Sín ti, sí soy alguien…
12 octubre 2008
Llevo desde hace años pensando que en este tema de la violencia doméstica hay algo que se nos escapa, que no se dice, quizás porque es más fácil cargar la mano sobre el género -los tíos como los malos- y obviar algunas cuestiones que en pleno siglo XXI no son fáciles de reconocer.
Creo que hay mucho cafre, pero creo también que los cafres se crecen porque algunas mujeres se cuelgan de los cafres y piensan que sin ellos no son nada.
Es un tema de dependencia mental, física, de encoñamiento, con perdón. Es un tema que con todo lo que hemos andado en el siglo pasado y en éste las mujeres, se nutre de otro que sigue machacón: no eres nada sin un hombre al lado. Nótese que no digo sin un marido, sino sin un tío. Hay que tener un tío a cualquier precio, si no, no vales. Cualquier tío, al final es cualquiera… que suelen ser los peores.
Yo veía Sexo en Nueva York -que era un rollo enorme, por cierto- y lo que detectaba era tres tipas detrás de los pantalones como razón de sus vidas, con una argumentación muy en plan Cosmopolitan, muy Shera Hite, muy lo que Vd. quiera. Pero que NO podrían vivir sin un tío. Y si el tío es gilipollas, mejor. Porque si el tío “está por ellas” entonces ya no: es demasiado blandito, un tipo te tiene que dar guerra, en todos los sentidos.No se puede generalizar, bien lo sé, pero hoy los tipos que triunfan son los que te hacen pasar las de Caín de una manera más o menos evidente. Ahora sí, y ahora no, y ahora te llamo, y ahora no te llamo, y ahora nos vamos de finde y no aparezco en tu vida en 10 días y nadie me pide cuentas. Encima no te puedes quejar, esto es la relación liberada, esto es lo que hay… Y las mujeres siguen con estos tipos… ¿por qué? Yo también me lo pregunto.
Perdón, pero yo creo que aunque suene muy antiguo y es que me da igual, muchas mujeres han perdido el sentido de dignidad. Hay mucho discurso y poca realidad.
“Because I am worth it”, “Porque yo lo valgo”, repite la publicidad de LÓreal, jolín, ¡nos lo dicen tanto … porque es que no nos lo creemos, es evidente!. Por diez minutitos de gloria hay mujeres que se rebajan a convivencias insoportables. A veces ni siquiera bajo un mismo techo, pero el resultado es igual.
Podemos ser así de gilipollas, no sólo los tíos lo pueden ser. Diez minutitos de cariñitos, tener a alguien a quien llamar o quien te llame, alguien, vamos, que sola ni hablar.
Sin tí sí soy algo, soy alguien, soy una mujer. Y si crees en Dios, de verdad, si crees, ya sabes tú que vales un porrón, pero una bestiada. Supongo que sonará raro pero es el mayor repelente de la violencia machista: saber de verdad que tú eres hija de Dios y que no hay hijo de Dios -que también lo son- que te ponga una mano encima, te grite o te rebaje.


En el vídeo que proponemos esta semana, vemos al maestro trabajando en un bosque. Dice que los pájaros cantan mejor al amanecer y al anochecer, porque se quedan fascinados por los colores.
Hace poco tiempo recordaba con un amigo la conversación que mantuvimos este año con una adoradora de la Pachamama. Nos encontrábamos en las alturas de Machupichu que cantara Neruda, y la fichamos como guía. Al final del recorrido de siete horas (un plus de cuatro más allá de lo que ajustamos), la invitamos a comer. Yo bendije al Señor por los alimentos que íbamos a comer y ella bendijo a la Madre Tierra por los frutos de su generosidad. A los postres, le dije a nuestra invitada a la mesa que no comprendía esa manera tan personal de dirigirse a la Naturaleza, que de por sí no tiene el seso de saber lo que entrega y a quién lo hace.
De fondo suena el trío de Bill Evans. Cuando el gran pianista murió el 15 de septiembre de 1980, de una insuficiencia hepática a consecuencia de su adicción a las drogas, tenía cincuenta y un años y llevaba mas de veinte entre la elite de su instrumento. El “poeta del piano” como lo definió el escritor, Gene Less, mantuvo incólume su estilo lírico y su sensibilidad hasta sus últimos días.


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