Haced hablar a las piedras
2 noviembre 2008
Generaciones y generaciones de personas han construido nuestras iglesias…
Ahora las piedras callan…
Una cálida acogida y una explicación profunda hacen de nuevo gritar a las piedras un mensaje de cultura y fe
Desde los albores del Cristianismo y durante siglos, la Iglesia ha utilizado la imagen para comunicar. Así, a lo largo de la historia, se han construido magníficos templos que se han ido llenando de obras de arte, convirtiéndose de este modo en el gran tesoro espiritual y cultural de la humanidad.
Turistas y curiosos se acercan a diario a estos lugares. Allí, si tienen suerte, encuentran un pequeño folleto o incluso a veces una visita guiada en las que se les habla con afán de fechas, autores y técnicas. Sin embargo, la mayor parte de las veces queda oculto el verdadero mensaje que se desprende de aquellas obras.
La Iglesia sabe muy bien que por el camino de la belleza se transforma el corazón del hombre, por eso al entrar un turista en un templo, casi sin querer, hace silencio. Muchas veces se santigua, aunque ya no le quede en el corazón nada de fe, y cuanto menos se queda sobrecogido ante la contemplación de aquello que ve.
Si visitan ustedes San Marcos de Venecia, les invito a que permanezcan un rato observando a los turistas que entran por la puerta. Después de horas en la cola bajo un sol de justicia, bajo la lluvia o simplemente de pié, el visitante entra en la basílica y mira asombrado, extasiado ante tanta grandeza. Mucho jaleo tiene que haber para no entrar en el clima de recogimiento que caracteriza a San Marcos. Y es que, sin darnos cuenta, el espacio nos ha ido preparando para ello.
El visitante habrá estado primero en el nártex, esa zona a los pies del templo donde permanecían los catecúmenos que aún no habían sido bautizados. Habrá disfrutado de los mosaicos con que está decorado y que representan todo el anuncio de la Salvación que hay en el Antiguo Testamento: la cúpula de la Creación, la historia de José, el sacrificio de Isaac, todos anunciaron o prefiguraron a Cristo.
Refrescado y aliviado por haber llegado ya a su destino, cruza el dintel de la puerta y de repente se encuentra en un espacio bañado de luz dorada que de alguna manera le abraza, le envuelve y le dice “por fin has llegado a mi casa”. Es inevitable mirar todo el tiempo hacia arriba, como si fuera un lugar inalcanzable, el más allá: Cristo en majestad, resucitado, los apóstoles, la Virgen, nos miran desde las cúpulas, desde el cielo y uno se siente pequeño allí abajo. Recorre con la mirada los muros de las naves y aunque al principio sólo ve mármol, en un registro un poco más elevado se encuentra con la historia de la salvación, la Pasión del Señor: la Oración en el Huerto, el Prendimiento, la Crucifixión… Nos dirigimos hacia el altar, atravesamos el iconostasio, entramos al presbiterio y bajo el baldaquino, el altar y detrás, la Pala d´oro. Allí podría quedarse uno horas envidiando a san Marcos que, según la tradición, reposa allí.
Esto es la “teología del espacio”. Sin querer hemos recorrido un camino de fe, hemos visto el anuncio, nos hemos encontrado con Cristo, ha muerto, ha resucitado y se ha quedado con nosotros en la mesa del altar.
Isabel Fernández Abad, Presidenta de Nártex. Asociación para la dinamización de espacios religioso y la difusión del auténtico mensaje del arte sacro.


En el vídeo que proponemos esta semana, vemos al maestro trabajando en un bosque. Dice que los pájaros cantan mejor al amanecer y al anochecer, porque se quedan fascinados por los colores.
Hace poco tiempo recordaba con un amigo la conversación que mantuvimos este año con una adoradora de la Pachamama. Nos encontrábamos en las alturas de Machupichu que cantara Neruda, y la fichamos como guía. Al final del recorrido de siete horas (un plus de cuatro más allá de lo que ajustamos), la invitamos a comer. Yo bendije al Señor por los alimentos que íbamos a comer y ella bendijo a la Madre Tierra por los frutos de su generosidad. A los postres, le dije a nuestra invitada a la mesa que no comprendía esa manera tan personal de dirigirse a la Naturaleza, que de por sí no tiene el seso de saber lo que entrega y a quién lo hace.
De fondo suena el trío de Bill Evans. Cuando el gran pianista murió el 15 de septiembre de 1980, de una insuficiencia hepática a consecuencia de su adicción a las drogas, tenía cincuenta y un años y llevaba mas de veinte entre la elite de su instrumento. El “poeta del piano” como lo definió el escritor, Gene Less, mantuvo incólume su estilo lírico y su sensibilidad hasta sus últimos días.


¡ Cuanta verdad hay en este artículo !. Y cuan amenudo me sorprende como las Iglesias y Catedrales consiguen crear especios para el recogimiento en medio de grandes maelstroms que son las grandes ciudades actuales.
Felicidades por el artículo. Capta toda la esencia del sentimiento que se percibe en estos grandes monumentos.
Un abrazo
David
Coincido con la autora del articulo. A veces nos pasa desapercibido el mensaje que nos quiere transmitir tanta belleza, no somos conscientes de lo afortunados que podemos llegar a ser, del bien que nos hace.
Leyendo este artículo, he tenido la sensación de estar de nuevo en “la incomparable San Marcos”
Gracias por haberme hecho revivir aquella inolvidable visita”.
Hasta el próximo artículo
Sí, señora. La pura verdad. La belleza, la verdad y la unidad son intercambiables, por eso la Via pulchritudinis es una excelente vía hacia Dios. ¡Mucho ánimo!
Isabel:
Después de leer estas líneas tengo más ganas de volver a Venecia y a San Marcos que nunca, lo que no dejaré de hacer (espero que sea pronto) sin llevarme impresa en papel tu descripción, tan bien interpretada y orientada a lo que es MÁS IMPORTANTE. Y como para éso no hace falta ir a Venecia, entre tanto ya sabemos ……. Seguro que al evangelista san Marcos también le ha encantado poder leer estas líneas desde su Pala d’oro.
Me ha gustado mucho este artículo. Es una pena que tanta gente que pasa por los templos cámara en mano no cuente con quién le haga entender la profundidad de lo que está viendo. El arte en cualquier contexto tiene una función muy importante que cumplir, por eso la labor de la Asociación Nártex, que he tenido la oportunidad de conocer, es valiosísima.
Un abrazo.
Es una grandeza enorme poder visitar un lugar Sagrado y darse cuenta de la presencia de Dios en dicho lugar.
Gracias a ello personas como Paul Claudel se convirtieron, sólo hay que dejar un hueco en nuestro corazón para que el Espíritu Santo trabaje en nosotros y descubramos que el cielo comienza en la tierra.
Gracias por vuestro trabajo (Nartex) por hacer esto posible.
Isabel
Me ha encantado tu artículo, muy bien escrito, sencillo y profundo. Enhorabuena y gracias!
En un viaje muy importante de nuestra vida, mi marido y yo visitamos San Marcos, nos impresionó tanta belleza, pero te puedo asegurar, que nos ha sobrecogido leer tu árticulo,ya que a través de tus lineas hemos vuelto a vivir y comprender muchas cosas de aquella visita, nos has trasladado a ese lugar
inolvidable por supuesto esperamos volver y nos llevaremos tus comentarios GRACIAS Isabel y sigue con tu labor, tan necesaria e importante.
un beso Trini