“Morro placement”
30 noviembre 2008
La Comisión Europea ha denunciado a España por los excesos de la publicidad en televisión. Como no puede sancionar directamente a las cadenas, se dirige contra el Estado español por no hacer cumplir la Directiva sobre Televisión sin Fronteras (y sin pasarse con los anuncios).
No saben en Bruselas que aquí nos gusta hacerlo al revés: lo importante de la parrilla son los anuncios. Y las series, películas y programas, lo que los interrumpe. La denuncia tiene como base un estudio llevado a cabo en 2005 y 2006 en nuestras teles donde, entre otros excesos, se cuentan las veces que se han emitido más de doce minutos de publicidad por hora de programación (el límite de la directiva).
Las ganadoras del premio gordo en infracciones son Antena 3 y Telecinco (TVE es la tercera a bastante distancia). Y eso que el estudio sólo contempla la publicidad convencional. Se centran en los bloques de anuncios. Pero no en el ‘product placement’ de toda la vida (el frigorífico, el ordenador o el móvil cuya marca se distingue o los cartones de la leche tal o Pascual encima de la mesa). Quizá sí toma en cuenta los anuncios protagonizados por los actores de la serie (un seguro de coche en ‘Hospital Central’ vendido por Maca y el psicólogo en forzada conversación o el colchón con memoria en ‘LaLola’ ofrecido por Paula; y todos se saben, como si fuera el de su madre, el teléfono para comprar). Éstos, pese a ser diferentes, forman parte del bloque del intermedio de nunca acabar.
También están las marcas que casi no se ven (las que proporcionan muebles o ropa y ven su logo pasar al final, en los créditos, en veloz desfile). Pero es que hay otro tipo de publicidad, que va más allá del ‘product placement’. Algo así como el ‘morro placement’.
En el capítulo de ‘LaLola’ del jueves, el muchacho que trabaja en la radio tenía en la mano un mini tetrabrik de un yogur líquido. Y va, lo nombra y canta sus excelencias ante la chica (la hija de Sergio, que está colada por él). Es como ese episodio de ’30 Rock’ en el que Jack y Liz se ponen a promocionar las virtudes del Verizon Wireless y, al acabar el diálogo, Tina Fey mira a la cámara y dice: «¿Nos pueden dar nuestro dinero ya?». Pero forma parte de lo hilarante del guión. No es sólo ‘morro placement’. La Comisión debería denunciarnos también por ser tan cutres.
Rosa Belmonte


En el vídeo que proponemos esta semana, vemos al maestro trabajando en un bosque. Dice que los pájaros cantan mejor al amanecer y al anochecer, porque se quedan fascinados por los colores.
Hace poco tiempo recordaba con un amigo la conversación que mantuvimos este año con una adoradora de la Pachamama. Nos encontrábamos en las alturas de Machupichu que cantara Neruda, y la fichamos como guía. Al final del recorrido de siete horas (un plus de cuatro más allá de lo que ajustamos), la invitamos a comer. Yo bendije al Señor por los alimentos que íbamos a comer y ella bendijo a la Madre Tierra por los frutos de su generosidad. A los postres, le dije a nuestra invitada a la mesa que no comprendía esa manera tan personal de dirigirse a la Naturaleza, que de por sí no tiene el seso de saber lo que entrega y a quién lo hace.
De fondo suena el trío de Bill Evans. Cuando el gran pianista murió el 15 de septiembre de 1980, de una insuficiencia hepática a consecuencia de su adicción a las drogas, tenía cincuenta y un años y llevaba mas de veinte entre la elite de su instrumento. El “poeta del piano” como lo definió el escritor, Gene Less, mantuvo incólume su estilo lírico y su sensibilidad hasta sus últimos días.


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