
El guijarro de la semana
Fecha: enero 24, 2010
Después de 1914, el hombre ha demostrado ser una masa maleable. ¿Por qué? Pues sencillamente porque la naturaleza del hombre es capaz tanto del canibalismo como de la crítica de la razón pura. Dentro de este espantoso abanico de posibilidades, el hombre europeo ha tenido la posibilidad de corregir su trayectoria, fue al final del XVIII, cuando creyó que dentro de nosotros había una fuerza, que bastaba con liberarla para que ella se expandiese con asombrosa facilidad. La llamaban razón, y colocaban sus esperanzas en una religión natural, en una moral natural. Despreciaban la tradición y se creían capaces de reconstruir el mundo basándose en el espíritu. La tentativa, basada en supuestos teóricos demasiado frágiles, falló, dejando detrás un montón de ruinas. A la Revolución francesa, siguió la rusa como causa de la masificación. Hoy, lo pragmático también nos ha sumido en una mentalidad de masa, creando un prototipo político de la más baja categoría, el hombre inculto que controla el poder desde la caverna de las urnas, pero goza del poder con la satisfacción mediocre del comerciante enriquecido.











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