La verdad de las ONGS en Haití y el futuro del país caribeño
6 febrero 2010
Hay unanimidad en las crónicas de los corresponsales de los diarios: Puerto Príncipe se ha militarizado sin que siga sin resolverse el problema de la comida, el agua o la vivienda para decenas de miles de personas, que siguen en la calle. En los próximos días llegarán casi 25.000 soldados en un país que hasta el momento sólo levanta la voz para gritar que tiene hambre.
Pero el testimonio que resulta más esclarecedor es el de Ricardo Seitenfus, el representante de la OEA (organización de Estados Americanos) en el país caribeño, cuyo cometido es el de crear un nuevo Estado, como suena. “No hay precedentes. Hay que inventar un Estado y hacer que los haitianos se responsabilicen de su país. Es muy fácil para ellos pedir, pedir y pedir porque siempre hay gente que trae cosas”.
“Haití es el único país del mundo en el que no existe el Estado. Y no hablo de Estado fallecido hablo de ausencia total de instituciones desde mucho antes del terremoto. Hablar de protección civil haitiana es un chiste. Por ponerte un ejemplo no hay ni un solo piloto haitiano, ni siquiera un solo helicóptero haitiano en el país. Este es un país en el que el 40% de la población no tienen ningún tipo de documento”.
Pero se queja de que la comunidad internacional nunca ha sabido qué hacer con Haití, por eso el terremoto ha sido la mejor oportunidad para volver a empezar.
“En los últimos veinte años ha habido en Haití seis intervenciones extranjeras y hay dos cosas claras: primero, que hay un problema en Haití, porque si no, no haría falta venir. Y segundo, ha fracasado la forma de intervenir, si no no haría falta volver una y otra vez. El problema en el modelo de intervención es que la forma de resolver los problemas en la ONU es muy rígido y sólo se divide en ‘amenaza de guerra o peligro para la paz’. Pero ¿hay guerra en Haití? No. ¿Es un problema para la estabilidad de la región? Tampoco. No es lógico que el 90% del gasto de los organismos internacionales vaya destinado a seguridad”.
Ricardo Seitenfus ha señalado claramente a las ONGS de ser culpables de la situación de Haití “Hay una relación causa-efecto entre la infelicidad de los haitianos y la felicidad de las ONGS y el peligro más grande que afrontamos ahora es la ‘onegización’ del país. Haití nunca estuvo tan debilitado como ahora y le toca dialogar y aceptar muchas cosas pero hay una relación perversa entre la debilidad del estado haitiano y la fuerza de las ONGS en el país. Aquí el ‘bien’ es privado, gracias a los médicos, hospitales, escuelas comida que llegan de todo el mundo pero el ‘mal’ es público porque el Estado sólo está presente con la policía” explica. Una policía que estos días primero dispara y después pregunta y que ha provocado muchos de los muertos por saqueos de estos días“.
“Cuando hablamos de fortalecer el Estado hay que afrontar este tema. Hillary Clinton dijo que había 10.000 ONGS trabajando en Haití, pero sólo 300 están inscritas en el ministerio, así que hay cientos que actúan sin control alguno. Y lo peor aún es que Estados unidos da la ayuda a las ONGS estadounidenses, los canadienses a las canadienses y los españoles a las españolas y así sucesivamente. La mayoría de ellas son cajas negras que nadie supervisa. Hemos intentado saber cuales son las organizaciones no gubernamentales serias y no hay ningún estudio sobre esto. Es imposible saberlo”.
¿Solución para Haití? Desde luego la de respetar su estatus de país soberano, por eso no puede haber ningún protectorado de la ONU. El mismo país es el que debe encabezar el proceso de cambio, con la ayuda internacional, atacando las raíces del mal: pobreza, salud, educación.


En el vídeo que proponemos esta semana, vemos al maestro trabajando en un bosque. Dice que los pájaros cantan mejor al amanecer y al anochecer, porque se quedan fascinados por los colores.
Hace poco tiempo recordaba con un amigo la conversación que mantuvimos este año con una adoradora de la Pachamama. Nos encontrábamos en las alturas de Machupichu que cantara Neruda, y la fichamos como guía. Al final del recorrido de siete horas (un plus de cuatro más allá de lo que ajustamos), la invitamos a comer. Yo bendije al Señor por los alimentos que íbamos a comer y ella bendijo a la Madre Tierra por los frutos de su generosidad. A los postres, le dije a nuestra invitada a la mesa que no comprendía esa manera tan personal de dirigirse a la Naturaleza, que de por sí no tiene el seso de saber lo que entrega y a quién lo hace.
De fondo suena el trío de Bill Evans. Cuando el gran pianista murió el 15 de septiembre de 1980, de una insuficiencia hepática a consecuencia de su adicción a las drogas, tenía cincuenta y un años y llevaba mas de veinte entre la elite de su instrumento. El “poeta del piano” como lo definió el escritor, Gene Less, mantuvo incólume su estilo lírico y su sensibilidad hasta sus últimos días.


[...] ¿En qué sentido sobrevive Haití gracias a la ayuda no gubernamental extranjera? ¿Cuál es la supuesta ayuda de esas organizaciones no gubernamentales? ¿Cuántas de ellas tienen en cuenta la crisis humanitaria y no la política que vive el país? ¿Cuáles de ellas están luchando por una restitución de la legalidad constitucional? ¿Cómo es posible que, siendo uno de los países con más presencia de ONGS en el mundo, tenga una situación cada vez más acusada de pobreza y enfermedad extremas? ¿Dónde están las cifras de esas ayudas? ¿Son hechas en contratos con empresas occidentales? ¿Incluyen esas ayudas los sueldos y medios de transporte, los alojamientos, de los cooperantes? Si esta es la supervivencia que ofrece la ayuda exterior no es extraño que para muchos, la presencia de tal número de ONGs sea vista con recelo. [...]
[...] ¿En qué sentido sobrevive Haití gracias a la ayuda no gubernamental extranjera? ¿Cuál es la supuesta ayuda de esas organizaciones no gubernamentales? ¿Cuántas de ellas tienen en cuenta la crisis humanitaria y no la política que vive el país? ¿Cuáles de ellas están luchando por una restitución de la legalidad constitucional? ¿Cómo es posible que, siendo uno de los países con más presencia de ONGS en el mundo, tenga una situación cada vez más acusada de pobreza y enfermedad extremas? ¿Dónde están las cifras de esas ayudas? ¿Son hechas en contratos con empresas occidentales? ¿Incluyen esas ayudas los sueldos y medios de transporte, los alojamientos, de los cooperantes? Si esta es la supervivencia que ofrece la ayuda exterior no es extraño que para muchos, la presencia de tal número de ONGs sea vista con recelo. [...]