Problemas en el campo andaluz por el paro y la inmigración
1 noviembre 2009
En el campo andaluz se concentran varias circunstancias explosivas. De una parte, la abundancia de latifundios, por otra parte la llega de extranjeros, luego la crisis económica y la propia del sector, y además la distorsión que provoca el PER. El sistema PER da un subsidio indefinido de desempleo a cientos de miles de andaluces, con tal de que sólo trabajen –oficialmente– dos meses al año.
Debido al PER, muchos jornaleros se niegan a trabajar todo el año, porque con cubrir sólo dos meses de peonadas, ya tienen todos los ingresos del año cubiertos, gracias a la Junta de Andalucía. A esto se suma que algunos beneficiados del PER subrogan peonadas a inmigrantes, a quienes pagan en dinero negro parte del jornal que perciben.
En medio de esta situación, el diario El País describe el panorama de la cordobesa localidad de Palma del Río, donde viven menos de 22.000 personas. “Los empresarios prefieren traer a inmigrantes para trabajar en el campo. Les explotan y pagan menos de lo que dice el convenio colectivo. Y a los del pueblo no nos contratan. Desde la última campaña, en abril, no trabajo. Y en esta campaña de la naranja, que ya ha empezado, tampoco encuentro quien me contrate”, en palabras de Marcos Díaz, de 35 años, con una madre viuda y 500 euros de hipoteca al mes. Por su parte, Carmen González, de 29, sostiene que en el campo ya no se contratan a españolas, “sólo rumanas”.
Varias asociaciones, grupos sindicales y alcaldes piden que sólo se contrate a vecinos para las labores del campo, y no a las legiones de “ilegales” que pululan por los pueblos andaluces. Por otro lado, también se denuncia la explotación y malas condiciones de los inmigrantes: “En Palma tenemos casos de casas de 48 metros cuadrados donde han vivido hasta 16 personas. Hay 24 expedientes abiertos por historias de este tipo”, recoge un testimonio El País.
Por otro lado, según informa Libertad Digital, un alcalde comunista de la zona “organizó una huelga en la Vega del Guadalquivir”. para expulsar a los jornaleros inmigrantes “de los cultivos de cítricos”.


En el vídeo que proponemos esta semana, vemos al maestro trabajando en un bosque. Dice que los pájaros cantan mejor al amanecer y al anochecer, porque se quedan fascinados por los colores.
Hace poco tiempo recordaba con un amigo la conversación que mantuvimos este año con una adoradora de la Pachamama. Nos encontrábamos en las alturas de Machupichu que cantara Neruda, y la fichamos como guía. Al final del recorrido de siete horas (un plus de cuatro más allá de lo que ajustamos), la invitamos a comer. Yo bendije al Señor por los alimentos que íbamos a comer y ella bendijo a la Madre Tierra por los frutos de su generosidad. A los postres, le dije a nuestra invitada a la mesa que no comprendía esa manera tan personal de dirigirse a la Naturaleza, que de por sí no tiene el seso de saber lo que entrega y a quién lo hace.
De fondo suena el trío de Bill Evans. Cuando el gran pianista murió el 15 de septiembre de 1980, de una insuficiencia hepática a consecuencia de su adicción a las drogas, tenía cincuenta y un años y llevaba mas de veinte entre la elite de su instrumento. El “poeta del piano” como lo definió el escritor, Gene Less, mantuvo incólume su estilo lírico y su sensibilidad hasta sus últimos días.


eso que tiene que ber con mi imformacion