Barack Obama y las celulas madre embrionarias
22 marzo 2009
El presidente Barack Obama eliminó el pasado lunes un obstáculo que durante mucho tiempo ha impedido la investigación con células madre, al permitir a los investigadores usar fondos federales (la gran mayoría) para trabajar con un mayor número de líneas de células madre embrionarias humanas que las que se establecieron antes del 9 de agosto de 2001.
A nivel práctico, a los investigadores que se financien con fondos federales, ahora les resultará más fácil experimentar con células madre embrionarias que han sido eclipsadas por otros avances.
Hasta ahora, para estudiar líneas de células madre no autorizadas, los investigadores tenían que montar laboratorios independientes, financiados privadamente y realizar trámites contables para tener la seguridad de no haber usado ni un solo centavo de subvención en la investigación. Ya no hace falta. El levantamiento de tales requisitos “es una ayuda para la investigación”, explicó el doctor Arnold Kriegstein, un investigador con células madre en la Universidad de California, en San Francisco. Sin embargo, el apoyo del presidente a la investigación con células madre embrionarias llega en un momento en que muchos avances se han realizado con otros tipos de células madres.
El biólogo japonés Shinya Yamanaka descubrió en 2007 que las células adultas podían ser reprogramadas hacia un estado embrionario con facilidad. Esta tecnología “podría acabar por eclipsar las líneas de células madre embrionarias para las aplicaciones terapéuticas así como para el diagnóstico”, comentó Kriegstein. Para los investigadores, reprogramar una célula adulta puede ser más conveniente y, además, nunca ha habido restricciones para trabajar con células madre adultas.
Las células madre adultas, más seguras
Ahora se ha conseguido sortear el uso de células madre derivadas de embriones con un método más seguro. Lo lograron científicos canadienses y británicos que hallaron la manera de reprogramar células de la piel tomadas de adultos para volverlas células madre parecidas a las embrionarias.
“Es un avance elegante”, dijo al diario Clarín el neuropatólogo y jefe de investigación y docencia del Instituto Fleni, Gustavo Sevlever, quien trabaja en el tema de las células madre. Este nuevo método es más sencillo y menos peligroso que los que estaban desarrollándose”.
En 2007, Shinya Yamanaka, de la Universidad de Kioto, en Japón, reportó que había reprogramado células de la piel de ratón hacia el estado embrionario. Lo hizo al introducir cuatro genes en las células, a través de un virus. “Pero los virus en el organismo podrían desencadenar algunas complicaciones”.
Lo que luego hicieron Andreas Nagy, de Canadá y Keisuke Kaji, de la Universidad de Edimburgo es introducir esos genes en células de piel humana y de ratón y las reprogramaron, pero no utilizaron virus como vehículos. Usaron, en cambio, un “transposón”, que es una secuencia de ADN. Esta opción –reportada en la revista Nature– sería menos peligrosa para los pacientes.


En el vídeo que proponemos esta semana, vemos al maestro trabajando en un bosque. Dice que los pájaros cantan mejor al amanecer y al anochecer, porque se quedan fascinados por los colores.
Hace poco tiempo recordaba con un amigo la conversación que mantuvimos este año con una adoradora de la Pachamama. Nos encontrábamos en las alturas de Machupichu que cantara Neruda, y la fichamos como guía. Al final del recorrido de siete horas (un plus de cuatro más allá de lo que ajustamos), la invitamos a comer. Yo bendije al Señor por los alimentos que íbamos a comer y ella bendijo a la Madre Tierra por los frutos de su generosidad. A los postres, le dije a nuestra invitada a la mesa que no comprendía esa manera tan personal de dirigirse a la Naturaleza, que de por sí no tiene el seso de saber lo que entrega y a quién lo hace.
De fondo suena el trío de Bill Evans. Cuando el gran pianista murió el 15 de septiembre de 1980, de una insuficiencia hepática a consecuencia de su adicción a las drogas, tenía cincuenta y un años y llevaba mas de veinte entre la elite de su instrumento. El “poeta del piano” como lo definió el escritor, Gene Less, mantuvo incólume su estilo lírico y su sensibilidad hasta sus últimos días.


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