Sin familia no hay economía
12 julio 2009
Larga, sosegada, clara encíclica de Benedicto XVI. Economía, política internacional, derecho al desarrollo, protección del medioambiente. Las glosas sobre el texto han sido amplias, unas a favor, otras en contra. Pero pocas han destacado unos cuantos párrafos dedicados a la familia, a los hijos que aquí se abortan, a los abortos que se exportan.
El Papa no nos ha hablado con rodeos –nos ha hablado a todos, a los creyentes y a los hombres de buena fe-. Sus palabras son tan rotundas que caben en titulares. ¿Por qué proteger la naturaleza y considerar que el hombre está fuera de ella y no merece protección? ¿Por qué la sociedad moderna no se da cuenta de la riqueza de la familia?
La familia no sólo genera riqueza en la medida en que participa de la creación de nuevas personas que generarán, a su vez, más riqueza. La familia es la que garantiza, en último término, la formación, la que da alas para la capacitación laboral mañana, la que servirá de subsidiaria si todo falla.
Con cada familia que no existe por un divorcio exprés que cumple ya cuatro flamantes y voluminosos años, con cada niño que no nace porque es abortado, el conjunto de la Humanidad se resiente. Mientras tanto, España le envía a Etiopía cinco millones de euros para el eufemismo de la educación sexual y se esfuerza en lograr que las niñas aborten tan a la ligera como van al cine o al Burger King.
María Solano, periodista


En el vídeo que proponemos esta semana, vemos al maestro trabajando en un bosque. Dice que los pájaros cantan mejor al amanecer y al anochecer, porque se quedan fascinados por los colores.
Hace poco tiempo recordaba con un amigo la conversación que mantuvimos este año con una adoradora de la Pachamama. Nos encontrábamos en las alturas de Machupichu que cantara Neruda, y la fichamos como guía. Al final del recorrido de siete horas (un plus de cuatro más allá de lo que ajustamos), la invitamos a comer. Yo bendije al Señor por los alimentos que íbamos a comer y ella bendijo a la Madre Tierra por los frutos de su generosidad. A los postres, le dije a nuestra invitada a la mesa que no comprendía esa manera tan personal de dirigirse a la Naturaleza, que de por sí no tiene el seso de saber lo que entrega y a quién lo hace.
De fondo suena el trío de Bill Evans. Cuando el gran pianista murió el 15 de septiembre de 1980, de una insuficiencia hepática a consecuencia de su adicción a las drogas, tenía cincuenta y un años y llevaba mas de veinte entre la elite de su instrumento. El “poeta del piano” como lo definió el escritor, Gene Less, mantuvo incólume su estilo lírico y su sensibilidad hasta sus últimos días.


Y que lo diga… El tema de la familia es un tema muy serio, porque se nos está yendo de las manos. Y eso que es una de las conquistas culturales más exitosas de la humanidad, pues se ha sabido desarrollar lo que está impreso en la naturaleza del hombre. Pero nada, la obsesión antifamiliar es madre -o hija, no lo he pensado- de la cultura de la muerte.