La nieve
14 Diciembre 2008
Nieve en las montañas españolas (Pirineos, Picos de Europa, Gredos, Guadarrama, Sierra Nevada,…). Parecen ahora nuestras cumbres, más que otras veces, reinos inmateriales. ¿Qué tiene la nieve que tanto nos hechiza?. Aún su propia formación, estudiada por los científicos, tiene mucho de misterio. Los copos son muchas veces como una flor hexagonal de extraordinaria belleza, formados en torno a una partícula de polvo o incluso en torno a microorganismos vivos. No hay dos copos iguales.
Algunas de las criaturas más bonitas de nuestro mundo se han vestido de blanco para adaptarse a ella: oso polar, zorro ártico, liebres variables, crías de focas, búhos nivales, armiños, perdices nivales, …
Año de nieves, año de bienes. Y es que es mucho lo que a las nieves debemos. Son ,por ejemplo, una reserva de agua importantísima. Y aunque sean frías lo son menos que los vientos que soplan muchas veces en las cumbres, de modo que, en realidad, protegen , arropan, a nuestras cumbres en el invierno. La nota triste es que, por el cambio climático, cada vez nieva menos en nuestras montañas.
La nieve es como el vestido de novia con el que se cubre nuestra Naturaleza. Símbolo de pureza, como la Virgen de las Nieves, patrona de los montañeros. A veces, lo confieso, me da reparo pisarla. Es como si el mundo hubiese acabado de ser creado y yo no quisiera profanarlo. Las nieves desmaterializan los paisajes, son como un anticipo de una Tierra Nueva. Son acaso más claramente que otras cosas, palabra de Dios. Como dice el salmo 146-147: “Él su verbo envía a la tierra / rápida corre su palabra// y prodiga la nieve como lana”. Dios habla y su palabra se hace nieve. Dice el Eclesiástico 43, 18 : “como pájaros que se posan, hace Él caer la nieve (…). Los ojos se maravillan de la belleza de su blancura/ y el corazón se extasía de verla caer”.
Yo, como Unamuno, cuando veo nevar en el Guadarrama, siento que los copos que caen lo hacen sobre mi propio corazón. Thoreau decía que no se maravillaría más si viese bajar estrellas del cielo que lo que lo hacía viendo caer los copos. Como dijese Juan Pablo II, citando a Chesterton, el mundo se empobrece si perdemos la capacidad de maravillarnos ante las cosas
Carlos de Prada
Fotografías: www.alfilodelocutre.net


Hoy se da la sustitución del abuelo por la televisión. Antes, el abuelo contaba las historias del jabalí y ahora los nietos quieren irse al fútbol. Los jóvenes no se adaptan al campo, se escapan a la ciudad.
Yo al novelista Julian Barnes le tengo mucho respeto porque pasa de los sesenta y tiene una manera de escribir cautivadora. Los neófitos de la literatura piensan que escribir bien es cuestión de orden y limpieza, juntar frases, darles brillito y hacer que suenen a novedad.
La primera frase de Barnes: “no creo en Dios, pero le echo de menos” es reveladora de lo que vendrá, una obstinación percutiva por no dejar en ningún momento de hablar de Él.
En cuanto a la obstinación por la muerte, el escritor huye de ella a través de perífrasis vitales. Cuenta la anécdota del compositor
De fondo suena el piano de McCoy Tyner, que no sólo es un extraordinario pianista, y extraordinario representante del estilo modal, sino que por la delicadeza de su toque, por la búsqueda de una sonoridad siempre brillante y el carácter ornamental de sus improvisaciones, es uno de los grandes músicos de jazz moderno. El rol que desempeñó en el seno del cuarteto de Coltrane, le ha marcado, sin duda, de forma irreversible, y siempre para bien: el pianista del sosiego, la suavidad, la serenidad y la certeza; lo contrario de los furores inquietos de su líder.

Bonita prosa para un elemento natural que tanto juego y placer nos reporta a los amantes de la montaña.
Y es un halago que escogieses una de nuestras fotos para acompañar tu artículo.
Es un honor que una de nuestras fotos fuese elegida para decorar vuestro blog.
Pero aun lo seria mas si comentaseis con tan bellas palabras, de donde la tomasteis.
Gracias y felicidades por el blog