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Detrás de la sonrisa china… hay un cuchillo

25 Enero 2010

brianaDice un antiguo proverbio chino, que detrás de la sonrisa se esconde un cuchillo. En estos días, los políticos del PCCH lucen sonrisa de casting.

China se acaba de aupar como la segunda economía más fuerte del mundo, dejando a distancia de kilómetros a los litigadores tradicionales, Francia y Alemania. Como en la vida civil parece que los únicos sujetos que cuentan son el político y el mercader, es normal que a todos nos entre el regocijo de ver cómo un país se aúpa en prosperidad. Pero, ¿la prosperidad se mide exclusivamente en términos de PIB? El Producto interior bruto de un país es la suma de sus bienes y servicios, pero un país dice mucho más cuando responde a los principios de un Estado de Derecho, del bien común y del desarrollo de las libertades según los derechos humanos, y entre ellos los más importantes: el derecho a la libertad de conciencia y la libertad religiosa.

En su magnífico libro, Made in China, el periodista Manuel Ollé cuenta:

ganar mucho dinero y hacer ostentación de ello, se ha convertido en el deporte nacional chino. Despreciar al que nada tiene es casi una obligación. Se veneran las marcas de lujo. El viejo concubinato se ha reconvertido en la moda urbana de mantener y exhibir queridas glamourosas. Pocos lugares del mundo se pueden encontrar donde impere de forma tan clara y sin disimulos sociales el hedonismo y el nihilismo. Tras la supresión de las comunas, el jefe de familia ha recuperado su liderazgo tradicional. La búsqueda a cualquier precio de la primogenitura masculina en la descendencia está en pleno apogeo”.

dougieEste es el cuchillo que esconden los dictadores del partido. Todos sabemos que China se ha convertido en la fábrica del mundo, y por poner en el mercado global productos a costes bajísimos. Pero olvidamos que no pocas de estas industrias mantienen a sus trabajadores chinos en condiciones laborales infrahumanas. Los menores trabajan hasta 16 horas al día, durmiendo en las dependencias de las fábricas, sin festivos ni seguros.

La posibilidad de dar cobertura al sentido religioso, o como decía Nietzsche al “instinto metafísico”, es más que improbable. En el avión que me traía de vuelta de Beijing, hablé con una cuarentona vecina de asiento. Me dijo que en China sólo se puede pensar en la posibilidad de Dios a partir de los 60 años, cuando un trabajador se retira del mundo laboral. Allí conocí a un misionero que llevaba toda la vida levantando leproserías. Se ganó la confianza del régimen porque sus labores de dignificación del ser humano a través de los hospitales, producían indirectamente una mejora de las condiciones de vida en aquellas regiones. Su trabajo produjo también el consiguiente barrido de prevención hacia la Iglesia católica y su sospechoso “apostolado romano”.

Por eso, la actuación pastoral de Benedicto XVI en China no es la de dar cobertura a la Iglesia perseguida, sino la de ordenar obispos en diálogo con el régimen, única posibilidad de hacerles entender que la Iglesia trabaja para la dignificación del ser humano, y que sin ésta, la economía es sólo chatarra.

Agustín Guzmán del Buey

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