Los mundos de Yupi
7 junio 2009
Acaba de estrenarse Los mundo de Coraline, una película Henry Selick uno de los mejores directores de cine de animación de stpo motion (fotograma a fotograma), que encandiló al gran público con su versión ácida pero tierna de la Navidad en, Pesadilla antes de Navidad.
El director vuelve a repetir estilo. Utiliza imágenes que combinan lo real y lo animado. Sus marionetas confeccionadas en todo tipo de materiales (parte plastelina, parte madera, parte botones) dotan a la película de un aire surrealista y evocador al mismo tiempo. Pero como le sucede a la gran mayoría los directores de cine actual, al querido Henry le ha picado el gusanillo de “innovar, innovar a toda costa, es la única manera de vender”… Yo no se si este tipo de gusano proviene de una cepa que parece no conseguir ser erradicada y que suele habitar entre los productores de cine, y de ellos se contagia al resto de los seres vivos del celuloide.
¿Qué por qué digo esto? Pues resulta que además de ofrecer ese mundo tan particular y diferente (el cual ya sería suficiente para animarnos a muchos a ir al cine), Selick (o a algún gusano de producción) ha decidido realizar la película en 3D…
No, no es la primera vez que se nos frece una película en 3D, ni esto es ningún delito. El tema es que ya no saben qué ofrecernos para que acudamos en masa al cine: ¡Stop motion y 3D!; ¡estrenos simultáneos en todas partes del mundo! ¡Animación digital por ordenador, en 3D y en Blue Ray!;¡ Premieres de películas con señales vía satélite!; Sólo les falta enviarnos hologramas de Brad Pitt a casa para que no nos perdamos la última producción de turno… en fin, siempre buscando otra vuelta de tuerca…
Algunos recordaréis cuando el cine era algo más sencillo. Una historia, unos actores, una música. Con eso y unas palomitas nos bastaba. Acudir al cine era un acontecimiento sociológico en sí mismo, sin necesidad de nada más. Todavía recuerdo las sesiones continuas (¿Me habré hecho ya mayor?) En las que las grandes salas de cine (UN ÚNICO CINE!!!! Y no 20 salas) daban una y otra vez las mismas películas…. Cuántas veces pude ver yo “La bruja novata” o “Mery Poppins”…. Una delicia.
Ahora parece que el público no reacciona si no le ofreces packs de tres películas en una, sagas interminables, historias rocambolescas y carísimas producciones con todo tipo de avances tecnológicos, ruidos exteriores, soluciones digitales y qué se yo que más…
Cuando una historia es buena, no hace falta tanta parafernalia. Si no que se lo digan a películas como La vida de los otros, Pequeña Miss Sunshine, o la última y magnifica ganadora del Oscar a la mejor película de habla no inglesa, la Japonesa Departures.
Entre tanta tecnología hemos perdido lo más esencial en cualquier obra artística, ¿Qué nos cuenta? ¿A dónde quiere llegar? ¿Cuál es el mensaje?
He de decir con pena que, a veces añoro (y no me gusta nada lo de la añoranza porque es poco constructiva), esos grandes clásicos, donde lo que importaba era la historia… Centauros del desierto, Historias de Filadelfia, La fiera de mi niña…
… Con tantos inventos vamos a acabar todo en los mundos de Yupi.
Eva Latonda


En el vídeo que proponemos esta semana, vemos al maestro trabajando en un bosque. Dice que los pájaros cantan mejor al amanecer y al anochecer, porque se quedan fascinados por los colores.
Hace poco tiempo recordaba con un amigo la conversación que mantuvimos este año con una adoradora de la Pachamama. Nos encontrábamos en las alturas de Machupichu que cantara Neruda, y la fichamos como guía. Al final del recorrido de siete horas (un plus de cuatro más allá de lo que ajustamos), la invitamos a comer. Yo bendije al Señor por los alimentos que íbamos a comer y ella bendijo a la Madre Tierra por los frutos de su generosidad. A los postres, le dije a nuestra invitada a la mesa que no comprendía esa manera tan personal de dirigirse a la Naturaleza, que de por sí no tiene el seso de saber lo que entrega y a quién lo hace.
De fondo suena el trío de Bill Evans. Cuando el gran pianista murió el 15 de septiembre de 1980, de una insuficiencia hepática a consecuencia de su adicción a las drogas, tenía cincuenta y un años y llevaba mas de veinte entre la elite de su instrumento. El “poeta del piano” como lo definió el escritor, Gene Less, mantuvo incólume su estilo lírico y su sensibilidad hasta sus últimos días.


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