Si Polasnki fuera cura
8 noviembre 2009
…Una fría tarde de lluvia cerrada y viento fuerte, una lujosa y espectacular mansión de Los Ángeles, se convierte en testigo de una intensa sesión fotográfica. Cuando los focos, el maquillaje y los objetivos acaban su trabajo, y todo parece haber terminado, el experto fotógrafo, invita a la joven modelo a tomar una copa. Pero lo que comienza como un momento de distensión tras el duro trabajo, termina en violación…
Sí, perfectamente podría ser la sinopsis de una película de suspense. Y por lo que mi olfato de crítica cinematográfica me dice, podría haberse tratado de la típica historia de venganza y justicia por la joven ultrajada. Seguro que no hace falta pensar mucho para recordar películas con tramas parecidas. Pero no, no se trata de ninguna sinopsis y, desde luego, no hay venganza justiciera… La realidad suele superar la ficción. Se trata de un hecho que ocurrió en el año 1977 (lo de que era invierno es cosa mía), el fotógrafo pederasta fue, ni más ni menos que, Roman Polanski, y la joven modelo una niña de 13 años llamada Samantha Geimer. Tras dicha sesión de fotos, la emborrachó, la drogó y la violó.
Pero la noticia no está aquí, sino en que el director de origen polaco afincado en Francia desde hace años, fue arrestado en el pasado Festival de Zurich y extraditado a Estados Unidos, por seguir la causa abierta. A pesar de los años transcurridos, la justicia norteamericana había emitido una demanda de busca y captura contra Polnaski en el 2005. Dicha orden fue curiosamente desoída por la justicia gala, (quien por cierto, no ha dado explicaciones al respecto), por lo que su llegada al festival suizo, donde iba a ser homenajeado, desencadenó la detención, y la polémica…
La comunidad cinematográfica internacional, ha cerrado filas en torno a Polanski. Artistas de todo el mundo han firmado una protesta contra la detención ante las autoridades suizas, a las que reclaman su “inmediata liberación”. Y declaran que: “(…)
Además del atentado a la libertad de Roman Polanski, denunciamos un escándalo que ensucia la imagen de Suiza y el paisaje cultural internacional”, Entre los firmantes están las actrices Fanny Ardant o Monica Bellucci y directores como Ettore Scola, Wong Kar-wai o Costa-Gavras … Además, ha habido desde comentarios como “es muy embarazoso para el mundo cultural” o “el arresto ha sido humillante y el trato indignante”, hasta reacciones tan polarizadas como la del cineasta Jan Kounen, que “prohibió” la exhibición de su película “Coco Chanel & Igor Stravinsky” en dicho festival, como muestra de apoyo y solidaridad con el director…
No le quito a Polanski el beneficio del cambio. No me cabe la menor duda, que en el transcurso de estos treinta y tantos años, haya podido reflexionar, cambiar y arrepentirse de aquel delito. Además, si tiramos de archivo, es fácil comprobar que en 1993, Roman Polanski pagó a la víctima de su violación medio millón de dólares, para intentar parar el pleito civil (hecho que obviamente no consiguió), y que ésta le perdonó públicamente, y que los delitos prescriben, por lo que la detención puede interpretarse como un exceso de celo norteamericano.
Lo que me choca de todo este asunto es la hipocresía que lo rodea ¿Qué se piensan los de la élite intelectual? ¿Qué la justicia puede hacer diferencias por tratarse de un personaje público “de su talla”? ¿Qué por ser un director de cine su detención es una atrocidad mayor? ¿Qué ellos están por encima del común de los mortales?
¿Y si Polanski hubiera sido cura? ¿Se le habría justificado con lo de la infancia traumática, el perdón de la víctima, el error de juventud (¿44 años?)?
Yo como siempre dejo mis preguntas para quién se las quiera contestar.
Eva Latonda


En el vídeo que proponemos esta semana, vemos al maestro trabajando en un bosque. Dice que los pájaros cantan mejor al amanecer y al anochecer, porque se quedan fascinados por los colores.
Hace poco tiempo recordaba con un amigo la conversación que mantuvimos este año con una adoradora de la Pachamama. Nos encontrábamos en las alturas de Machupichu que cantara Neruda, y la fichamos como guía. Al final del recorrido de siete horas (un plus de cuatro más allá de lo que ajustamos), la invitamos a comer. Yo bendije al Señor por los alimentos que íbamos a comer y ella bendijo a la Madre Tierra por los frutos de su generosidad. A los postres, le dije a nuestra invitada a la mesa que no comprendía esa manera tan personal de dirigirse a la Naturaleza, que de por sí no tiene el seso de saber lo que entrega y a quién lo hace.
De fondo suena el trío de Bill Evans. Cuando el gran pianista murió el 15 de septiembre de 1980, de una insuficiencia hepática a consecuencia de su adicción a las drogas, tenía cincuenta y un años y llevaba mas de veinte entre la elite de su instrumento. El “poeta del piano” como lo definió el escritor, Gene Less, mantuvo incólume su estilo lírico y su sensibilidad hasta sus últimos días.


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