Juicio contra inmigrantes que aplican la ley islámica
13 diciembre 2009
Hace dos meses, en una localidad manchega, una marroquí embarazada sufrió un paliza por parte de dos compatriotas suyos. El motivo: ella no se había cubierto la cabeza con el velo islámico. La mujer perdió el niño.
En Tarragona, como informa El País, se celebra el juicio contra un tribunal islámico que actuó contra otra mujer magrebí. La policía aporta pruebas para asumir que “se haya establecido un tribunal de honor islámico en la zona de Valls y cercanías”. La víctima ha denunciado: “Fui secuestrada y veinte hombres con turbante me condenaron a muerte”. Hay diez imputados por este suceso, de los cuales siete se encuentran en prisión. Pueden acabar condenados a una pena de hasta 23 años de cárcel por delito de detención ilegal, tentativa de asesinato y asociación ilícita.
El acusado de ser el verdugo de este tribunal islámico se defiende: “No soy islamista. No entiendo nada, no soy practicante del Islam. Ni rezo ni he ido a ninguna mezquita en mucho tiempo”. Incluso asegura que consume bebidas alcohólicas, para remarcar su pretendida lejanía con los preceptos coránicos.
La relación de los hechos no ha quedado esclarecida. Parece que en un primer momento, la víctima estaba embarazada y su marido –otro magrebí que ahora está fuera de España– quiso que ella abortara. Después, la secuestraron a la salida de un supermercado y la retuvieron en una casa de campo, donde la sometieron al tribunal islámico y dictaminaron su muerte. Según la policía, se trata de una organización salafista próxima a Al Qaida y definida por su extremismo islamista.
Según la víctima, se produjo una discusión entre el supuesto verdugo y su mujer. Él decía: “Ya han dictado sentencia y la tengo que matar. A ella y al bebé”. Ella le replicó: “Yo nunca me he metido en tu grupo de política pero si matas a una persona me llevo a mi hija y me voy”. En medio de la desavenencia entre el matrimonio, la víctima pudo tener opción para escapar y denunciar todo lo sucedido.


En el vídeo que proponemos esta semana, vemos al maestro trabajando en un bosque. Dice que los pájaros cantan mejor al amanecer y al anochecer, porque se quedan fascinados por los colores.
Hace poco tiempo recordaba con un amigo la conversación que mantuvimos este año con una adoradora de la Pachamama. Nos encontrábamos en las alturas de Machupichu que cantara Neruda, y la fichamos como guía. Al final del recorrido de siete horas (un plus de cuatro más allá de lo que ajustamos), la invitamos a comer. Yo bendije al Señor por los alimentos que íbamos a comer y ella bendijo a la Madre Tierra por los frutos de su generosidad. A los postres, le dije a nuestra invitada a la mesa que no comprendía esa manera tan personal de dirigirse a la Naturaleza, que de por sí no tiene el seso de saber lo que entrega y a quién lo hace.
De fondo suena el trío de Bill Evans. Cuando el gran pianista murió el 15 de septiembre de 1980, de una insuficiencia hepática a consecuencia de su adicción a las drogas, tenía cincuenta y un años y llevaba mas de veinte entre la elite de su instrumento. El “poeta del piano” como lo definió el escritor, Gene Less, mantuvo incólume su estilo lírico y su sensibilidad hasta sus últimos días.


Vamos hombre estas son barbaridades como si no tuviésemos bastante con lo de aquí; esto es para enviarlos a su país y denegarles la entrada para siempre.
Es esta la clase de sociedad que queremos, es esto lo que queremos para nuestros hijos y con lo que van a tener que tratar? Estoy totalmente en contra de que este tipo de inmigración permanezca en nuestras en nuestras tierras porque son un peligro para nosotros y dentro de poco no podremos ni caminar por la calle con seguridad.