Nietzsche, “La vida no es posible sin olvido”
26 octubre 2008
Nietzsche lo había dicho y Borges hizo su versión con Funes el memorioso. Sí. Esto parece contradecir las ingenuas esperanzas de la historiografía decimonónica todavía imperante entre la opinión pública, según la cual solo con un conocimiento exhaustivo del tiempo pasado es posible evitar en el presente todos los errores cometidos.
Esta visión de la historia sufre de la miopía de cuantos han aplicado el método de ensayo y error científico al mundo de la vida. Pero es bien fácil de echar por tierra; bastaría con que cada uno de cuantos creen en esa visión del pasado como maestra del presente se preguntaran a sí mismos con inmisericorde sinceridad: «¿Acaso cada error que he cometido en mi vida pasada es garantía para mí de que no los volveré a cometer en el futuro? ¿Acaso no he cometido, en muchas ocasiones, el mismo error varias —e incluso muchísismas— veces?»
Es más: pensar que el pasado debe quedar máximamente registrado para que sirva narcisistamente a cada generación viva en sus avatares es tan ingenuo como pensar que las mismas causas producen los mismos efectos en el tiempo histórico de las sociedades y de las vidas de los individuos. Por eso Nietzsche tenía razón: el olvido es una de las dimensiones históricas más importantes, porque sin olvido no es posible que la vida, en sus pulsiones, se abra los espacios adecuados para su continuación. La vida se paralizaría a cada instante si tuviera que desplegarse a través de juicios analíticos y comparativos de las experiencias pasadas en cada uno de nosotros y en cada uno de cuantos nos antecedieron. Leer el resto
Abolicionismo abortista para dummies
26 octubre 2008
Desde que la embrióloga McAllen, en el año 1986, pronunciara el palabro preembrión, la ciencia ha empezado a usarlo, sin advertir que realizar una “política de fronteras” en la vida humana (hasta aquí preembrión, hasta aquí embrión; hasta aquí lo bautizamos jurídicamente como persona, hasta aquí no) es ciertamente arriesgado, ya que los límites de cada etapa de crecimiento son porosísimos.
No lo llamemos embrión, ni preembrión, ni amalgama de células, vayámonos fuera de la fértil pradera científica, de la frase meticulosa y correcta, metámonos en los adentros de lo popular, lo tosco, llamémoslo cosa. El inicio es una cosa. Esa cosa que no oye, ni ve, ni entiende, se va a convertir en un septuagenario cascarrabias y en un cuarentón; y con el tiempo, no mucho, a esa cosa le van a salir granos en la cara, y le botará el corazón cuando vea a un adolescente del otro sexo. Entonces, nuestra cosa es cosa humana. No devendrá en lombriz o jilguero, sino que leerá a Pound, si tiene la suerte de contar con “cosas talluditas” en su camino que así se lo recomienden. Humana es, por tanto, un adjetivo que califica con hondura al pedestre sustantivo que hemos elegido. La nuestra, que es civilización que exalta al ser humano, en nada se parece a la oriental, que sitúa al hombre y a la mujer de la mano de la seta, de la nube y del cormorán. En la nuestra descubrimos que “lo humano” es portador de derechos. Intuimos que gozamos de una pincelada feliz, que nos es común, y a la que llamamos dignidad. La declaración de derechos del hombre de la ONU es el lugar donde se ha cuajado esta intuición. Leer el resto
Las células madre de adulto funcionan, las embrionarias no
26 octubre 2008
En noviembre de 2007, dos grupos de investigación, en Japón y Estados Unidos, demostraron que una célula de la piel podía comportarse como si fuera embrionaria, es decir, convertirse en una neurona, una célula muscular, cardiaca… o cualquiera de los más de 220 tipos celulares de un organismo humano. Eso significaba que ya no era necesario ni crear ni destruir embriones para obtener valiosas células con las que intentar curar enfermedades incurables.
Nacía entonces un nuevo tesoro celular. Se había acabado con la división clásica de células embrionarias y adultas. Desde que se aprendió a dar ese paso, la reprogramación de células adultas no ha dejado de perfeccionarse y de ganar terreno. En las últimas semanas se han producido varios avances destacados que han refinado el proceso, uno de ellos a cargo del Centro de Medicina Regenerativa de Barcelona, con el investigador Juan Carlos Izpisúa al frente. Su grupo ha demostrado que las células que están en nuestros cabellos también pueden «rejuvenecerse», dar la vuelta al desarrollo biológico y convertirse en otro tipo de tejido, desde neuronas a células del corazón. Igual o mejor que cuando se reprograman las células adultas de la piel. Leer el resto
A fondo con los embriones congelados
26 octubre 2008
Las modernas técnicas de fecundación artificial han planteado, desde sus comienzos, delicados problemas morales; entre éstos están emergiendo con urgencia dramática los relacionados con la crio-conservación de los embriones.
Los embriones concebidos in vitro en número que excede la posibilidad de una transferencia simultánea al cuerpo materno (los así llamados embriones supernumerarios) se congelan con vistas a una repetición, en el caso de fracaso de la primera tentativa. Otras veces son congelados en espera de poder transferirlos a una madre sustituta, o bien para dar tiempo de realizar exámenes genéticos sobre algunas células embrionales, y poder así transferir solamente embriones de alta calidad, eliminando los defectuosos; o, finalmente, para tener reservado un precioso material viviente, que pueda ser usado en experimentos o para otros fines instrumentales.
Las técnicas de crio-conservación fueron elaboradas en los primeros años 70 con animales, y sólo en la década siguiente se aplicaron al hombre: hasta entonces, los embriones no transferidos se destruían o empleaban en investigaciones. Sin embargo, estas técnicas implican aún hoy un notable riesgo para la integridad y la supervivencia de los embriones, ya que la mayoría de ellos muere o sufre daños irreparables, tanto en la fase de congelación como en la de descongelación. Además de estos efectos inmediatos, recientes estudios sobre modelos animales han mostrado, en adultos provenientes de embriones congelados, diferencias significativas en aspectos morfo-funcionales y del comportamiento. Leer el resto
En defensa de la muerte natural
26 octubre 2008
Las sociedades del bienestar se han especializado en la práctica satisfacción de todas las demandas ciudadanas. Hay una, sin embargo, que no aciertan a saciar: la demanda de sentido. Así lo certifican pensadores como el sociólogo D. Bell, en su libro Las contradicciones culturales del capitalismo, el psiquiatra V. Frankl en su ya clásica obra El hombre en busca de sentido, o el filósofo J. Habermas en su ensayo Problemas de legitimación en el capitalismo tardío.
En nuestros días esta crisis de sentido o vacío existencial se ha convertido ya en una verdadera enfermedad social. Una de las manifestaciones más agresivas de esta neurosis colectiva es la solicitud por escapar del sufrimiento y, más concretamente, del sufrimiento físico. La vida doliente se convierte para un número importante de nuestros conciudadanos en cizaña que debe ser arrancada, aún a costa de destruir el trigo que con ella crece.
Para responder a esta tesis, emocionalmente asumida por un número nada desdeñable de hombre y mujeres, no sirven los discursos moralizantes. Hacen falta propuestas de sentido, razonadas y razonables. Un grupo de Profesores universitarios españoles lo ha intentado al tomar la iniciativa y promulgar un Manifiesto en defensa de la muerte natural. Su tesis ha sido lanzada con irresistible fuerza de invitación ¿algún discrepante se atreve a recoger el guante?.
Mª Teresa Compte Grau. Profesora de la UPSAM-Fundación Pablo VI
¿Halloween en España?
26 octubre 2008
En España, Halloween es ya una fiesta cuasi-nacional, pero apenas sabemos nada de su origen. Halloween significa “All hallow’s eve”, palabra que proviene del inglés antiguo, y que significa “víspera de todos los santos”, ya que se refiere a la noche del 31 de octubre, víspera de la Fiesta de Todos los Santos. Sin embargo, la antigua costumbre anglosajona le ha robado el sentido religioso para celebrarla noche del terror, de las brujas y los fantasmas. Se ha cambiado la alegría por el miedo.
La celebración del Halloween se inició con los celtas, antiguos pobladores de Europa Oriental, Occidental y parte de Asia Menor. Entre ellos habitaban los druidas, sacerdotes paganos adoradores de los árboles, especialmente del roble. Ellos creían en la inmortalidad del alma, la cual decían se introducía en otro individuo al abandonar el cuerpo; pero el 31 de octubre volvía a su antiguo hogar a pedir comida a sus moradores, quienes estaban obligados a hacer provisión para ella.
El año céltico concluía en esta fecha que coincide con el otoño, cuya característica principal es la caída de las hojas. Para ellos significaba el fin de la muerte o iniciación de una nueva vida. Esta enseñanza se propagó a través de los años juntamente con la adoración a su dios el “señor de la muerte”, o “Samagin”, a quien en este mismo día invocaban para consultarle sobre el futuro, salud, prosperidad, muerte, entre otros.
Cuando los pueblos celtas se cristianizaron, no todos renunciaron a las costumbres paganas. Es decir, la conversión no fue completa. La coincidencia cronológica de la fiesta pagana con la fiesta cristiana de Todos los Santos y la de los difuntos, que es el día siguiente, hizo que se mezclara. En vez de recordar los buenos ejemplos de los santos y orar por los antepasados, se llenaban de miedo ante las antiguas supersticiones sobre la muerte y los difuntos. Leer el resto
La mujer en el arte, de musas a pintoras
26 octubre 2008
Las musas eran ellas. La corriente estética definía qué modelos inmortalizar. Campesinas, princesas, lavanderas, nobles… Valían Sus rostros nítidos y blanquecinos con cuellos espigados; otras veces triunfarían las voluptuosas curvas, los cabellos juguetones que amarraban las cinturas o las miradas intensas y profundas de unos ojos indiscretos.
Ellas fueron inspiradoras de artistas a través de los siglos. Su papel en el arte estaba definido; su protagonismo era indiscutible: como ideal de belleza o como iconos de vicios y virtudes.
El papel ejecutor de la mujer en el arte se vislumbrará en el Renacimiento, no encontraremos antes señas de la auténtica artífice de la belleza.
Sofonisba Anguissola, será la primera pintora renacentista de la época manierista. Era la pintora designada en la corte de Rey Felipe II de España. Al no permitirlas estudiar anatomía ni dibujar al natural, sus cuadros representaban a las personas de su alrededor y también de ella misma, creando pinturas raras y bonitas, según definiría el historiador Giorgio Vassari. Leer el resto
¿Por qué soy del Atleti?
26 octubre 2008
Hace dos semanas, en el derbi entre Atlético y Real Madrid, el vicesecretario de los socialistas, José Blanco, conversaba amistosamente con algunos conocidos y según publicaba un diario deportivo salió por su boca esa frase de “tengo un asco al Madrid que no le puedo ni ver”. Él mismo niega este hecho en su blog y asegura que fue alguien que “con aviesa intención” hizo circular esa frase despectiva hacia el Real Madrid “ocultándose en el anonimato, sin dar la cara”.
La verdad es que el hecho no tiene mayor trascendencia. Pero, claro, conociendo a Pepiño, no me extrañaría que el asunto fuera cierto. Porque es que oye, qué facilidad para que se le caliente la lengua. De todas formas se trata de un discurso tan previsible como las películas de la sobremesa de los fines de semana. Escuchado uno, todos parecen iguales. Tiene dos temas estrellas: la Iglesia y hacer oposición a la oposición desde el Partido del gobierno. Leer el resto
Desde el bosque
26 octubre 2008
En sus Meditaciones sobre el Quijote, Ortega narra las reflexiones que nacían en su mente cuando paseaba por el bosque de la Herrería, junto al Monasterio de San Lorenzo del El Escorial.
Muchas veces he paseado por ése bosque y como Ortega –si bien salvado las distancias siderales que separan mis humildes capacidades de las suyas- he reflexionado también. Una de las cosas sobre las que he pensado más es sobre esa frase orteguiana que dice que el entorno en el que vivimos –para Ortega eran los campos de Ontígola y los puertos de Guadarrama- forman la otra mitad de nuestras personas.
Yo, como Ortega, pienso que “sólo a través de él”- a través de lo que él llama “ese sector de realidad circunstante”- “puedo integrarme y ser plenamente yo mismo. Yo soy yo y mi circunstancia y si no la salvo a ella, no me salvo yo”. Leer el resto
Con amigos como estos, ¿quién quiere enemigos?
26 octubre 2008
Hace algún tiempo, me contaron una historia ocurrida al pueblo taraumara, indígenas del norte de México que viven en una lacerante situación de pobreza. A algún gobernante se le ocurrió que, para acabar con este problema la solución era implantar en todas las mujeres taraumaras métodos anticonceptivos, para frenar los índices de natalidad. No se le ocurrió, sin embargo, preguntar a las beneficiarias de tan benéfica medida si deseaban dejar de tener hijos.
Tiempo después, un médico joven fue destinado por el Gobierno a esta región. Su consulta se vio inmediatamente llena de mujeres que acudían a él porque, de un tiempo a esta parte, no se quedaban embarazadas. El médico, como es preceptivo, las iba examinando, y descubrió la implantación masiva de DIU en las mujeres. Al preguntarles por esto, comprobó que todas ignoraban que lo tuviesen implantado. Y, contraviniendo sus órdenes y jugándose el empleo si le pillaban, comenzó sistemáticamente a retirárselo a todas aquellas mujeres que así lo deseaban, una vez informadas de lo que tenían implantado y de sus consecuencias.
Presupongo la buena intención de las almas caritativas que quisieron aliviar la pobreza de los taraumaras… exterminándolos. Porque, si a todas las mujeres taraumaras les implantan un DIU sin que ellas lo sepan, no hace falta ser un intelecto superior para darse cuenta de que, sencillamente, no habrá relevo generacional y el pueblo taraumara desaparecerá de la faz de la tierra. Presupongo también que estas buenas almas no preguntaron antes a las interesadas, porque no cayeron en la cuenta de que a las mujeres taraumaras, seres humanos, inteligentes, libres, y con la misma dignidad que los canadienses o los japoneses, a lo mejor no les gustaba esta medida. No recordaron que los hijos son la mayor riqueza de los pueblos pobres –y de los ricos-. No quiero pensar que, en realidad, fuese una medida premeditada. No me creo que las iniciativas y políticas sociales, a veces, contravengan los derechos de las personas y al más elemental sentido común, en pos de un ¿progreso? inhumano y liberticida. ¿Seré un ingenuo?


En el vídeo que proponemos esta semana, vemos al maestro trabajando en un bosque. Dice que los pájaros cantan mejor al amanecer y al anochecer, porque se quedan fascinados por los colores.
Hace poco tiempo recordaba con un amigo la conversación que mantuvimos este año con una adoradora de la Pachamama. Nos encontrábamos en las alturas de Machupichu que cantara Neruda, y la fichamos como guía. Al final del recorrido de siete horas (un plus de cuatro más allá de lo que ajustamos), la invitamos a comer. Yo bendije al Señor por los alimentos que íbamos a comer y ella bendijo a la Madre Tierra por los frutos de su generosidad. A los postres, le dije a nuestra invitada a la mesa que no comprendía esa manera tan personal de dirigirse a la Naturaleza, que de por sí no tiene el seso de saber lo que entrega y a quién lo hace.
De fondo suena el trío de Bill Evans. Cuando el gran pianista murió el 15 de septiembre de 1980, de una insuficiencia hepática a consecuencia de su adicción a las drogas, tenía cincuenta y un años y llevaba mas de veinte entre la elite de su instrumento. El “poeta del piano” como lo definió el escritor, Gene Less, mantuvo incólume su estilo lírico y su sensibilidad hasta sus últimos días.

