Alemayehu Bezabeh, nacido en Etiopía, consigue la medalla de oro para España
20 diciembre 2009
El atleta Alemayehu Bezabeh ha conquistado una medalla de oro para España durante los recientes campeonatos europeos de atletismo. Este deportista llegó a España en 2005, sin documentación, y anduvo dando vueltas hasta que casi lo expulsan del país. Se pasó varios meses durmiendo en parques y comiendo en comedores sociales.
No tenía dinero. Pero pasó por la Fundación Karibú (“bienvenido” en suahili) y allí conoció a un sacerdote (Antonio Díaz). Díaz lo puso en contacto con Fedaku Bekele, otro atleta etíope que vivía en Madrid. Él lo llevó al club Bikila, que debe su nombre al célebre etíope ganó la maratón en 1964 (Olimpiadas de Roma) corriendo descalzo.
En Bikila le presentaron al entrenador Manuel Pascua. De este modo le dieron una oportunidad. Consiguieron que se le concediera el estatus de refugiado político. Le buscaron una casa y lo pusieron a entrenar. En 2007 obtuvo, de modo excepcional, la nacionalidad española.
Se muestra muy agradecido a Díaz y Pascua, y también a España. “Quiero devolver a España todo lo que me han dado”, dice. Al mismo tiempo, se encuentra también muy contento de que su periplo hacia Europa haya tenido un final feliz. Ahora puede, sin problema, enviar dinero a su familia que vive en Etiopía. Antes pasaba hambre para poder ahorrar y mandar dinero. Se reconoce cristiano y, cuando llegó a España, no sabía cuál era su edad. Afirma que los servicios de la Comunidad de Madrid le realizaron unas pruebas radiológicas que determinaron cuántos años tenía.
En España hay varios casos más de deportistas extranjeros nacionalizados. Por ejemplo, y sólo dentro del atletismo, Joan Lino, Luis Felipe Méliz, Frank Casañas, Glory Alozie, o las más famosas Sandra Myers y Niurka Montalvo. Ampliando el panorama, podemos fijarnos en las selecciones de fútbol de Francia o Inglaterra, cuyos onces titulares apenas cuentan con jugadores blancos. Sin embargo el caso de Alemayehu Bezabeh ha molestado a otros atletas, nacidos en España. El leonés Sergio Sánchez quedó cuarto en la misma carrera que Bezabeh, de modo que su nuevo compatriota lo deja sin medalla de bronce. Detrás de Bezabeh, la plata correspondió a un somalí nacionalizado británico. Sánchez se queja: “Quedas cuarto en un Europeo y resulta que te ganan dos africanos. Yo entiendo que la sociedad esté cambiando pero se te queda un sabor de boca agrio”. El quinto puesto de la carrera le correspondió al marroquí nacionalizado español Lamdassem.
Sánchez aclara: “Alemayehu es un buenazo. No tengo nada contra él”. Pero no se desdice: “Que no hayan logrado este título Fabián Roncero, Alberto García o De la Ossa y ahora se lo lleve un africano me parece lamentable y penoso”.


En el vídeo que proponemos esta semana, vemos al maestro trabajando en un bosque. Dice que los pájaros cantan mejor al amanecer y al anochecer, porque se quedan fascinados por los colores.
Hace poco tiempo recordaba con un amigo la conversación que mantuvimos este año con una adoradora de la Pachamama. Nos encontrábamos en las alturas de Machupichu que cantara Neruda, y la fichamos como guía. Al final del recorrido de siete horas (un plus de cuatro más allá de lo que ajustamos), la invitamos a comer. Yo bendije al Señor por los alimentos que íbamos a comer y ella bendijo a la Madre Tierra por los frutos de su generosidad. A los postres, le dije a nuestra invitada a la mesa que no comprendía esa manera tan personal de dirigirse a la Naturaleza, que de por sí no tiene el seso de saber lo que entrega y a quién lo hace.
De fondo suena el trío de Bill Evans. Cuando el gran pianista murió el 15 de septiembre de 1980, de una insuficiencia hepática a consecuencia de su adicción a las drogas, tenía cincuenta y un años y llevaba mas de veinte entre la elite de su instrumento. El “poeta del piano” como lo definió el escritor, Gene Less, mantuvo incólume su estilo lírico y su sensibilidad hasta sus últimos días.


ana had atleta ki3jbni bazaf ka khasni nkoun fhalo