Contienda de muflones
22 marzo 2009
Algo irritante se mueve por nuestro escaparate político. Todos están contra todos.
Gracias a los programas de Félix Rodríguez de la Fuente, me acuerdo del sonido del muflón macho en la contienda con su oponente por ganarse a la hembra. Aquellos golpes eran sin piedad, como si los combatientes no hubieran nacido nada más que para destrozarse los cuernos. Nuestros políticos se han subido al ring y, con el criterio de golpear donde más duele, andan a rejonazos, saltándose a la torera el reglamento.
Nuestra clase política ha perdido clase. Y no sólo es un tema de estética o de elegancia de contendientes, sino que este manteo general, genera desconfianza en la ciudadanía y alejamiento de la vocación política como servicio al bien común. Los que están al frente de los intereses de todos, dejan de ser representantes para convertirse en casta.
Decía Ortega en los años treinta, que la democracia no puede ser inspiradora espiritual de la sociedad, porque depende de la opinión pública y de sus votantes, a ellos sirve. Por eso no le puede dar nada más que lo que los ciudadanos pidan. La política no puede servir de guía espiritual. Sí, pero eso ya lo sabíamos, lo malo es que los políticos han entrado en una vía muerta de desinterés por la cosa pública.
Los problemas sociales son tan hondos y afectan a todos tanto que no se pueden arrumbar. La crisis económica necesita una gestión de maestros y el drama del aborto necesita un giro copernicano. Cualquier persona que quiera obtener una fotografía de un feto de 14 y de 22 semanas, se dará cuenta de que allí no hay una zanahoria ni una col crecida, allí hay una vida humana frágil, silenciosa, que se alimenta en el claustro materno con un crecimiento lento y sin cortes abruptos.
Desde el ministerio de Igualdad se habla de los derechos de las mujeres. Rodríguez Zapatero, a la hora de responder en un debate emitido por televisión sobre lo que pensaba él sobre el inicio de la vida humana, también dirigió la respuesta hacia el derecho de las mujeres. ¿Pero no teníamos todos definido que el aborto es un drama?
Los políticos tejen y destejen como Penélope, y la ciudadanía permanece ociosa, sólo atenta a las series de la noche.


En el vídeo que proponemos esta semana, vemos al maestro trabajando en un bosque. Dice que los pájaros cantan mejor al amanecer y al anochecer, porque se quedan fascinados por los colores.
Hace poco tiempo recordaba con un amigo la conversación que mantuvimos este año con una adoradora de la Pachamama. Nos encontrábamos en las alturas de Machupichu que cantara Neruda, y la fichamos como guía. Al final del recorrido de siete horas (un plus de cuatro más allá de lo que ajustamos), la invitamos a comer. Yo bendije al Señor por los alimentos que íbamos a comer y ella bendijo a la Madre Tierra por los frutos de su generosidad. A los postres, le dije a nuestra invitada a la mesa que no comprendía esa manera tan personal de dirigirse a la Naturaleza, que de por sí no tiene el seso de saber lo que entrega y a quién lo hace.
De fondo suena el trío de Bill Evans. Cuando el gran pianista murió el 15 de septiembre de 1980, de una insuficiencia hepática a consecuencia de su adicción a las drogas, tenía cincuenta y un años y llevaba mas de veinte entre la elite de su instrumento. El “poeta del piano” como lo definió el escritor, Gene Less, mantuvo incólume su estilo lírico y su sensibilidad hasta sus últimos días.


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