero.
(El Guijarro Blanco, I. Fernández) Fuera de toda lógica democrática, el socialista José Bono, se ha excusado de su antidemocrática respuesta, insultando a los ciudadanos que han firmado en los últimos meses para defender la vida de los niños no nacidos.
El socialista José Bono, que también se ha reconocido católico en numerosas ocasiones, pese a posicionarse y votar en contra de la vida, ha dicho que los firmantes “politizan” el asunto del aborto y quieren “desgastar” al Gobierno.
Sin hacer ninguna autocrítica y sometiéndose a la férrea disciplina de voto que está por encima de las supuestas creencias personales de nuestros políticos, Bono, quiso al mismo tiempo, también, tener un rasgo de condescendencia dentro de su ilógica respuesta y comunicó que recibiría a los representantes del más de millón de firmas por la vida, recogidas por voluntarios de la plataforma Derecho a Vivir en “cualquier otra ocasión”.
Y la ocasión ha llegado, la plataforma próvida, se ha apresurado a pedir una nueva recepción está vez para informarle de la próxima gran manifestación por la vida prevista para el 7 de marzo, antes de que la ley del aborto se apruebe definitivamente en el Congreso, pese a que muy probablemente será denegada antes en el Senado, sin que ello vaya a servir para parar la apisonadora de la muerte y la imposición del nuevo derecho a matar que se ha inventado el Gobierno español.
Tampoco ha servido, hasta ahora, las dos manifestaciones, a favor de la vida de los más inocentes. De las más numerosas que ha tenido España durante toda la historia reciente de la democracia de nuestro país y que han sacado a la calle en el 2009 a millones de personas.
Tampoco servirá la gran brecha abierta en el Parlamento, ni la opinión en contra de la mayoría de población española (expresada en varios sondeos públicos), ni las declaraciones de miles de juristas, ni la posición a favor de la vida de los más de 2.500 prestigiosos científicos españoles, ni la de los más de 100 Reales Académicos de las Reales Academias Españolas (los firmantes de los tres manifiestos por la vida de lo más granado de la sociedad española: Reales Académicos, Científicos y Juristas), ante una ley que los socialista no llevaban en su programa político y que no cuenta con ningún consenso.
Una ley que pese a tratar un tema “esencial” como es la Vida no será tampoco votada en referéndum según recoge nuestra Constitución, y que además es contraria a las sentencias del Tribunal Constiucional.
Pero una mayoría del total de 350 diputados se impondrán a los más de 40 millones de españoles y a las opiniones cualificadas de los expertos, científicos e intelectuales que no han tenido cabida en la Comisión de Expertos preparada por el Gobierno, porque en ella sólo había sitio para los millonarios empresarios de que se lucran con el aborto y para los partidarios del mismo.
Pero sin embargo, estamos en un sistema que convierte lo Bueno en Malo, y viceversa, y hace que los indefensos y mayoritarios partidarios de la Vida sean, además de pisoteados, tachados de “politizar”.
Pero, ante las injusticias, debemos de seguir manifestándonos, para seguir luchando por el bien más precioso que tenemos: la vida de nuestros hijos y la defensa de la maternidad, que nunca deja secuelas psicológicas. Y para que cuando las generaciones posteriores nos pregunten: “¿Tú que hiciste en contra de este genocidio silencioso?”, podamos darles alguna respuesta.


En el vídeo que proponemos esta semana, vemos al maestro trabajando en un bosque. Dice que los pájaros cantan mejor al amanecer y al anochecer, porque se quedan fascinados por los colores.
Los zurbaranes de Sevilla han conseguido dejar el tiempo desabotonado, en suspenso. Los chinos dicen que ven la hora en los ojos de los gatos. Baudelaire escribió que cuando se inclinaba sobre aquella mujer que le inspiraba sus mejores versos, y la miraba fijamente a los ojos, veía con claridad la hora, “constantemente la misma, una hora vasta, solemne, grande como el espacio, sin división de minutos y segundos”, y es que cuando uno está con quien ama, al tiempo no le salen grumos. La mirada del espectador de Zurbarán tiene mucho de un estatismo que no desaloja de la realidad, sino que hace descubrir a Dios en los mundos y submundos cotidianos.
Claro, un museo que te recibe con tres patios abiertos (el del aljibe es de ensueño) y con sus silenciosos claustros, sólo interrumpidos por el gorgoteo del agua, insinúa que te espera un recorrido de honda experiencia religiosa.
De fondo suena el trío de Bill Evans. Cuando el gran pianista murió el 15 de septiembre de 1980, de una insuficiencia hepática a consecuencia de su adicción a las drogas, tenía cincuenta y un años y llevaba mas de veinte entre la elite de su instrumento. El “poeta del piano” como lo definió el escritor, Gene Less, mantuvo incólume su estilo lírico y su sensibilidad hasta sus últimos días.


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