Turismo sostenible, turismo inteligente
23 Febrero 2009
El turismo afronta el desafío del cambio climático, surge con claridad la necesidad de respetar al hombre y a la naturaleza, promoviendo la sostenibilidad del fenómeno turístico.
El cambio climático se ha convertido en una preocupación prioritaria a nivel global, nos afecta a todos los que vivimos en esta casa común que es la tierra. Todos somos responsables, a título diverso, de la situación actual, y sufrimos al mismo tiempo las consecuencias, esto se puede referir de modo singular a la esfera del turismo, una actividad del hombre que contribuye que contribuye al cambio climático y sufre sus efectos.
Con la emisión de gases nocivos por parte de los medios de transporte (que inciden en un 5% sobre el total mundial), con la construcción incontrolada de los especies naturales y con el desperdicio de los recursos naturales, el turismo tiene un peso negativo importante.
La industria turística aporta también muchos beneficios a la economía de los países, favoreciendo la creación de puestos de trabajo, el desarrollo de las infraestructuras, la promoción de la cultura y la tutela de las áreas naturales, representando por tanto una importante oportunidad de lucha contra la pobreza.
Dado que el turismo es una gran fuerza motriz de crecimiento económico, sin embargo es necesario que responda a los parámetros del respeto ecológico, porque los resultados de las políticas y de los proyectos turísticos serán beneficiosos sólo si se acompañan de una visión social y ambiental, además de la económica.
Será por tanto una fuente continua de riqueza si crece en la línea de un turismo sostenible. Para muchos países de recursos limitados, el turismo, si respeta estrategias de sostenibilidad, supone una propuesta seria de crecimiento económico.
Este posible beneficio puede vacilar ante la actual crisis ambiental, y son precisamente los países más pobres los que sufren las mayores consecuencias, aún no siendo ellos los principales responsables de las emisiones nocivas.
Propuestas: cultivar la ética de la responsabilidad ; volver al sentido del límite, reconociendo la alteridad entre iguales; asumir la responsabilidad personal y propia en la tutela del planeta; animar una cultura ‘verde’ y desarrollar un turismo responsable también ante los cambios climáticos.
- 1. opcion 1
- 2. opcion 2
- 3. opcion 3


En el vídeo que proponemos esta semana, vemos al maestro trabajando en un bosque. Dice que los pájaros cantan mejor al amanecer y al anochecer, porque se quedan fascinados por los colores.
Los zurbaranes de Sevilla han conseguido dejar el tiempo desabotonado, en suspenso. Los chinos dicen que ven la hora en los ojos de los gatos. Baudelaire escribió que cuando se inclinaba sobre aquella mujer que le inspiraba sus mejores versos, y la miraba fijamente a los ojos, veía con claridad la hora, “constantemente la misma, una hora vasta, solemne, grande como el espacio, sin división de minutos y segundos”, y es que cuando uno está con quien ama, al tiempo no le salen grumos. La mirada del espectador de Zurbarán tiene mucho de un estatismo que no desaloja de la realidad, sino que hace descubrir a Dios en los mundos y submundos cotidianos.
Claro, un museo que te recibe con tres patios abiertos (el del aljibe es de ensueño) y con sus silenciosos claustros, sólo interrumpidos por el gorgoteo del agua, insinúa que te espera un recorrido de honda experiencia religiosa.
De fondo suena el trío de Bill Evans. Cuando el gran pianista murió el 15 de septiembre de 1980, de una insuficiencia hepática a consecuencia de su adicción a las drogas, tenía cincuenta y un años y llevaba mas de veinte entre la elite de su instrumento. El “poeta del piano” como lo definió el escritor, Gene Less, mantuvo incólume su estilo lírico y su sensibilidad hasta sus últimos días.


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