A los españoles no nos gusta nuestra televisión
26 octubre 2008
Más de la mitad de los españoles considera que la programación de la televisión actual tiene “poca calidad”, mientras que uno de cada diez asegura que no tiene “calidad alguna”. Así de tajantes son las conclusiones que arroja el mes de septiembre la encuesta elaborada por el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS).
El sondeo destaca que una de las principales causas de este dato es la poca variedad en la parrilla de las cadenas. Así, seis de cada diez encuestados afirma que la oferta televisiva es “poco o nada variada”.
Las principales aportaciones de la televisión para los ciudadanos, según el CIS, son el entretenimiento, la información y la compañía. Por el contrario, tan sólo un 3 por ciento considera que la pequeña pantalla “no aporta nada”.
Ocho de cada diez ciudadanos admite ver la televisión con una frecuencia diaria. Casi la mitad de estas personas pasan una media de entre una y dos horas delante del televisor en días laborables, promedio que se reduce en fin de semana.
Pobre uso del TDT
Por otra parte, el estudio destaca que cuatro de cada diez personas que ya cuentan con un sintonizador de TDT en su “residencia habitual” no emplea siempre este sistema “por comodidad”.
Mientras tanto, tres de cada diez personas afirma contar en su casa únicamente con un televisor “tradicional”, mientras que un 9,4 por ciento que no accede a la TDT, sí utiliza la televisión de pago (por cable o satélite).
El porcentaje de personas que reconoce que esta encuesta “es la primera noticia que tiene” del nuevo sistema digital se sitúa en el 11,5 por ciento.
Por último, los españoles creen que la creación de “canales especializados y gratuitos” y la “mejoría” en la calidad de imagen y sonido son las principales ventajas de la TDT.


En el vídeo que proponemos esta semana, vemos al maestro trabajando en un bosque. Dice que los pájaros cantan mejor al amanecer y al anochecer, porque se quedan fascinados por los colores.
Hace poco tiempo recordaba con un amigo la conversación que mantuvimos este año con una adoradora de la Pachamama. Nos encontrábamos en las alturas de Machupichu que cantara Neruda, y la fichamos como guía. Al final del recorrido de siete horas (un plus de cuatro más allá de lo que ajustamos), la invitamos a comer. Yo bendije al Señor por los alimentos que íbamos a comer y ella bendijo a la Madre Tierra por los frutos de su generosidad. A los postres, le dije a nuestra invitada a la mesa que no comprendía esa manera tan personal de dirigirse a la Naturaleza, que de por sí no tiene el seso de saber lo que entrega y a quién lo hace.
De fondo suena el trío de Bill Evans. Cuando el gran pianista murió el 15 de septiembre de 1980, de una insuficiencia hepática a consecuencia de su adicción a las drogas, tenía cincuenta y un años y llevaba mas de veinte entre la elite de su instrumento. El “poeta del piano” como lo definió el escritor, Gene Less, mantuvo incólume su estilo lírico y su sensibilidad hasta sus últimos días.


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