Aniston no quiere ya más novios famosos…, sólo anónimos adinerados
7 Febrero 2010
Jennifer Aniston tiene más claro que nunca lo que busca en un hombre. Mientras unos se empeñan en liarla con todo tipo de actores y músicos, ella afirma estar cansada de hombres famosos y sabe perfectamente lo que quiere y le conviene. Su hombre perfecto debe reunir dos requisitos imprescindibles: tiene que ser un hombre adinerado y sobretodo desconocido para la prensa.
(El Guijarro Blanco) Jennifer Aniston tiene muy claro qué dos características debe reunir el hombre que ocupe su corazón. El afortunado debe llevar una vida acomodada y además, es imprescindible que no sea famoso.
Dos requisitos, básicos desde ahora, para conquistar el corazón solitario de la actriz estadounidense. Es así cómo el ámbito para buscar novio se reduce cada vez más para la ex de Brad Pitt, y pasa a un círculo más minoritario y selecto, el de los ricos anónimos, para buscar a su pareja ideal. Lo que no sabemos es si a partir de ahora incluirá también el requisito fundamental que imponía la semana pasada: “un hombre fiel”, ni en que orden de sus características ideales prefiere al candidato.
Jen está cansada de que la prensa no pare de acosarla y liarla con todo tipo de actores y gente del mundo del espectáculo y está convencida de que un hombre desconocido le haría la vida mucho más tranquila.
No olvidemos que Jen se ha ganado un puesto en Hollywood como una de las solteras de oro por pregonar a los cuatro vientos lo mal que le va en el amor, sobre todo después de que su ex marido, Brad Pitt la abandonara para irse con Angelina Jolie (quien obtiene, además, más ingresos que Aniston).
Mientras unos afirmas que la protagonista de Friends podría volver con alguno de sus famosos ex (entre ellos Gerard Butler o John Mayer), otros apuntan a que podría haberse inscrito en una prestigiosa agencia de contactos para encontrar al hombre de su vida.
Puede que ésta sea una las vías de Jen para volver a ocupar su corazón, pero lo que sí sabe con certeza es que quien lo haga no será famoso.
“Está buscando a un empresario adinerado, no a un famoso”, explica una fuente a la página de Internet Showbiz Spy. “Siempre acaba relacionándose con actores y músicos. Sus amigos también quieren para ella a un chico normal”.
Jennifer tomó la decisión de apartarse un poco de la vida pública después de su ruptura con el músico John Mayer. Un amigo de la actriz afirma que Jennifer acabó “destrozada” y decidió que era hora de cambiar de objetivo a la hora de fijarse en los hombres. A ver quién es el afortunado que logra conquistar a Aniston…


Hoy se da la sustitución del abuelo por la televisión. Antes, el abuelo contaba las historias del jabalí y ahora los nietos quieren irse al fútbol. Los jóvenes no se adaptan al campo, se escapan a la ciudad.
Yo al novelista Julian Barnes le tengo mucho respeto porque pasa de los sesenta y tiene una manera de escribir cautivadora. Los neófitos de la literatura piensan que escribir bien es cuestión de orden y limpieza, juntar frases, darles brillito y hacer que suenen a novedad.
La primera frase de Barnes: “no creo en Dios, pero le echo de menos” es reveladora de lo que vendrá, una obstinación percutiva por no dejar en ningún momento de hablar de Él.
En cuanto a la obstinación por la muerte, el escritor huye de ella a través de perífrasis vitales. Cuenta la anécdota del compositor
De fondo suena el piano de McCoy Tyner, que no sólo es un extraordinario pianista, y extraordinario representante del estilo modal, sino que por la delicadeza de su toque, por la búsqueda de una sonoridad siempre brillante y el carácter ornamental de sus improvisaciones, es uno de los grandes músicos de jazz moderno. El rol que desempeñó en el seno del cuarteto de Coltrane, le ha marcado, sin duda, de forma irreversible, y siempre para bien: el pianista del sosiego, la suavidad, la serenidad y la certeza; lo contrario de los furores inquietos de su líder.


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