El doctor Montes y el libro “Morfina roja”
9 noviembre 2008
El libro Morfina roja , que habla de los afectados por las sedaciones que tuvieron lugar en el hospital Severo Ochoa de Leganés, se ha convertido en una obra influyente. Su autora, Cristiana Losada, dice que ha sido protagonista de “insultos y descalificaciones” en foros y blogs de algunos medios digitales que todavía no han sido retirados. Sobre la elaboración de su investigación, Losada explica que quiso desde un primer momento dar voz a los afectados y no al propio Montes o a los políticos de turno. “He tenido acceso a testimonios de personas que trabajaban en las urgencias porque sabía de estos hechos antes de que salieran a la luz, por eso he sido testigo de la preocupación, de la inquietud y de la angustia de una serie de médicos de urgencias que veían unas prácticas que no les parecían las correctas”, explica.
Una actitud, la de dichos profesionales, que les llevó a ser “acosados e incluso amenazados y represaliados”. “Yo he tenido ese canal de información, que lo he contrastado con los datos de los informes realizados en 2005 y 2006″ además de “la ayuda de la asociación de víctimas de negligencias sanitarias” y su pertinente documentación”.
Esa era la voz que quería sacar a relucir y no otras ya que “la posición de Montes y su grupo ya estaba perfectamente reflejada en su momento, habían tenido voz de sobra en los medios de comunicación, y los dirigentes políticos habían dicho todo lo que tenían que decir”. Es por ello por lo que transmitió “la voz de los médicos y de los familiares afectados”.
Su intención con Morfina Roja es desvelar una “batalla silenciosa” en un caso que, como ella misma ha vuelto a destapar, todavía sigue dando sorpresas.
Luis Montes, ex coordinador de Urgencias del hospital Severo Ochoa de Leganés, imputado por posible mala praxis, reconoce que rompía los volantes para que los pacientes ingresaran en las camas de Cuidados Paliativos del centro. El anestesista hace esa afirmación en el libro “El caso Leganés”, escrito por él y por el periodista de El País Oriol Güell.
La destrucción de esos volantes, que hubieran significado el traslado a Cuidados Paliativos de enfermos que se encontraban en Urgencias, se hizo, según escribe Montes en su libro, porque los pacientes que podían “sacar más provecho” de aquellas camas son los que “aún tienen una expectativa de vida con calidad para meses o años”. Según el anestesista, no era ésa la situación de los pacientes que decidía que permanecieran en Urgencias y a los que se prescribían unas controvertidas sedaciones terminales.
“Montes viene a reconocer que sus decisiones, como la de dedicar un box de Urgencias a la sedación terminal, guardaban relación con la gestión de recursos, con la economía de camas”, explica Cristina Losada. “¿Qué significa para Montes vida con calidad? Convendría que lo precisara –agrega Losada- Recuérdese que el informe pericial decía que no estaba suficientemente documentada la situación terminal de unos pacientes y que las elevadas dosis de fármacos podían haber acortado la vida de otros.”
En las Urgencias de los hospitales españoles no se administran de forma habitual sedaciones terminales, pero Montes sostiene en su libro que en las condiciones del Severo Ochoa, las Urgencias eran “el mejor” lugar para hacerlo. Según él, en Paliativos podía ocurrir que los pacientes murieran “en unas condiciones terribles”.”Como murieran en las camas de Cuidados Paliativos, pero por la tarde o de noche, recibir sedación o no dependía de variables como la carga de trabajo, el humor o la ideología del médico de guardia”, asegura en el libro.
En la introducción, se dice que cuando Montes llegó a Urgencias, muchos enfermos no recibían “un solo fármaco que alivie el sufrimiento”. También se sostiene que en el Severo Ochoa hay médicos contrarios a la sedación terminal y que, en general, existen facultativos que “amparados en sus creencias religiosas e ideológicas siguen condenando a sus pacientes a morir entre ahogos y convulsiones”.
Losada señala que “esas acusaciones, que son gravísimas, ya se lanzaron cuando el escándalo estaba en su apogeo, en especial, desde las páginas de El País, pero sus autores no han dado ni un solo dato que las sustente. Han intentado presentar el caso como una batalla entre los abanderados de la muerte sin dolor y unos supuestos partidarios de la muerte con sufrimiento, que según parece son todos los que no están de acuerdo con los criterios de Montes.”
El libro sostiene que se forjó una “coalición” para “quitar a Montes de en medio”. En esa supuesta conjura estaban médicos de Urgencias que tenían “disputas laborales” con él; servicios “rivales”, como Medicina Interna; y un gerente que quería “echar un pulso” al grupo apodado Sendero Luminoso. Con todo ello, la consejería de Sanidad de Madrid aprovechó para lanzar “una cruzada contra un grupo de médicos que representan al sector más progresista de la sanidad madrileña”.
En opinión de Losada se trata de “una reelaboración de las teorías conspirativas que Montes y sus paladines enredaron en torno al caso, pero lo que aparece en el libro representa un salto cualitativo. Constituye una acusación en toda regla contra unos médicos que mencionan con nombres y apellidos. Se está diciendo que se inventaron unas irregularidades porque le tenían manía o envidia al anestesista.”
La autora añade que “cuando a Montes se le preguntó, delante del juez, qué hechos ocurridos en las Urgencias podían explicar la denuncia anónima, declaró que no le constaba ninguno. Ahora resulta que la disputa laboral está en el origen de todo. Además, para sustentar que había rivalidades, se presenta a Montes como si hubiera sido el hombre clave de todo el hospital”.


En el vídeo que proponemos esta semana, vemos al maestro trabajando en un bosque. Dice que los pájaros cantan mejor al amanecer y al anochecer, porque se quedan fascinados por los colores.
Hace poco tiempo recordaba con un amigo la conversación que mantuvimos este año con una adoradora de la Pachamama. Nos encontrábamos en las alturas de Machupichu que cantara Neruda, y la fichamos como guía. Al final del recorrido de siete horas (un plus de cuatro más allá de lo que ajustamos), la invitamos a comer. Yo bendije al Señor por los alimentos que íbamos a comer y ella bendijo a la Madre Tierra por los frutos de su generosidad. A los postres, le dije a nuestra invitada a la mesa que no comprendía esa manera tan personal de dirigirse a la Naturaleza, que de por sí no tiene el seso de saber lo que entrega y a quién lo hace.
De fondo suena el trío de Bill Evans. Cuando el gran pianista murió el 15 de septiembre de 1980, de una insuficiencia hepática a consecuencia de su adicción a las drogas, tenía cincuenta y un años y llevaba mas de veinte entre la elite de su instrumento. El “poeta del piano” como lo definió el escritor, Gene Less, mantuvo incólume su estilo lírico y su sensibilidad hasta sus últimos días.


La SS o Seguridad Social progresante, o cómo darle «matarile» con talante…
«Vamos, progres… ¡Alegradme el día!» La imagen de la derecha es un motivo para una camiseta, de la época de las últimas elecciones presidenciales de EE. UU. Parece algo exageradillo y violentillo, ¿no? Pues al paso que va el mundo, y quiénes…
[...] hay que irse tan lejos: ¿qué tal nuestro gran «benefactor», el Dr. Montes y su «Sendero Luminoso», y el gran apoyo mediático y político que recibió? ¿Sabían que por poco le dan el pasaporte al [...]