Acusan a EEUU de llevar a cabo deportaciones rigurosas
26 abril 2009
La organización Human Rights Watch (HRW) afirma que el 77% de los extranjeros deportados desde Estados Unidos durante la última década no cometieron delitos violentos. Además, un 25% de los expulsados durante ese periodo residía de manera legal, según HRW. Un informe de esta organización sostiene que los delitos habituales que originaron la deportación fueron tenencia de drogas o infracciones de tráfico. Alison Parker, hablando en nombre de HRW, asegura que, durante los 12 años en que se han aplicado las leyes sobre deportación aprobadas en 1996, no se ha pretendido centrar la atención policial en los inmigrantes indocumentados condenados por delitos violentos.
Según Parker, “una importante cantidad de personas que se encuentran en EEUU de forma legal, y que han sido condenadas por infracciones no violentas, se ven perjudicadas de modo habitual” por las leyes sobre inmigración. Por eso, HRW solicita que el gobierno de EEUU revisen la legislación, a fin de evitar la deportación de personas que residen con los papeles en regla. HRW pretende que los delitos que la organización no considera graves no impliquen la expulsión del país. Para HRW, debería tomarse en consideración el problema que una deportación acarrea a los familiares que pueden seguir viviendo en EEUU, puesto que la expulsión puede romper la unidad familiar.
Los jueces, al declarar la culpabilidad por un delito, expulsan a los que carecen de ciudadanía estadounidense. Teniendo en cuenta datos del censo y algunas cifras aportadas por el Pew Hispanic Center, el informe de HRW calcula que un millón de extranjeros han quedado alejados de sus familiares, a consecuencia de esta política de deportaciones. Asimismo, Parker cuestiona otros aspectos de la manera como EEUU afronta la inmigración. “Muchas de las personas deportadas han vivido en el país legalmente durante décadas, algunas de ellas han estado en el Ejército y otras son dueñas de negocios. Y, sin embargo, a menudo se ven separadas de sus familiares, incluidos sus hijos, que son ciudadanos o residentes legales”, afirma Parket.


En el vídeo que proponemos esta semana, vemos al maestro trabajando en un bosque. Dice que los pájaros cantan mejor al amanecer y al anochecer, porque se quedan fascinados por los colores.
Hace poco tiempo recordaba con un amigo la conversación que mantuvimos este año con una adoradora de la Pachamama. Nos encontrábamos en las alturas de Machupichu que cantara Neruda, y la fichamos como guía. Al final del recorrido de siete horas (un plus de cuatro más allá de lo que ajustamos), la invitamos a comer. Yo bendije al Señor por los alimentos que íbamos a comer y ella bendijo a la Madre Tierra por los frutos de su generosidad. A los postres, le dije a nuestra invitada a la mesa que no comprendía esa manera tan personal de dirigirse a la Naturaleza, que de por sí no tiene el seso de saber lo que entrega y a quién lo hace.
De fondo suena el trío de Bill Evans. Cuando el gran pianista murió el 15 de septiembre de 1980, de una insuficiencia hepática a consecuencia de su adicción a las drogas, tenía cincuenta y un años y llevaba mas de veinte entre la elite de su instrumento. El “poeta del piano” como lo definió el escritor, Gene Less, mantuvo incólume su estilo lírico y su sensibilidad hasta sus últimos días.


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